jueves, 2 de marzo de 2023

ENTREVISTA A EDUARDO N. CORDOVÍ HERNÁNDEZ

 EDUARDO N. CORDOVÍ HERNÁNDEZ ENTREVISTA A EDUARDO N. CORDOVÍ HERNÁNDEZ


PREG: ¿Cree, usted, tener la suficiente importancia como para merecer una entrevista en los medios?
RESP: Sí y no.

PREG: Explique eso.
RESP: Sería bueno definir qué significa la palabra importancia o a qué le estamos llamando así, pero nos enredaríamos en la trampa de las palabras; de modo que voy a considerar el concepto de importancia que ¡supongo! la mayoría de las personas pueda tener como para aceptar que alguien merezca se le entreviste; es decir: una notoriedad fuera de lo común en algún sentido ¡que lo distingue! y lo individualice al extremo de poder servir ¡no como fuente de admiración! (algo muy ambicionado) sino como objeto de inspiración; lo cual, marca una diferencia.

PREG: Antes de entrar a delimitar en qué radica su importancia y ¡por supuesto! terminar la idea sobre el Sí y el No que comenzó a explicar, creo interesante resumiera la diferencia entre servir de fuente de admiración y/u objeto de inspiración.
RESP: Es correcto. Cuando, usted, admira a alguien en alguna medida lo coloca por encima de, usted; le dejo de tarea buscar un diccionario de sinónimos y encontrar los de la palabra admiración, verá que todos conllevan un significado de inmovilización, porque la admiración crea un distanciamiento entre, usted, y quien es admirado, creando una cierta conmoción la cual, de alguna manera, lo limita para actuar desde su creatividad (la de usted) quedando como un satélite de quien admira, vistiéndose tal como se viste, repitiendo lo que dice, etcétera; pero, aquel ¡quien lo inspira! lo moviliza, le anima porque la inspiración ¡no separa! sino que atrae, se infiltra, lo une con el otro y, usted, termina diciendo: si él pudo yo podré, si él llegó yo también puedo y si, de la misma forma, termina vistiéndose parecido o diciendo lo mismo, será original y no una copia.

PREG: Gracias, por favor continúe explicando el Sí y el No, del inicio.
RESP: Le decía: Sí, creo tener suficiente importancia. Y: No, porque si la tuviera, los medios me entrevistarían y no me vería obligado a entrevistarme yo mismo.

PREG: Pero no le parece que si, en realidad, la tuviera no tendría que entrevistarse a sí mismo porque, los medios, lo harían. 
RESP: Debo recordarle algo: ya hace bastante tiempo los científicos saben que la realidad es relativa, es una imagen mental y, en última instancia, no existe, sino que es creada por quien observa, eso dice la más moderna Física. Escucha, la Física Cuántica es la teoría científica más exacta de todos los tiempos, su margen de error es sorprendente de tan pequeño; si se hiciera una medición entre Nueva York y la ciudad de Los Ángeles el error sería como del diámetro de un cabello; siendo de tal forma, no creo se equivoque en lo demás que afirma. Infórmate acerca de la paradoja del gato de Erwin Schrödinger (premio Nobel de Física en 1933) y luego me cuentas, es fácil encontrarlo en Wikipedia.

PREG: Tomo nota. Pero ¿por qué cree que los medios no le reconocen la importancia que, usted, cree tener?
RESP: Porque los medios de información y los periodistas, responden a estamentos culturales, a intereses comerciales y sobre todo políticos; están en función de lo que se ha dado en llamar el establishment; y toda esa orientación es hacia afuera, hacia el exterior del individuo, la función de los medios es orientar a las masas hacia afuera, me refiero a nivel global, o sea, no me estoy refiriendo solo a Cuba, La noticia es lo que pasa afuera de ti. En el caso que nos ocupa ¡referido a mi importancia! es que es interna, personal, íntima. 

PREG: Bueno, bueno, me asalta la duda: si su importancia es interna, personal e íntima ¿por qué merecería la atención de alguien más?
RESP: Comunicar mi experiencia puede ser interesante para otros, aunque mi importancia, es decir mi hallazgo, sea distinto al de ellos; el asunto de interés para todos no es lo que van a descubrir pues ¡será distinto! a lo descubierto por mí, lo común a todos es el proceso para descubrirlo… el cual puede ser más o menos parecido, para no sonar absolutos.
   También es de hacer notar que el hallazgo, por llamarle de algún modo, tampoco difiere tanto como digo porque en última instancia en lo genérico es exactamente lo mismo y que resumo con este nombre: Darse cuenta de para qué vivimos, esto y el proceso para llegar a eso viene siendo lo mismo para todo el mundo, la diferencia es que yo nací para una cosa, aquél para otra y así por ahí pa´llá, como decimos en Cuba.
Pero volviendo a la pregunta, concurren varias razones, sin orden de jerarquía en su enumeración: uno, los humanos siempre se interesarán por los humanos porque, psicológicamente, todos funcionamos igual. Dos, porque todo el mundo se pasa la vida buscando la felicidad donde no está y cuando aparece uno allá que dice haberla encontrado, uno aquí quiere saber dónde; si dice ser feliz, uno quiere verificarlo o por lo menos ver cómo es ser feliz porque, si algo hay que saber, es que nadie sabe nada sobre la felicidad, lo conocido por todos es que no lo son. Tres, porque ¡Cómo nadie se siente feliz! Pues la inconformidad consigo mismo es el rasero universal pues quieren saber cómo es eso de ser feliz, quieren un procedimiento, una teoría, una receta...

PREG: ¿Y, usted, trae una receta...?
RESP: No, no, no. Digo lo que la gente quiere… y muchos dan,

PREG: Pensé que iba a presentar algo en esta entrevista.
RESP: Exacto. Pero no una receta. Aclaro sobre las recetas que otros dan y sobre el hecho de llamarlas yo recetas, puede parecer que les resto valor; no es así. De hecho, las recetas son válidas y hasta funcionan; el defecto es creernos que funcionen siempre y en cada caso; pero el error es nuestro, no de las recetas y si vas a usar recetas debes saber sus limitaciones. Lo que yo presento es el ejemplo de mi vida, no para que seas igual a mí ni para que hagas lo que yo, si no para que hagas lo que internamente sientes que debes hacer y no sientas miedo hacerlo y si llegas a decidir hacer lo que sientes; también, seas responsable de lo que suceda. 

PREG: En definitiva ¿Cuál es la gran importancia de que hablamos y, de la cual, dice estar en posesión?
RESP: Ahí está el detalle, no se trata de una gran importancia, sino darse cuenta de no tener ninguna. Es la cultura, como dije, el establishment, las tradiciones, la educación, la familia, las instituciones, las que te hacen darle valor al tener una gran importancia mediante nombramientos, títulos, diplomas, elevados salarios, fama, premios, entrevistas, viajes, doctorados. Cuando comienzas a acumular todo esto te da la impresión de ser cuando lo que ocurre es que tienes: nombramientos, títulos, diplomas, alto sueldo, fama, premios, entrevistas, viajes, doctorados… pero nada de esto lo puedes ser. Todo esto solo puedes tenerlo. Solo te hace feliz lo que logras ser. Y no estoy en contra de los diplomas y los nombramientos ni de los premios ni de nada… solo digo que debemos saber lo que representan y que lo malsano está en buscarlos y hacer de ellos un objetivo, una meta preconcebida.

PREG: ¡Ajá! entonces ¿qué es lo que hay que lograr ser?
RESP: Acabo de decirlo: NADA. Dije textualmente: no se trata de una gran importancia; si no, darse cuenta de no tener ninguna. Tener importancia es una ilusión creada por la mente y vivida por la personalidad, es la personalidad quien se cree importante, quien siente miedo de morir, quien se alegra con los premios, quien vive en el futuro deseando éxitos…mientras olvida el presente.

PREG: ¿Está diciendo que debemos anular a la personalidad, ser nadie?
RESP: De eso se trata. Es un impedimento para la felicidad humana y, en sus orígenes, es el mensaje de todas las religiones.

PREG: ¿Debido a eso ha publicado todos sus libros gratis en Internet?
RESP: Sí, entre otras razones, además. Ya algunos de mis libros llevaban escritos más de cuarenta años, Cuentos de otro mundo, por ejemplo, lo escribí a principios de los años setenta del reciente pasado siglo XX, y en realidad no hago nada con mis libros engavetados, los libros ¡Se supone! se escriban para ser leídos. 

PREG: ¿No tuvo otras opciones?
RESP: A finales de los ochenta zapateé La Habana buscando una editorial que me publicara, Bebidas notables, y ninguna quiso, casi por casualidad alguien me dijo: envíalo a la editorial Oriente en Santiago de Cuba y lo mandé por correo, nunca he estado allí y fue mi primer y único libro publicado en papel, hasta ahora, el cual obtuvo éxito de venta, apenas salió al mercado, en aquella oportunidad; según las estadísticas publicadas por el Instituto del Libro en la revista Bohemia, se mantuvo en tercer lugar de venta a nivel nacional durante dos semanas, algo notorio para un autor desconocido; también, ayudó que le hicieran una cubierta preciosa. Por aquellos días visitaba Cuba, el señor Diego Silva Lhemann, presidente y fundador de AREGALA (Asociación de Reporteros y Escritores Gastronómicos de América Latina y España) con sede en Perú, quien compró el libro en un hotel; de regreso a su país escribió a la editorial para ponerse en contacto conmigo y, así, me envió un diploma honorífico por mi trabajo y publicó varios artículos del libro en la revista especializada Menú Journal, de amplia circulación en los focos hispanos del planeta. Todo esto me hizo revalorar el libro y reescribir una versión ampliada la cual, más tarde, en el año 2010, propuse a AZU Press Digital de New York junto con mi novela, Conspiración en La Habana, pero debía pagar por ambos una suma imposible para mí, y les propuse descontaran el costo de la edición de mis posibles regalías, y, actualmente, se oferta venta de tiempo de lectura online en www.loslibrosdigitales.com sin posibilidad de descargar los libros 
   ¡Bueno! opciones para publicar hay muchas, pero no se me han hecho propicias. Hay muchas editoriales que te publican si pagas el costo editorial pero no cuento con tal cantidad de dinero; las que menos cobran, para mí resulta una millonada. La mayoría, aparte de uno tener que pagar la edición, te pagan solo el diez por ciento de las regalías; algunas, como IBUKKO, te pagan el cien por ciento, pero igual, no puedo costear el monto de la inversión. La española CHIADO Editorial ofrece otra opción ¡me parece buena! porque no hay que pagar nada; plantea un negocio mediante una campaña publicitaria en la cual se buscan personas que inviertan hasta cubrir el costo de la edición; pero, desde Cuba, no me es rentable acceder a Facebook, YouTube, Google, Twitter, etcétera pues es demasiado caro para mí y eso me imposibilita hacer una buena propaganda en busca de amigos, fuera de Cuba, quienes pudieran convertirse en socios, pero no creo que muchos arriesguen sin conocerlo a uno, y ni siquiera conociéndolo; por otra parte, el costo de edición de mi novela puesta en campaña es, en mi opinión, astronómico no recuerdo bien ahora, pero era poco más de tres mil euros, y me atreví a ponerlo en campaña por la aventura de ver publicados durante tres meses la reseña y un capítulo para que las personas valoraran y decidieran si invertir o no.
   Así hasta que apareció Freeditorial.com donde uno se auto-publica gratis y tiene acceso a la contabilidad de las descargas y decidí publicar todos mis libros. Al menos, ahora sé que alguien me lee, no creo que todos los que descargan libros los leen, muchos los bajan, leen un poco y pudieran encontrar que no les gusta, esto es normal, pasa hasta con los libros en papel, pero siempre alguien te lee completo. Tampoco todo el que te lee queda satisfecho o está de acuerdo con uno, y eso también es normal, pero alguno habrá que sienta que tu libro le hacía falta; y si el libro lo ayudó a mejorar su vida, no importa si se acuerda de tu nombre o no, porque al fin y al cabo ¡Tampoco eres tu nombre!

PREG: ¿No teme, usted, a la piratería, que alguien descargue un libro lo modifique un poco le cambie el título y lo plagie y termine ganando dinero con el trabajo de, usted?
RESP: Ya hay quien me lo ha dicho. Pero no, no le temo a la piratería, la gente piratea lo que se vende, no lo que se regala. Por lo general, la gente no le da mucho valor a lo que se obtiene gratis. Aparte ya está publicado, alguna gente lo conoce y lo reconocería, los ladrones roban, pero prefieren la impunidad con poco riesgo y nadie está para buscarse problemas; además, asumen que si ninguna editorial apostó a pagar por el libro es porque no vale suficiente. Se piratea lo que tiene valor y si piratean mis libros es porque me consideran bueno. Si alguien lo modifica y termina ganando dinero con él, pues que le vaya bien. Gustarme, lo que se llama gustarme… No, no me gusta, pero si sucediera creo que ni me enteraría, entonces, para que voy a preocuparme por eso. Hago como un árbol que da frutos para cualquiera, para el bueno y para el malo, para el que tiene hambre y anda de paso y para el que viene y se los lleva todo para ganar dinero y ni siquiera le echa un cubo de agua en el tronco. 

PREG: También está la opción de participar en concursos.
RESP: Es cierto, escucha, hay algo así como una ley de la vida o de las probabilidades que dice: si estás el tiempo suficiente picando piedras siempre encontrarás oro. ¿El asunto? no se sabe cuánto es el tiempo suficiente, pero puede resultar agotador, para mí demasiado. Además, la opción de los concursos es un arma de doble filo, porque puedes quedar enamorándote del premio y olvidando tu misión, escribiendo por unos miles de euros que tal vez nunca ganes; quizás no lo creas, pero te puedes llegar a sentir, sin ser demasiado puritano, como un mercenario de la pluma. En mi caso, desde muy temprano no me llamaron la atención los concursos: existe una literatura de concurso, existe una literatura de moda, unos recursos estilísticos que pueden hacerte brillar más que otros, porque existen temáticas que son más vendidas que otras y están los golpes de la suerte, la cual, es loca y a cualquiera le toca, dice el refrán. Además, mi caso, el cual es común para todos los que vivimos en países del tercer mundo puede ser desgastante porque sin una computadora (o un ordenador como se dice en España) puede ser muy difícil y hasta casi imposible intentar producir y dar a conocer una obra literaria, luego debes tener correo electrónico, luego Internet, luego buena conexión y después acceso a las redes sociales de amplia difusión; en Cuba, por ejemplo, ahora mismo ( 12:10 h, 25 de diciembre del 2016) rebajaron el costo de una hora en Internet, pero le redujeron ¡cincuenta centavos! Ahora cuesta 1,50 c.u.c. o sea unos treinta y cinco pesos  una hora de internet (el salario promedio son unos 15 c.u.c.) en zonas de Wifi fuera de tu casa, al aire libre, sin privacidad y con equipo propio, hay otros sitios con más privacidad y comodidad y bajo techo por son recontra-mínimos. Todo esto, para poder participar en un concurso que admita trabajos vía Email. ¿Para qué vamos a hablar de certámenes enviados por correo tradicional en papel y en ¡tres copias de la obra! Imprimir una cuartilla cuesta dos pesos en moneda nacional, un texto de doscientas páginas vale el salario de un mes de muchas personas en Cuba, y todavía no hemos hablado de encuadernación, sellos, tiempo de tu vida en escribir, hacer gestiones ¿para qué contar? 
Envié a decenas de concursos sobre todo a aquellos donde publicaban a los concursantes, aunque no ganaran, en uno mi trabajo, Contra la persona que soy, fue mención de ensayo, pero no lo publicaron ni siquiera digital y eso que iban a ser publicados todos los finalistas, más allá un poema fue seleccionado para una antología de poetas latinoamericanos, pero ni siquiera pude pagarme el libro en papel desde la Argentina. Me enviaron gratis el libro digital.
Terminé decidiendo no enviar más a concursos, al menos no como antes, porque añado: muchas veces el certamen estaba dentro de mi línea, me sentía dispuesto, aceptaban la vía Email y contaba con una dotación decorosa pero… tenía limitantes de cantidad de páginas o de palabras o de caracteres, y en el caso del genero novela ¡y era mi caso! o no llegaba o me pasaba y traté de reducir ¡o ampliar! para adaptar la obra a las exigencias y pretender que me sirviera como ejercicio para resumir, para ganar en síntesis… pero la obra perdía mucho o tenía que inventar cosas que no venían al caso porque cuando terminas de decir, terminas de decir y todo lo demás que digas, sobra; y si quitas, pierdes. Hablando con un amigo, quien también escribe; me decía que, por otra parte, asimismo, podrían plagiarle las obras, a lo que respondí ¡compadre, entonces no participes en concursos! Háztela fácil. Si vas a andar con miedos no mandes a concursos.
Y eso es lo que estoy haciendo. Pero no por miedos sino por el desgaste, mucho trabajo y ni sabes si tienes al menos un lector.

PREG: ¿Pretende que otros sigan su ejemplo?
RESP: Soy quien sigue el ejemplo de otros. No podría citar nombres en este minuto, pero no creo ser el primero ni el único que pone libros gratis en Internet, ni voy a ser el último. Sí, creo que quienes sienten el llamado vocacional por escribir pero, también, se sienten animados por inquietudes existenciales, proclividad por el misticismo, la filosofía de la vida, el mejoramiento humano, el esoterismo, el zen, etcétera pudieran utilizar la literatura como camino de autorrealización, La literatura como recurso para ser (frase con la que titulé un libro publicado en Freeditorial.com) y cuyo primer paso sería el desapego de la propia literatura y ¡qué mayor desapego que renunciar a ella! Quienes están o hablan de estar en el camino de la autorrealización, a veces, ni se imaginan que lo que tienen que realizar es la destrucción de su falsa personalidad, que ser es: ¡ser nadie! y, para esto, conviene pensar que la cultura y el saber deben ser gratis. Pero ¡Eso! es algo que yo (de momento) pienso, los demás pueden pensar lo que quieran y está bien igual.

PREG: ¿No le gustaría ganar dinero por escribir sus libros?
RESP: Sí me daría mucho gusto, pero no es algo que pueda elegir. No depende de mí que ocurra. He sido bendecido por Dios por cuanto puedo pintar cuadros, tallar madera y hacer figurillas de barro cocido, estudié construcción civil y, hasta ahora, cada vez que he tenido momentos críticos en mi economía personal, no ha pasado mucho sin que llegue alguien deseando un cuadro, o un bastón o que le restauren un santo o que le grabe unos nombres en un par de copas, algo que no me da como para olvidarme de Dios, pero que me permite comer dándole gracias todos los días.
   Y claro que me gustaría vivir de escribir que es lo que me gusta hacer, aunque todo lo que hago trato que me guste. Ahora que yo crea que el producto de lo que escribo, que mis ideas sobre las cosas puedan ser importantes y quiero comunicarlas porque ¡Además de grato! me parece que es urgente, me parece que lo debo, que alguien podría necesitar saberlo, y si puedo publicarlo pensando que a alguien le puede servir para sentirse tan satisfecho con la vida como yo, me doy por pagado. Y que ¡Escribir! sea como un hobby, no significa que no lo trate de hacer con profesionalidad. A veces releo textos que he publicado y siento encontrar faltas, comas mal puestas, ciertos giros se podrían haber dicho con menos recursos, en fin… pero hasta Borges llegó a desautorizar ediciones por insatisfacción con algunas de sus obras y citado por él mismo cuenta que una vez le preguntó a Alfonso Reyes: ¿Para qué o porqué publicamos? Y éste le dijo: Para no tener que estar corrigiendo eternamente los manuscritos. Así, creo que está bien ser crítico y exigente, pero tampoco tan calvo que se le vean los sesos, estoy seguro que quien necesita lo que estás escribiendo te va a perdonar las faltas, yo he encontrado defectos en textos de otros y me doy cuenta: cometer errores es una cualidad humana, no un defecto, quizás no debía ser, pero nos equivocamos mucho. Sin embargo, las abejas desde milenios hacen la miel perfecta; igual que la leche, las vacas. Así que creo que nuestros defectos pueden ser parte de nuestra perfección. Entonces, estaría incorrecto decir: quizás no debía ser, pues estaríamos juzgando la realidad; pensando: es mejor nuestra creencia sobre lo que es, que lo que es realmente. Sin defectos, sin errores ni equivocaciones no habría oportunidad de ser mejores ni de ser buenos. Es por ello que los animales no alcanzan el valor de aquellos otros animales llamados humanos pues, los primeros, no se equivocan, no tienen nada que enmendar y si se les enseñara algo y durante tal aprendizaje cometieran errores no les serían propios, sino del humano que los educa. 

PREG: ¿Se considera un buen escritor?
RESP: En algunos de mis libros hablo de mi como un magnífico escritor, en algunos foros me han llamado arrogante o tildado de estúpido por eso, pero creía que estaba clara la intención humorística, pues me burlo de ser escritor; de hecho, no me considero escritor. Soy un hombre que escribe. Buen escritor o mal escritor son cristales con los que miramos a quienes escriben y dicen de sí: soy escritor. En algún lugar leí: en toda definición hay una limitación y lo creo cierto. Ser escritor me parece ser demasiado poco para un ser humano y desde otro punto de vista tendría otra lectura: ser escritor me parece una exageración cuando ya quedamos en que ser es comprender que somos ¡Nada!

PREG: ¿Podría precisar más esa nada?
RESP: Nadie te puede explicar el sabor de un mango, es algo que debes probar y obtener ese conocimiento de primera mano. También hay variedades de mango y todos tendrán sabor a mango y, sin embargo, el bizcochuelo sabe distinto al tipo manzano y diferente al filipino o a la manga, siendo mangos todos. Así que la experiencia del vacío, de la nada, cada cual va a saborearla de otra forma que es su manera. Lo que si voy a hacer es darte fe de que la nada abunda más que aquello que, de forma común llamamos algo; y, en propiedad, existencia material.
Mira, GOOGLE INC. es el consorcio propietario de la marca Google, uno de los principales motores de búsqueda de Internet. El cuatro de septiembre del año 1998, Larry Page y Serguei Brin, los dueños, fueron a patentar su marca, pero cometieron un error de ortografía pues la palabra que iban a inscribir era GOOGOL, que, en inglés suena muy parecido a GOOGLE. Tal palabra Googol, fue inventada en el año 1938, por el niño Milton Sirotta de nueve años de edad, sobrino de Edward Kasner, un estadounidense de origen judío profesor de Matemáticas, mientras ¡éste! preparaba una conferencia sobre el infinito para, sus discípulos en la Universidad de Columbia.
   Googol o gúgol, como se escribe en español, es el nombre del número que resulta de elevar el valor diez a la centésima potencia, o sea: el resultado es el digito uno seguido de cien ceros… Es un curioso número ya que no tiene aplicaciones prácticas ni matemáticas. Representa una cifra inimaginablemente grande, pero que ¡Por supuesto! no llega al infinito, pero es un guarismo mucho mayor que la cantidad de átomos de hidrógeno que existen en todo el Universo Conocido, y ya sabes que el elemento hidrógeno es el más abundante en la Naturaleza o sea en esa parte que constituye solo el cinco por ciento del Universo material constituido por átomos. El resto, o sea el noventa y cinco por ciento que resta, no se sabe de qué está formado. 
   Se calcula que, sin tener en cuenta la llamada materia oscura, la cantidad de átomos de hidrógeno que existen en todo el universo, es decir, contando todas las nebulosas con todos sus soles, lunas y planetas, cometas, asteroides, polvo cósmico y un largo etcétera; es un número que está entre elevar diez a la potencia setenta y dos y/o diez elevado a la ochenta y siete, o sea ¡No llega a un gúgol!
   Esta curiosidad es para comprender que algo tan cuantiosamente re-pequeño como un átomo y siendo el universo todo tan… ¡Inmenso! La cantidad de tales partículas se nos antoja ¡con esto del gúgol! como un número que ya no nos parece tan grande.
   Veamos otra curiosidad, escalofriante por lo próxima ¿Sabía, usted, que el noventa y nueve, punto nueve por ciento del volumen de su cuerpo está vacío? Según la Física Cuántica, está establecido que el noventa y nueve, punto nueve por ciento de la masa del átomo radica en su núcleo y que éste, tendría una dimensión ¡entre diez mil y cien mil veces más pequeño que el tamaño total o diámetro del átomo! Por lo que, como promedio, si el núcleo tuviera el diámetro de un centímetro, en proporción, la distancia a que estaría un electrón girando alrededor suyo sería de ¡Más de un kilómetro! Por otra parte, el núcleo, aunque parezca macizo no lo es, pues protones y neutrones se encuentran girando unos sobre los otros sin ponerse en contacto. En proporcionalidad, si estamos formados por átomos, mantenemos, por carácter transitivo, la misma distribución de vacuidad: ¡El noventa y nueve, punto nueve por ciento! de nuestro cuerpo está: VACÍO o en mayoría nos forma, como se dice en las funerarias: NADA.
   El hecho de que puedan existir los famosos agujeros negros, cuerpos cósmicos cuya densidad másica es de tal enormidad que un centímetro cúbico de ella podría pesar cientos de miles de toneladas al menos dentro de esa zona que se le reconoce como Horizonte de Sucesos, explicaría la gran cantidad de vacío en la materia que conocemos y que podría ser comprimida hasta esos extremos de ser destruida, por cuanto un agujero no es más que un hueco, y ambos lo que tienen en común es estar vacíos. Otro fenómeno que puede dar una idea de la gran cantidad de espacio vacío que tiene la materia, considerada maciza es que los neutrinos que emite el sol, pueden atravesar la Tierra, entrando por un punto cualquiera y salir por su antípoda, sin colisionar con ninguna otra partícula elemental. Hago notar que partícula elemental no es un átomo, sino el nombre recibido por cada una de las piececillas que forman a los componentes de su núcleo; positrones y neutrones, los cuales a su vez tienen, en propiedad otros nombres: El positrón y el neutrón están formados por quark y gluones. El electrón forma parte del átomo, pero como no tiene masa, no está constituido por otras piezas o fragmentos por lo que sí se le se considera una partícula elemental. 
   Pero hay más, se sabe que las partículas elementales parecen emerger de ese vacío, en términos prácticos se hipotetiza que somos ¡Ese vacío! del cual formamos parte y que es, ese vacío, lo que es la vida, lo que llamamos naturaleza, realidad, inteligencia universal, es decir, Dios. 
   De acuerdo con los modelos actuales que el estado de la Física propone, sólo el cinco por ciento del Universo Conocido está formado por lo que llamamos materia ordinaria, es decir, que tiene masa. 
Repito, Del cien por ciento que constituye el universo, solo ¡El cinco por ciento! es material en la forma que suponemos la materialidad de manera ordinaria. El noventa y cinco por ciento del resto del universo, que llamamos conocido, tiene ese nombre (Conocido) porque es hasta dónde nuestra capacidad tecnológica de visión alcanza o llega a apreciar objetos cósmicos considerándose, por tanto, hasta tal límite; ese noventa y cinco, que llamamos el resto del universo, hasta hace pocos años era considerado vacío. Hoy se calcula que el veintitrés por ciento está compuesto de materia oscura y el setenta y dos por ciento, restante, lo compone energía oscura. Este calificativo de oscuridad es para determinar su invisibilidad pues su masa es: ¡CERO!
   En astrofísica esto de materia y energía oscuras vienen a hipotetizar la necesidad que, en un momento anterior de la historia de la Física, cumplió el concepto del éter, para poder explicar ciertos fenómenos de la luz que, con posterioridad, los trabajos experimentales de Thompson y alguien más de quien no recuerdo en este momento el nombre (si le interesa: búsquelo) parecieron demostrar que ¡el éter! era un error. Ahora, en lugar de éter, es necesario introducir los conceptos de materia y energías oscuras, con lo cual las ideas del éter o del vacío desaparecen, aunque significan lo mismo.
   Toda esta descarga sobre Física es para dejar en términos de cierta seguridad científica, el hecho de intentar sintonizar y llegar a lograr cierta estabilidad de constancia con este vacío, repito: lograr crear cierta familiaridad con la nada. Si estás situado en una emisora radial que transmite noticias y quieres oír música tienes que salir de la frecuencia noticiosa, entrar en la zona de silencio radial, entiéndase ¡el vacío! para poder encontrar la estación musical. No puedes sintonizar una frecuencia de radio si estás escuchando otra, debes mover el dial salir de la emisora, para hallar la deseada. Otro ejemplo: si apeteces beber té caliente, pero tu taza está llena de té frío, debes vaciar tu taza, si viertes té caliente en tu taza llena de té frio, se derramará, la taza no podrá contener más té estando llena. Igual ocurre con la mente: mientras estés estresado con la cotidianidad de los eventos repetitivos de la vida ordinaria no podrás vivir una vida extraordinaria. Quien parece tener un cierto control de tu vida es tu personalidad, pero ¡no eres tu personalidad! La personalidad es algo externo, es alguien artificial que ha sido aprendido e instalado en el disco duro de tu mente como un software malicioso desde tu niñez. Si quieres conocerte a ti mismo, encontrarte con tu esencia, con tu vocación, con la fuente de la felicidad y la optimización de tus procesos fisiológicos: como son mejorar tu capacidad mental, tu estado de salud, elevar tu sistema inmunológico, ser feliz o tener un encuentro personal con Dios, no queda otro remedio que entrar en el vació en el silencio interior, aquietar tu personalidad, darte cuenta que estás inflado de afanes egotistas, egocentristas, ególatras los cuales conspiran contra la calidad de tus estados emocionales. Eso de querer ser escritor, ser famoso, ganar mucho dinero son resultados, no objetivos. No es que sea malo querer ser escritor o disfrutar la fama ¡A ver si nos entendemos! Se trata de no convertirlo en necesidades, sino en medios. La vida es una locura sin control, te hablo de entrar en cierto control de esa locura; ninguna de los eventos que ocurren en la vida tienen más importancia que otros, pero como de todas formas tienes que vivir algún tiempo en este mundo, te hablo de vivir esos eventos como si fueran importantes, pero sabiendo que no lo son. Y, la vida, comenzará a tener otro sabor.
   No eres la vocecita que está todo el tiempo hablando en tu cabeza y dice Yo de sí misma. No puedes parar de pensar, esa voz que usa tu idioma natal y que está hablando sin cesar dentro de tu cabeza es tu personalidad, dicho en otras palabras: no eres tú. Debes detener el flujo de tus pensamientos y hacer silencio interior.

PREG: A menudo, menciona a Dios ¿Es, usted, religioso?
RESP: Sí y no. No en sentido institucional o denominacional.

PREG: ¿Significa que no se congrega?
RESP: Significa que no me afilio, no me comprometo con esta o aquella vertiente religiosa. Me considero amigo de todas las religiones y me siento bien visitando una iglesia bautista u otra pentecostal o adventista o católica.

PREG: Hay quien llama a eso, en sentido un tanto peyorativo, ser un cristiano cultural.
RESP: Ahí tiene, usted, a alguien que piensa diferente.

PREG: Dice ser amigo de todas las religiones, pero solo ha nombrado denominaciones cristianas. Todas suena un tanto absoluto ¿Puede decir que no tiene preferencias? ¿Se siente amigo, también, del islam?
RESP: Sí, tengo preferencias, pero eso no impide la amistad. Uno puede tener muchos amigos, pero siempre tiene más intimidad con unos que con otros sin dejar de ser amigo de estos. Y, sí, me siento, también, amigo del islam. Recuerdo que mi padre, siendo un guajiro sin estudios ante algún acontecimiento venidero que pudiera ser trascendente para bien o para mal, siempre decía, casi con irreverencia: ¡Qué sea lo que sea! O si no ¡Qué sea lo que Dios quiera! o de otra forma ¡Qué sea lo que Dios quiera que sea! Como si no le importara el futuro, como si a todo le diera lo misma importancia. Lo cual, mi madre siempre le reprochaba como si fueran blasfemias. Sin embargo, hoy sé que uno de los fundamentales principios del islam es la aceptación inquebrantable de la voluntad de Dios.

PREG: ¿Podría señalar su preferencia religiosa y el motivo, si lo hubiera?
RESP: Desde niño en el único dormitorio de la casa había un pequeño cuadro de la Caridad del Cobre, pero no recuerdo que se le pusieran flores, cuando tenía yo unos diez años de edad, más o menos, se cayó al limpiarlo y se rompió el vidrio, pero no se repuso, y se guardó el marco con la litografía; no fui testigo de adoración a imágenes. Tampoco visitábamos iglesias ¡Un día! quizás, cada cierto tiempo asistíamos por compromiso a algún bautizo, pero eso era un acontecimiento raro. Cuando triunfa la revolución del año 1959 yo tenía nueve años y mi formación escolar, académica y social fue de dirección atea. El marxismo-leninismo era (aún lo sigue siendo) la filosofía oficial del estado y asignatura obligatoria en todos los grados académicos, politécnicos, cursos eventuales, etcétera. Creer en Dios o ir a la iglesia era como un estigma que todo el mundo evitaba. Para conseguir acceso a un trabajo o derecho a un curso de formación laboral, cambio de trabajo, etcétera había que llenar un cuestionario donde te preguntaban si tenías creencias religiosas y cuáles, así como si tenías familia en el extranjero y dónde. Ostentar algún símbolo religioso como crucifijos, medallas o collares podía ser objeto de críticas, miradas inquisitorias demostrativas estar ingresando dentro del cálculo de los sospechosos, todo lo cual, podía poner en peligro tu status laboral tu estabilidad económica… pero no había persecución ni sanciones por ir a la iglesia o ser religioso, era tan solo algo que sabías podría perjudicarte. En los primeros años de la década correspondiente al año 1980, comencé a interesarme por las prácticas de yoga y por esta vía inicié mi relación con la persona de Jesús, algo raro porque pertenecen a dos culturas distintas. El motivo de mi preferencia por el cristianismo se debe a su acentuada referencia cultural en la parte del mundo occidental en que vivo.

PREG: Si acepta tener preferencias ¿Tiene, también, repulsiones? Por ejemplo ¿a fundamentalistas…?
RESP: Puedo aceptar que hay actitudes, hechos, temas, etcétera que no me resultan simpáticos, pero no podría ponerle la etiqueta de repulsivos; el caso de los fundamentalismos, podría ser un ejemplo, Es muy difícil valorar caso a caso el nivel de antipatía, dicho sea de paso, creo que en muy pocos sería antagónico, si lo hubiera.

PREG: ¿Los fundamentalistas islámicos, por ejemplo?
RESP: Esa área, la de mis posibles repulsiones, es una parte para mi uso exclusivo; es, por tanto, privada, personal y secreta. Sobre todo, lo que pueda hablar trataré de hablar lo mejor, si se lo encuentro; si es muy evidente que no, me callo. No estoy aquí (en este mundo) para juzgar nada ni a nadie. No es la auto-imposición de ser imparcial a ultranza, sino la convicción de que nunca tendré suficientes elementos para conocer la verdad a fin de establecer justicia, así que mi sanción más drástica es apartarme y evitar me dañen.

PREG: Pasemos, entonces, a otro tema. En su obra se aprecia algo de crítica social, discreta, pero la hay, y ha publicado en Primavera Digital, un diario de franca oposición al estado cubano ¿Se considera, usted, disidente?
RESP: No soy disidente. La disensión dice ¡No! a algo, excluye. Mi intención es holística, trato de incluir, de sumar, de tender puentes para unir, no de levantar muros para impedir comunicarnos. Si bien me negué a declararme como escritor podría decir: soy un comunicador. Eso sí. Llegué a Primavera Digital con idea de publicar, quería publicar mis opiniones sobre cualquier cosa, no andar buscando noticias sobre violaciones o defectos en el estado, algo para lo cual sobra gente: y llegué allí con idea de hacerlo gratis y resultó que pagaban y muy bien, por cierto. El diario salía o sale, no sé ahora, una vez por semana, yo solo logré publicar una vez por mes, me publicaron y cobré tres artículos… luego me dijeron que no había dinero para pagar, no sé si fue excusa para darme el bate, como se dice en Cuba o si fue real, En realidad, no me interesa averiguarlo. Hubiera deseado que durara más, porque ganaba bien. Pero siempre recuerdo un pasaje del filme, Hair: cuando el padre se despide del hijo que va para la guerra en Viet Nam, le dice algo así como: Deja que se cuiden los listos que a los tontos los cuida Dios. Y que viene siendo algo así como: Que sea lo que sea, porque cualquier cosa que sea, va a ser para bien. Y que es, lo que yo llamo, aceptar la voluntad de Dios.

PREG: Bien creo que sería demasiado extenso continuar la entrevista a pesar de que quedan otras áreas por explorar que podrían ser interesantes. Quizás en otro momento posterior, si esta entrevista, tiene algún resultado positivo, de aceptación, visitas, comentarios, descargas… etcétera.          Muchas gracias, por su tiempo.
RESP: Ha sido un placer. Gracias.

jueves, 23 de febrero de 2023

SOBRE SER PERSONA


LO DESCONOCIDO DE LOS PROCESOS DE CAMBIO Y ¿QUÉ ES SER PERSONA?

   Si el psiquiatra argentino Jorge Bucay no ha sido quien mejor ha expuesto en idioma español el asunto de la Libertad, al menos ha sido uno de los que mejor lo ha explicado. Lo aprendí de él, igual con sus libros pasé a conocer a Virginia Satir; con lo que tengo mucho que agradecerle en el sentido de mi formación ulterior como ser humano.
   El, Modelo del proceso de cambio, y que hoy se conoce con el añadido: de Virginia Satir, fue desarrollado por ella a través de estudios clínicos. Una de las ideas más novedosas de la investigadora norteamericana fue que: 
  
  El problema presentado pocas veces es el problema real, en tanto que la forma que tiene la gente de encarar el problema presentado, es la que crea el problema real.
   La sociedad está formada por individuos de la especie Homo sapiens, pero no podemos hablar en términos de sociedad humana hasta tanto estos individuos se hayan vuelto personas, pues no basta con que hablemos, veamos TV, leamos la prensa, discutamos de fútbol o asistamos al Ballet.
   De los permisos que Virginia Satir llamaba: inherentes a ser persona, cualquiera que tenga en falta, alguno de estos cinco permisos; no puede decir que lo sea. Y uno se preguntará ¿Qué otra cosa podría ser, si no es una persona? Será, con seguridad, un ser humano, tal vez también un individuo, pero... NO una persona, porque ser persona es mucho más. (Dice Bucay).
1.- Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.

2.- Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.

3.- Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.

4.- Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos.
5.- Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo.
   Estos permisos tienen la finalidad de alinear el pensar lo que se siente, con el decir lo que se piensa y con hacer lo que se dice. Algo que no es tan fácil como se lee. Empezando con que no es solo pensar lo que creemos que sentimos, o con lo que nos han hecho creer que sentimos o con lo que otros piensan que debe ser sentido; porque ¡De eso! parte toda actividad manipulativa, todo dominio sutil como pueden serlo la subyugación hipnótica, la seducción interesada, el chantaje emocional o la abierta imposición coercitiva.
   De estos cinco permisos, de los cuales, uno puede estar de acuerdo con facilidad al leerlos, quiero detenerme en el tercero, por cuanto puede no quedar bien comprendido para muchos. Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.
   Esto significa ser libre, porque determina la autonomía personal. La persona es autónoma porque tiene el poder (sin que tenga que esperar a que nadie se lo dé ¡Esto lo aclaro más adelante!) de establecer sus propias normas sin que los demás tengan que coincidir, y sito un ejemplo. Si estoy de acuerdo con la idea ¡Por haberla comprendido! de que nadie tiene capacidad de alterar mis emociones, porque mi tranquilidad es algo que decido y que ¡Si pierdo semejante equilibrio! se debe a lo que pienso sobre la realidad, entonces, sabiendo que no estoy en capacidad de comprenderla por completo, igual puedo elegir mi conducta y no dejar que sea una reacción automática, sino consciente.
   Este punto ¡Me parece tan importante! porque es de lo menos conocido o reconocido sobre el tema, no solo porque las personas tienden a olvidarlo, sino porque el entorno social, las costumbres, los prejuicios y otras tantas disposiciones no escritas como las que subyacen en el subconsciente; coadyuvan a impedir que se establezca como algo genuino.
   Más arriba dije: la persona es autónoma, porque tiene el poder de establecer sus propias normas sin que tenga que esperar a que nadie se lo dé, y lo aclaro ahora; no tiene que esperar a que nadie se le dé ese poder, pero necesita que se le recuerde, aun cuando es algo que debía tener siempre presente, ya que es un mecanismo de defensa, un recurso natural y reconocido lícito, de auto conservación. Tal es el caso de lo que se conoce como el Derecho Miranda o La advertencia Miranda, que se ha establecido como procedimiento policial de rutina, para evitar la violación del derecho constitucional a no auto incriminarse, garantizado por la Quinta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos conocido como el derecho a guardar silencio. 
 Así las cosas, tenemos que; en el caso del segundo grupo de personas, que analicé en el artículo titulado: Problemática de la libertad mal comprendida; Ellas, por las razones que fueren, deciden no tomar partido, no manifestarse, abstenerse, no participar y ¡Eso está bien! Puede que semejante conducta restrinja las posibilidades del primer grupo, por cuanto siendo el grupo activo o ejecutor de cambio, no llegue a establecer cantidad crítica, para efectuarse, actualizarse o llegar a término, y ¡Por supuesto! retardaría el resultado, afectaría el éxito. Pero debemos hacer notar que se trata de un éxito colectivo o sea, de ¡Todos! y ante tal circunstancia los del primer grupo solo tienen (la una) parte del derecho, para sentirse agraviados; porque (a la otra parte) les pertenece a los del segundo grupo y hasta a los del tercero, con lo que no queda razón para el agravio, pues todos no hacen más que hacer ejercicio de la libertad que tienen, y nadie tiene derecho a decidir por otro la forma en que aquél dirige su autonomía y juzga cómo vive y decide su vida, incluso aunque retarde su propio beneficio, si así le parece mejor.
   Es muy probable que, aun estando claro, haya alguien que no lo vea y, por eso, conviene hacer una aproximación más notoria.
   Es común en tiempos de cambio que se pongan de manifiesto actitudes exaltadas, intolerantes, fanáticas, intransigentes, ofuscadas y que esto suceda, es buena parte del problema real que, según Virginia Salir, es creado por la forma en que la gente encara un problema inicial, y que, según ella, pocas veces es el problema real. 
Vamos al ejemplo del problema inicial de los desacuerdos socio-políticos, económico-políticos o socio-económicos, más claro entre las estructuras de poder y la sociedad, estos diferendos a lo largo de la historia se han visto matizados de múltiples horrores, vilipendios, excesos, crímenes, boicots, complots, traiciones, espionaje, violaciones de acuerdos, guerras y revoluciones… ¡En fin! Cumbres y abismos desde lo sublime a lo ridículo, pasando por lo trágico donde no siempre se sabe quiénes son los buenos ni los malos y cuando parece que se sabe resulta que aparece una extensa lista de autores en contra, esgrimiendo documentos, testigos y revisiones.
   En medio de este mare magnum, que es el problema inicial, encontramos como dicho, los grupos citados: 
1- Los decididos a favor de derrocar al tirano, al rey opresor, al esclavista o al estado 
2- los que se abstienen y 
3- los que lo apoyan aun sufriéndolo.
Y aquí aparece la forma de encarar o resolver el problema inicial: En el primer grupo, el de los decididos ¡Por serlos! Estos son más enérgicos, emprendedores, arriesgados y piden, reclamando hasta la exigencia, al segundo; y critican, atacando hasta la amenaza al tercero.
   Y, como dice la Satir, en la forma de solucionar el problema inicial aparece el problema real: Todos los implicados: los del primer grupo, los del segundo, los del tercero y el cuarto, formado por todos quienes forman la estructura de poder a todos los niveles… ¡Todos! afrontamos el problema de no ser personas. Esto constituye una gran dificultad porque le anteceden otros dos problemas primordiales: por su orden, el de no saberlo o el de creer que ya se es persona y el segundo es no saber cómo serlo. Pero ¿Por qué? ¿No basta con ser humanos?
   Voy a decirte por qué no basta: 
   No basta porque los seres humanos son formados de forma natural ¡Y valga la redundancia! por la Naturaleza, por Dios, por el Big Bang o por vaya, usted, a saber; no es ése el caso ahora. Ser humano es una etiqueta que se ha puesto el Ser Humano, a sí mismo, para diferenciarse de los otros bichos que pueblan el vecindario, de momento. No digo que no sea distinto de los otros animales, pero se diferencia bastante poco de ellos, porque usa su capacidad de ser consciente (y esta es su mayor o quizás única diferencia) para creerse que es mejor que todos lo demás, porque oye música, discute sobre ideas abstractas y fabrica aparatos que considera espectaculares (sin que quiera decir que no lo sean) entre otras muchas cosas que se cree de forma equivocada y, de las cuales, quizás pueda más adelante realizar un curioso resumen limitado.
   Veamos el siguiente ejemplo; los perros guían a los ciegos, descubren criminales, salvan a alpinistas, ayudan en las cacerías, tiran de los trineos, realizan acrobacias, pastorean rebaños, alertan, defienden, protegen, dan compañía, entretienen… pero en esto solo hay un valor como especie y, en tal sentido, un perro es idéntico a todos los perros que han existido, a los que existen y a los que existirán, salvando ¡Claro está! las distancias entre las diversas variedades o razas y la mayor o menor inteligencia que pueda tener cada uno por separado; pero ningún perro ¡Por más inteligente que sea! tiene la inquietud de destacarse más que otro, ni interés en ser policía, actor de circo o pastor de ovejas, hace lo que hace porque es entrenado bajo la dirección e influjo de la voluntad del amo, quien lo estimula dándole golosinas y palmaditas cuando hace lo que el amo quiere y no dándoselas o dándole en su lugar un castigo, cuando hace lo contrario. 
   Se habla del perro como el mejor amigo del ser humano; pero, aunque podamos hablar de afecto, relación, cariño y de todos los demás sentimientos nobles que cualquiera quiera añadir, de lo que en realidad se está hablando es de dependencia, de conveniencia y de servilismo. No por gusto llamarle ¡Perro! a alguien constituye algo poco enaltecedor y ha pasado, por eso, a ser lugar asistido como insulto.
   Es por eso que el perro no tiene libertad, como tampoco la tienen los pájaros y sin embargo es lugar común hacer referencia a los pájaros como los máximos exponentes de la libertad. Y no la tienen porque no deciden nada, no tienen voluntad, criterio, opinión, son juguetes de las circunstancias externas, no tienen en su interior un centro de comando capaz de diferenciar, de discernir, solo tienen una inteligencia mecánica de Si o No, que los automatiza, los robotiza.
   Escapar del dualismo separador y condicionante del Sí o el No que nos animaliza, y comprender el principio de inclusión que establece poder reunir sin contradicción al Sí y al No, mediante la aceptación ecológica, que nos humaniza, es un salto hacia una posible evolución de verdadera humanidad y comenzar a dejar de ser un proyecto de ser humano que es lo que somos ahora mismo mientras sigamos matándonos unos a otros. 
   El caso es que tal conciencia, esa que el humano tiene, debía desarrollarla y usarla para darse cuenta que no es consciente; para darse cuenta de que toda su vida no es más que una serie de acciones prediseñadas, automáticas, típicas, previstas, programadas, repetitivas que lo condicionan a un servilismo comparable al del can del párrafo anterior.
   Esto se pone en evidencia durante los procesos de cambio. En tiempos tales los grupos oponentes y sus distintas vertientes de opinión, todos los cuales protagonizan la búsqueda de la solución de un problema inicial X, son incapaces de sostener diálogos de discusión civilizada en busca de acuerdos capaces de traer mejoras ¡Al menos! a una mayoría ya que resulta muy difícil satisfacer a todos; ninguno de los grupos en pugna quiere dialogar nada, se considera una debilidad; cierta o no, se argumenta que el otro grupo miente y, en esta dicotomía mezcla de verdades y mentiras de ambos lados, mezcla de intereses mezquinos de ambos lados; afloran las aristas del verdadero problema: quienes discuten no han llegado a ser personas.
Bueno, ya lo expliqué antes cuando comentaba sobre los perros, pero algo más se puede añadir., quizás pueda más adelante realizar un curioso resumen limitado.
   Veamos el siguiente ejemplo; los perros guían a los ciegos, descubren criminales, salvan a alpinistas, ayudan en las cacerías, tiran de los trineos, realizan acrobacias, pastorean rebaños, alertan, defienden, protegen, dan compañía, entretienen… pero en esto solo hay un valor como especie y, en tal sentido, un perro es idéntico a todos los perros que han existido, a los que existen y a los que existirán, salvando ¡Claro está! las distancias entre las diversas variedades o razas y la mayor o menor inteligencia que pueda tener cada uno por separado; pero ningún perro ¡Por más inteligente que sea! tiene la inquietud de destacarse más que otro, ni interés en ser policía, actor de circo o pastor de ovejas, hace lo que hace porque es entrenado bajo la dirección e influjo de la voluntad del amo, quien lo estimula dándole golosinas y palmaditas cuando hace lo que el amo quiere y no dándoselas o dándole en su lugar un castigo, cuando hace lo contrario. 
   Se habla del perro como el mejor amigo del ser humano; pero, aunque podamos hablar de afecto, relación, cariño y de todos los demás sentimientos nobles que cualquiera quiera añadir, de lo que en realidad se está hablando es de dependencia, de conveniencia y de servilismo. No por gusto llamarle ¡Perro! a alguien constituye algo poco enaltecedor y ha pasado, por eso, a ser lugar asistido como insulto.
   Es por eso que el perro no tiene libertad, como tampoco la tienen los pájaros y sin embargo es lugar común hacer referencia a los pájaros como los máximos exponentes de la libertad. Y no la tienen porque no deciden nada, no tienen voluntad, criterio, opinión, son juguetes de las circunstancias externas, no tienen en su interior un centro de comando capaz de diferenciar, de discernir, solo tienen una inteligencia mecánica de Si o No, que los automatiza, los robotiza.
   Escapar del dualismo separador y condicionante del Sí o el No que nos animaliza, y comprender el principio de inclusión que establece poder reunir sin contradicción al Sí y al No, mediante la aceptación ecológica, que nos humaniza, es un salto hacia una posible evolución de verdadera humanidad y comenzar a dejar de ser un proyecto de ser humano que es lo que somos ahora mismo mientras sigamos matándonos unos a otros. 
   El caso es que tal conciencia, esa que el humano tiene, debía desarrollarla y usarla para darse cuenta que no es consciente; para darse cuenta de que toda su vida no es más que una serie de acciones prediseñadas, automáticas, típicas, previstas, programadas, repetitivas que lo condicionan a un servilismo comparable al del can del párrafo anterior.
   Esto se pone en evidencia durante los procesos de cambio. En tiempos tales los grupos oponentes y sus distintas vertientes de opinión, todos los cuales protagonizan la búsqueda de la solución de un problema inicial X, son incapaces de sostener diálogos de discusión civilizada en busca de acuerdos capaces de traer mejoras ¡Al menos! a una mayoría ya que resulta muy difícil satisfacer a todos; ninguno de los grupos en pugna quiere dialogar nada, se considera una debilidad; cierta o no, se argumenta que el otro grupo miente y, en esta dicotomía mezcla de verdades y mentiras de ambos lados, mezcla de intereses mezquinos de ambos lados; afloran las aristas del verdadero problema: quienes discuten no han llegado a ser personas.
   Bueno, ya lo expliqué antes cuando comentaba sobre los perros, pero algo más se puede añadir.

lunes, 20 de febrero de 2023

 ¿QUÉ ES LA VIDA?

y ¿Qué es ser persona?

Eduardo N. Cordoví Hernández


   La vida es algo dentro de lo cual estamos inmersos y formando parte todo el tiempo, quizás por eso sea que no podamos echarnos un tanto hacia atrás y apreciarla como algo separado de nosotros, porque nos sentimos: ser la vida. 

   Sin embargo, si tuviéramos que definirla, dar una apreciación sobre ella, explicar qué es ¡De inmediato! nos daríamos cuenta que no tenemos una respuesta cognitiva adecuada. No obstante, es un asunto importante tener una clara definición de ¿qué es la vida? porque es sobre ella que trata este asunto de volvernos persona real y dejar de ser un proyecto o una imitación de persona, tema este que veremos, más adelante, en próximos artículos; ya que ocurre algo semejante con esta otra palabra porque, a todas estas, tampoco sabemos que es ser persona. Pero hay que ir por partes. Así que debes saber, primero: qué es la vida. 

   Escucha: si le pides a alguien que te cuente su vida ¿Qué te diría? O si alguien, de forma espontánea, te dijera: Te contaré mi vida ¿Qué crees que te diría? Si te propusieras contarle a alguien tu vida ¿Qué tendrías para decir? 
   
   Detén ahora, por unos minutos, la lectura y trata de contestar estas preguntas; tómate tu tiempo y, cuando ya tengas una idea al respecto, sigue leyendo… 

   Por lo general, casi todo el mundo coincide en hacer un recuento de sucesos, de eventos o hechos; pero ¡de tal forma! una vida, o lo tomado como vida, queda reducido a una crónica, a la narración o historia de la serie de pormenores de hechos, eventos, accidentes, acontecimientos, sucesos, incidentes intrascendentes o aventuras y desventuras que has protagonizado o, en las cuales, te ha tocado jugar algún rol de mayor o menor notabilidad. 

   Tu vida no se reduce a la lista de los sucesos que te han ocurrido, por que eso es historia, memoria, y no resulta adecuado para definir lo que tu vida pueda ser. Más bien muchas personas piensan que sus vidas son la calidad de los sucesos que le ocurren y así diferencian sus vidas como parcialmente buenas o malas en función de si los eventos mayormente agradables o no; pero el color o el sabor o la manera en que puedas describir la calidad de tales contingencias son valoraciones que realiza tu mente de forma arbitraria y así, muchas situaciones que te pueden resultar, de forma particular, desagradables pueden no serlo para otra persona y viceversa; pero, además, tus valoraciones están en dependencia de tus estados de ánimo, de la predisposición anímica por otros sucesos anteriores, por prejuicios, por la influencia del criterio de otras personas, etcétera. Esta descripción, acerca de lo que puede ser la vida, está más próxima a la realidad, aunque es ambigua y puede parecer que tu vida va a quedar definida según lo que ocurra en el exterior tuyo, o sea fuera de ti, es decir: dependerá de cómo tomes o reacciones a los sucesos que ocurren más allá de tu piel, y que pueden resultar buenos o malos (por llamarlos de algún modo) según sean agradables o no. De tal forma parecería normal o natural e irrevocable que la vida de una persona a veces pueda ser buena o mala y que eso es así como si fuera una ley. 

   Pero las cosas que ocurren no son ni buenas ni malas, tales valoraciones son producto de nuestros juicios ambiguos o predispuestos o desinformados. Y tal es la triste realidad de lo que le ocurre a la mayoría de la población humana. Pero eso… no es: la vida, y ¡Si acaso lo fuera! no sería por completo; quedaría algo que añadir de mucha más trascendencia. 

   Todo eso que he descrito, con anterioridad, ha sido el escenario y la decoración, es decir: el paisaje. El hecho de que pueda ser parte de la vida no significa que lo sea, el paisaje o el escenario son solo el lugar, digamos el espacio, donde ella ocurre.
 
La vida, como existencia en general, siempre se ha tomado, en términos literarios o poéticos con tendencias filosóficas, como un camino; pero lo que es, en última instancia tu vida: es el clima psicológico de ese paisaje. No el paisaje ni los contratiempos, venturas y desventuras durante el tránsito por ese lugar. Y, la capacidad de poder modificar, a conveniencia, el clima para disfrutar el viaje es una prerrogativa de las personas reales ¡las cuales! por ser tan pocas resultan extraordinarias. 
   
   En otras palabras y en resumen, la vida no es el recuento de las actividades en que te puedas involucrar, sino el estado emocional, sentimental como resultado; ocurre en tu ánimo y, no siempre, se halla en correspondencia con tales circunstancias, porque puedes estar en una fiesta y no estar sintiéndote alegre, en un funeral y no estar triste. Puedes tener una vida llena de éxitos profesionales, sólida retribución económica debido a ellos; gozar de salud y tener franca aceptación social y, a pesar de ello ¡Sentirte triste! 

   La literatura, las biografías de personalidades, la historia toda, los noticieros y la prensa diaria dan, de continuo, fe de esto. Quizás puedas, alguna vez, estar feliz, sentirte alegre… Estar o sentirte de cierta manera alguna vez, implica brevedad en el tiempo pero ¡Ser...! conlleva la idea de mayor permanencia temporal. 

   Tampoco creas la idea de que ¡Ser feliz! es estar o sentirte así todo el tiempo. Las impresiones que recibirás de la realidad pueden sacarte de ese equilibrio; lo que sí te aseguro es lo siguiente: siendo una persona real, o sea extraordinaria, en el sentido en que la extra-ordinariedad que apunto en estas páginas, siempre vas a poder tener ¡De inmediato! herramientas, recursos, ideas para estabilizar tus emociones e impedir las reacciones negativas; y si bien es cierto que no vas a ser feliz ininterrumpidamente, nunca vas a sentirte persona desgraciada, lo cual ya es algo bastante deseable, porque a las opciones de ponerte triste o estallar de ira, podrás interponerles la sabia indiferencia de comprender la posibilidad de elegir algo mejor, pues la tristeza o la ira son mucho más destructivas que la indiferencia ante algo que no puedes remediar.
 
   Esta es una de las prerrogativas de ser una persona extraordinaria. 

   En primera instancia, todo lo que estamos tratando aquí tiene que ver con cierto conocimiento que tengo la intención de compartir contigo. 

   Pero, como el resto de otros tantos asuntos, el conocimiento tiene niveles y, por tanto, diferencias. Las formas del conocimiento toman nombre del modo en que es conseguido: por experiencia, por referencia y/o por inferencia. De las tres, la primera es la fundamental, por cuanto es la única de la cual puedes tener seguridad total. 

   Ahora, la cultura, los libros, las conferencias, los consejos, las tradiciones y ¡todo! lo que aprendes en aulas proveniente de profesores quienes aprendieron de otros, incluso lo que puedan enseñarte mediante la exposición de ideas de otros científicos, es conocimiento referencial, pues pertenece a la experiencia de otros, pero no te consta hasta tanto no lo hayas experimentado. ¡Tiene un valor! pero solo eso; duda de él. Si Einstein no hubiera dudado de Newton hoy no hubiera, por citar solo un ejemplo; telefonía móvil. 
Duda de estas ideas y de todo lo que te digo, dudar no es apartarlo, sino ponerlo a prueba, verificarlo en la práctica, convertir las ideas en hechos y convertirte en las palabras, porque ¡eres! lo que creas que es cierto, pero no basta que algo sea verdad, es necesario constatar que, también ¡Sea bueno! 

   Te conviertes en las ideas en las que crees, no en las ideas que piensas ni en las ideas que sabes. Tus creencias son las ideas que no están en tu corteza cerebral y de las cuales no tienes siquiera consciencia de tenerlas. Debes saber algo: gran parte de tus creencias (las cuales desconoces porque pertenecen a tu nivel subconsciente) son como programas informáticos malsanos que te fueron instalados no por personas malas, sino ineficientes con buenas intenciones y ¡Ahora! es tu deber deshacerte de tales programas. El otro tipo de conocimiento es por inferencia, esto es: toda información que te llega por intuición, por asociación de ideas mediante un proceso de cálculo ya matemático, lógico o de sentido común y/o por deducción; tal contribuye, en mucho, para la adquisición del conocimiento por experiencia. 
   Ya en muchos otros de mis textos he dicho: La personalidad es quien sufre o quien nos hace creer que el éxito, el dinero, el confort o el reconocimiento ajenos sean los determinantes o las condiciones para ser felices (léase extraordinarios). 
Si logras, mediante este conocimiento, separarte interiormente y crear un yo observante capaz de servir de testigo (no de juez) a todo lo que hace o siente la personalidad; es decir, que cuando te sientas triste reconozca y diga: ¡Ah, esto es estar triste! o cuando estés cabreado te informe: ¡Ah, esto es tener ira! Con el tiempo, este yo observante, podrá fortalecerse y ser capaz de ¡sin esfuerzo! Disipar la tristeza o la ira, porque se dará cuenta de que tales son reacciones a ciertos estímulos y las reacciones son automatismos aprendidos que se repiten como un repertorio fijo, pero que pueden ser susceptibles de elección. Apenas el Observador interno aprecia los automatismos, las reacciones emotivas, etcétera, estas perderán su poder y te irás liberando de tensiones parásitas y sintiendo el vacío.

   Pero ya también hablaremos sobre el vacío, sobre la nada, En textos próximos. Estoy casi seguro que puede interesarte mucho.

viernes, 17 de febrero de 2023

SOBRE QUÉ DEBERÍA ESCRIBIR UN ESCRITOR o SOBRE LA RESPONSABILIDAD DE QUIEN ESCRIBE


Una meditación acerca de la función de quien escribe dada la urgencia de quien lee

Eduardo N. Cordoví Hernández. Contacto: edwacor@gmail.com  

   Creo, en primer lugar, que cuando desde el título digo: Sobre qué debería escribir… se entienda como una forma de decir, como una forma de indicar una posibilidad probable y no una declaración de principios, tipo fundamentación de nuevos paradigmas, ni una embestida ansiosa de notoriedad, con ínfulas de querer arreglar al mundo. Si algo siempre he dicho es que: Todo está bien con la realidad que no puede cambiarse por medios naturales, recursos mínimos y de forma individual por esfuerzos propios.

   Siempre es sano realizar, aunque breve, una pequeña introducción, a fin de precisar detalles que garanticen una sintonía mayor con quien nos lee. Está claro que cada cual escribe lo que le viene en ganas y cada cual lee, otro tanto; así que en cada caso y para cualquier caso, usted, no debe nada. En este asunto como en tantos otros, el deber no es más que una imposición que limita libertades en función de intereses ajenos, a los cuales se les promulga como de ser mayores, nobles, altos y profundos y, sobre los cuales uno debe declinar los propios. 

   A fin de evitar el deslinde de un asunto abstracto y por tanto teórico que, a pesar de que viene al caso, atrasaría el objetivo que impone el asunto práctico a que nos convoca el título, bajemos el listón y dejemos la propuesta hasta dejarla en la simple atención de unos cuantos escritores que pudieran ser susceptibles de atender a la minoría de presuntos lectores aunados en el interés común por ciertos requisitos en falta. ¡Vamos! Qué lo que estás leyendo es solo una opinión y no una propuesta para salvar al mundo.

   Así que: ¡Sube el telón!

   Cuando alguien quien, tocado o impelido por la vocación de sus inquietudes literarias, se prepara para escribir profesionalmente o, por lo menos, con toda la seriedad de quien asume la responsabilidad de lo que hace y con la autoridad no solo de lo que ya sabe, sino de lo que también comprende (que no es lo mismo y que estaremos comentando más adelante) este individuo, debía en ese instante, digo yo, escuchar o sospechar que alguien, posiblemente lector de lo que escribirá o ya escribe aquel, pudiera preguntarle desde su necesidad, insatisfecha o medianamente asistida, como consumidor de literatura; desde su hambre o sed de algún determinado conocimiento, lo siguiente: ¿Qué es lo tan importante que tienes que contarme como para que yo deje de hacer las muchas otras actividades en que pudiera ocuparme? Eso que vienes a pretender que lea ¿Es una historia como las que contamos a los chicos para que se duerman? ¿Un somnífero? ¿Un recurso para escapar de la realidad, para evadir la depresión que proporciona la monotonía de la vida diaria? ¿Algo así como una droga autorizada? O lo que me propones que lea ¿son tus opiniones sobre algo que crees que entiendes, pero con las que no has resuelto el drama de tu propia vida? ¿Es solo para entretenerme, para brindarme un cierto goce estético de ver cuán bien te expresas o manejas el idioma? o ¿solo piensas sorprenderme con el despliegue de tus recursos estilísticos, con las técnicas narrativas novedosas, las de moda, o tus propios hallazgos e intentos en renovarlas? ¿De qué pueden servirme tu cultura, tus muchos años leyendo, tus horas de trabajo, tu cantidad de información, si después de que lo lea quedaré igual, porque no traes soluciones a mis problemas, opciones a mi vida, nuevos enfoques, formas de ver para que, también, yo vea? Lo que vas a decirme ¿es algo nuevo o es lo mismo que dicen los demás que también escriben libros? Tu opinión sobre las cosas ¿son las mismas de los diarios, de los discursos, de las conferencias, de los noticieros? ¿Por qué debía leerte y dejar lo que ahora hago, si no es diferente a lo que todo el mundo dice? Si vienes a contar una nueva historia de amor ¿es nueva de veras o son los mismos requiebros, las mismas escenas de erotismo, de realismo sucio, las mismas infelicidades, las mismas infidelidades, las mismas reacciones y lo mismo de siempre y lo mismo todo? Para eso sigo viendo mi propia vida, la de mi familia y la de mis vecinos. No tengo que leerla.

   Me queda claro que no todos los lectores tienen esta perspectiva ni establecen tales reclamos, pero igual hay muchos que, si conocieran que los escritores pudieran escribir sobre este asunto, serían otros los cantares. De la misma forma sucede con los escritores, hay muchos inventándose historias truculentas y fantasiosas, porque no tienen nada que decir, y así aparece el fenómeno tan llevado y traído. de estar bloquedados. Otra cosa sería si el escritor hubiera organizado su mundo interior, su propia vida y vertiera en sus historias la suya propia de cómo venció a sus demonios (Es un decir) más apropiado sería: de cómo convive en armonía con ellos, vencerlos no se puede.   

   En la obra literaria más antigua del mundo y que inicia el recuento de lo que hoy llamamos las literaturas fundacionales, El poema, o La epopeya de Gilgamesh, la cual se escribió hace unos dos mil quinientos años antes de Cristo, y ya el autor se quejaba de la dificultad de poder decir algo nuevo; luego, alrededor de unos mil quinientos años después, si es que vamos a considerar la autoría de Salomón (algo que se discute pero que aquí no viene al caso) en el Eclesiastés, dice, con reiteración, que: …nada hay nuevo bajo el sol… Quizás pueda decirse hoy, no sin cierta arrogancia considerando nuestro nivel de civilización, que: para el estado cultural de tales épocas pudiera ser razonable esta idea, dado que nos ciega la de un supuesto desarrollo e incluso evolución de la humanidad y que semejante etapa en curso actual continúa abriendo un abanico de novedades en todos los sentidos, para la especie humana. Hay un Pero, porque un acercamiento a esta realidad histórica, nos hace ver que el desarrollo y la novedad evolutiva ha sido en las formas de las cosas y en la forma de articularlas y relacionarlas, pero que el ser humano continúa teniendo la misma problemática existencial de hace diez mil años: Buscar donde cobijarse para protegerse de la intemperie, encontrar a otras personas para ayudarse a conseguir agua, alimentos y tener sexo, afrontar las enfermedades, la pérdida de las cosas que le gustan y de los seres queridos, presenciar y presenciarse en el deterioro físico del avance de la edad y los accidentes, así como ser testigo de su propia muerte. Da lo mismo si viajas a lomos de un burro o si viajas en un jet privado. La diferencia es que quienes viajan en burro seguramente llegarán tarde, si es que llevan prisa, pero los que viajan en asnos no tienen mayores urgencias y los que viajan en jet, si llegan a tiempo, llegarán ansiosos, estresados, inconformes… Da lo mismo el canto o las pócimas del brujo de una aldea sumeria, que los tratamientos del mejor facultativo de un hospital de New York… las posibilidades de morir o salvarte ¡de momento! porque al final vas morir de todas formas, es tan solo del cincuenta por ciento en cada uno.

   Entonces, hasta aquí lo dicho, pareciera que no queda nada nuevo que decir. Pero… ¿qué es lo nuevo que podría escribirse, decirse, necesitar ser dicho, escrito, leído? Te lo digo en breve.

   Hasta lo aquí dicho, no todo aquel que lea dará razón a lo planteado; yo me dirijo a los que su sentido común les dice aquellas palabras que hiciera pronunciar Shakespeare a Hamlet: Algo está podrido en Dinamarca… De la observación diaria de la realidad, de leer diarios, revistas, oír o ver los noticieros, de pasar por los mercados, ver los precios, de chequear nuestras finanzas, de observar el estado de salud emocional de nuestras relaciones de trabajo, de familia y del vecindario, incluso hasta nuestras relaciones ¡con las cosas! podemos decir, casi, lo mismo que el príncipe danés.

   A ver; si por las mañanas te levantas y ya montas un pollo (como dicen en España) porque no encuentras las pantuflas al pie de la cama, algo no está bien en ti. Si te interesa relacionarte amorosamente con alguien y esa persona no te quiere o si la persona que amas decide amar a otra y eso te entristece, te deprime o te encolerizas; algo anda mal en ti. Si estás en cualquier parte pensando, con quién pudiera estar hablando, ahora mismo, tu pareja; algo anda mal en ti. Si quieres que no llueva y, sin embargo, llueve, y eso le mortifica, te saca de quicio porque interfiere con tus planes de estar a cierta hora en algún sitio, algo anda mal en ti. No es un asunto de gravedad urgente, pero puede matarte a largo plazo, así que atiende. Lo que no funciona bien en ti es tu relación con la realidad. Piensas que la realidad está en tu contra, pero la realidad no tiene ningún plan en contra tuya. La realidad es todo lo que ocurre y que no puedes evitar. No puedes evitar que llueva, ni que tu pareja se enamore o que de pronto le guste más, otra persona. Las personas están haciendo lo mismo que tú quieres para ti, ser felices, al costo que sea. Somos egotistas. El egoísmo es otra cosa y no precisamente lo que te han dicho que es. Quizás ser egoísta sea lo que necesites y ya esto es algo nuevo que quizás lees por primera vez.

   Cuando todo funciona bien en ti, te sientes bien, estás sereno y si algún suceso no previsto puede alterarte un tanto, no es ni intenso ni duradero… porque cuando todo funciona bien en ti, estás en control de tus estados de ánimo y encuentras recursos para recobrar la serenidad de inmediato. Cuando todo funciona bien en ti eres feliz de que todo sea lo que es. 

   Esto es algo que ahora lees y ya lo sabes, pero quizás no lo aceptes porque no lo comprendes. Puedes saber cosas y no comprenderlas. Comprendes algo cuando la aceptas. Comprender significa: estar de acuerdo. Si no estás de acuerdo con algo no lo has comprendido. Ese es tu problema con la realidad. 

   Entonces, escritor, si no estás de acuerdo con la realidad porque crees que está mal, y que la realidad hay que cambiarla; algo está mal en ti. Y si algo como esto no te permite ser feliz y comprender al mundo en que vives ni a ti mismo, si escribes vas a continuar contaminando al mundo con tu opinión de que el mundo está mal y debe ser cambiado; porque tu vida se convierte en la de alguien que está en una fiesta y, sin embargo, se la pasa con el hígado a la vinagreta.
   Y tú, lector, si has descubierto que algo tampoco funciona bien en ti, procura buscar entonces lecturas de escritores que te muestren lo que pasa contigo.  

EL FIN

  

viernes, 29 de julio de 2022

SOBRE LA VENTA DE MIS LIBROS

 

Según he declarado en  mis escritos y tal como saben quienes me conocen, desde adolescente, y a pesar de dedicarme la mayor parte de mi vida a actividades laborales ajenas a la literatura, he logrado vivir y atender a mi familia gracias a pintar cuadros y realizar tallas en madera con cierto nivel de decoro artístico, sin llegar a ser talentoso: no obstante ¡Siempre! Mi ruta crítica de realización personal ha sido literaria.

Las dificultades, para canalizar mi obra escrita de forma pública, han sido mayúsculas y reforzadas en negritas. Y eso me llevó a decidir dejar de ser un escritor que vive de escribir como un trabajo, así que publiqué toda mi obra, hasta cierto momento en que sobrepasaba ya los quince libros, de forma gratuita en internet, en la editorial norteamericana Freeditorial, lo cual sostuve durante años, durante los cuáles los vi descargarse por miles, mientras realizaba ayunos forzosos en La Habana, por falta de economía. 

Tampoco lo sufrí. Comprendia que era algo que estaba fuera de mi capacidad de resolución. 

Al final, todo sirvió para darme cuenta que escribir, con interés de ser exitoso, podía ser también alimento para la incapacidad de ser persona eficiente en su propia realización. 

Y me sentí como un árbol que da frutos a la orilla de un camino, sin reparar en quien los desdeña ni en quien, sin echar un poco de agua en su tronco reseco, los disfruta. Y ¡qué fuera así! no me pareció algo especial, como para sentirse desdichado o considerarlo una injusticia, era sencilla y llanamente: La realidad, siendo lo que es.

Al cabo de unos pocos años, de forma sorpresiva descubro que Freeditorial ¡No sé cómo ni por qué! Abre la opción de poder vender sus libros a todos los autores quienes habíamos publicado forma gratis, así como a cualquier otro.  Ahora los autores editan sus libros, ponen sus precios, los suben a la plataforma o los eliminan de ella, sin contar con nadie y son libres de publicarlos en cualquier otro sitio, editorial, blogs, etcétera. Si bien se trata de una edición no profesional, pues los libros uno los edita en Word, no llevan ISBN y sus cubiertas son prediseñadas a partir de imágenes típicas que ofrece la editora, para  uno escoger.

Si uno no está muy pagado de sí mismo y cree que tiene urgencia en dar a conocer un mensaje sano que ha descubierto, que le hace feliz y quiere compartirlo, pues, no necesita acariciarse el Ego queriendo ser ¡más cualquier cosa! que ya sea.

Así es que, acá les relato cómo es que paso a vender mis libros. Sería estúpido, no querer recoger algo después de años de gastos y restricciones, para seguir escribiendo. Mis libros, más caros no sobrepasan los cinco dólares y muy pocos se venden en ese precio.
¡Desde ya! estoy agradeciendo a los amigos, que van a comprarlos por ayudarme en el objetivo de garantizar que pueda continuar escribiendo en medio de una economía adversa, etcétera. GRACIAS. Pero mis amigos no tienen que comprar los libros que durante años regalé a extraños, me los piden y se los envió gratis, les agradezco más que compartan los links de tales libros o el procedimiento de acceso a ellos.

Llegar a vender mis libros no es un sueño perseguido que acabo de lograr. No fue una meta, un objetivo, ni algo de lo que espero un resultado. Me sorprendió la oportunidad y sigo la corriente como un muchacho que se divierte con el juego y no como uno que juega para divertirse.

Pido disculpas por no ofrecer un libro impecable, no soy editor, no soy ¡ni siquiera! Un escritor, solo: uno que escribe y no puede pagarle a un profesional, para escamotear los gazapos que mi estado de conocimientos no logra  advertir.

De todas formas algunos serán vendidos ¿De qué otro modo puede, usted, explicar que: un individuo que no tenía intención en publicar en forma comerciable, publicara toda su obra, en una editora que nunca vendió libros y que luego de años ¡De pronto! Esa editora comience a dar la opción de venta? Cualquier cosa que ocurra ¡Será un milagro!

MUCHAS GRACIAS por leerme.

Eduardo N. Cordoví Hernández
Ponga mi nombre o los títulos de mis libros directamente en el buscador de la editora Freeditorial.com

martes, 31 de mayo de 2022

REFLEXIONES EN TORNO A LA CANCIÓN, CONTIGO EN LA DISTANCIA


Eduardo N. Cordoví Hernández



No existe un momento del día,
en que pueda apartarme de tí,
el mundo parece distinto,
cuando no estás junto a mí.

No hay bella melodía
en que no surjas tú
ni yo quiero escucharla,
si no la escuchas tú.

Es que te has convertido
en parte de mi alma,
ya nada me conforma,
si no estás, tú, también.

Más allá de tus labios, 
del sol y las estrellas,
contigo en la distancia,
Amada mía, estoy.

Aunque se repiten las últimas dos estrofas, este es el cuerpo total de lo que se llama: la letra de la canción, Contigo en la distancia; bolero dado a conocer en La Habana, en el año 1948, pero escrito dos años antes, a los veinticuatro de edad de su autor el trovador, compositor y guitarrista, César Portillo de la Luz (1922-2013).

Al día de hoy, continúa siendo un tema de culto de la cancionística romántica, y canción amorosa de obligada presencia y continuidad en el repertorio de cualquiera que pretenda seguir los pasos de los más grandes intérpretes a nivel internacional quienes, sin excepción, la cantaron; por lo que no expondré una lista de nombres que sería tediosa, ni señalaré a unos cuántos, para dejar de nombrar a otros, tan dignos como aquéllos. La canción se escucha en las bandas sonoras de más de diez filmes, así como es la más cantada en fiestas, bares, tertulias, peñas y festivales de la canción romántica de habla hispana, aunque ha sido cantada en casi todos los idiomas occidentales; por lo que resulta obvio sea considerada una joya de la cultura cubana para el acervo del patrimonio universal, en cuanto expresión artística representativa de los valores sentimentales más genuinos de la humanidad.

Con semejante aval, pudiera parecer absurdo y hasta arriesgado que alguien se levante para señalar faltas en obra semejante. Es por ello, que resulta necesario dejar claro que no se está produciendo en esta manifestación ataque, ofensa, agravio o cualquier otro tipo de definición negativa en cuanto a la calidad de la crítica, puesto que cualquier obra puede ser objeto de una valoración, interpretación, apreciación, etcétera, y tal juicio debe tener espacio dentro de los límites del respeto, para reclamar atención sobre lo que expone, de modo que se precisa escuchar lo que se dice y, ya después, uno puede desatender o no la demanda, según la considere.

Dicho esto, digo que la canción me gusta. De hecho, es una que le gusta a todo el mundo, y eso ya marca una situación importante bajo el viejo proverbio latino de la jurisprudencia que reza en español; lo que abunda no daña, o sea que, algo que a todo el mundo le gusta no puede ser dañino. Pero ahí tiene, usted, cómo le gusta fumar a una cantidad importante de la población humana del planeta, o beber alcohol, o consumir azúcar, o los alimentos industrializados… y cada día se levantan más voces autorizadas para señalar sus perjuicios.

En cuanto a la canción, que es lo que nos reúne aquí, tiene una melodía preciosa, y en cuanto la letra es, según los cánones históricos que conocemos gracias a la cultura, tierna y representativa del sentimiento más hermoso de humanos; el amor, pero ¿lo es? ¿Se veras? No digo que el amor no sea eso que se dice, lo que quiero demostrar es que, lo que estamos llamando amor, no lo es, solo le estamos poniendo ese nombre a otra cosa, y ¡Esa otra cosa! No es amor.

Ante esta problemática: La de diferenciar cuál es el verdadero amor y cuál es el sucedáneo, Tenemos una herramienta infalible, sencilla y de un sentido común aplastante, se trata de otro dicho antiguo; Por sus frutos los conocerás, pues no puede el árbol bueno dar malos frutos, y viceversa. Pero antes de entrar en tales deslindes definitorios, tendríamos que demostrar que la letra de esta y ¡Por supuesto! De la mayoría de las canciones llamadas románticas y amorosas, tales como baladas, rancheras, tangos, boleros, etcétera, así como casi toda la poesía lírica que recrea las relaciones de pareja, hacen más referencias a estados depresivos, neuróticos, emociones negativas, enfermizas y de morbosidad patológica y conductas socialmente inadecuadas e insanas que usted, ¡Sí! Usted, quien lee este artículo NO quisiera ver en sus hijos ni en los hijos de sus hijos, ni en los hijos de sus amigos, ni en usted mismo, si es persona adulta saludable sexualmente activa.

Al final, cualquiera puede pensar que se trata de una pedantería mía, ¡Perfecto! No intento mejorar lo que cualquiera piense sobre mí, prefiero que trate de mejorar lo que piensa sobre sus hijos, sobre los amigos de sus hijos, sobre las personas con las cuales sus hijos y los hijos de sus hijos van a relacionarse para fundar sus familias. Piense que las canciones son ideas que se aprenden de memoria, que se cantan bajo estados más o menos alterados de la conciencia o por lo menos con algunos cuantos tragos de alcohol entre pecho y espalda, y dejémoslo ahí… analice, con este espíritu, las muchas otras canciones que nos gustan tanto, y evalúe si estamos o no estamos, en peligro. Yo creo que sí.
Siéntese en el cuerpo de guardia de cualquier hospital, cualquier tarde y puede que descubra una realidad horrible. No se trata de un problema de mi país, se trata de una situación del mundo.

De modo que, os invito a analizar juntos, verso a verso, esta canción.  

Como toda canción romántica, llamada amorosa, trata de dos personas. Ésta, por el título, nos hace presumir que se trata de dos personas que se encuentran separadas, no se nos dice el motivo, solo sabemos que no están cerca. Ya que, desde el título, dice que media la distancia; quizás una de ellas murió y se le habla al recuerdo de tal persona; estos, pormenores en definitiva no importan, Solo se sabe que no están juntas ¡O quizás sí, están juntas! Pero la persona que habla o canta, le comunica a la otra (y al cantar nos informa) del estado en que esta separación real o de probable realidad, puede tener para sí. Y dice:

No existe un momento del día, en que pueda apartarme de tí

Veamos lo que aquí se dice. ¡En serio! ¿A, usted, le parece normal, práctico, medianamente lógico que alguien no pueda estarse bien, sin otra persona ni en un momento del día? Aunque un momento, se entiende como una cantidad breve de tiempo, no sabemos qué cantidad es. Vamos a suponer que sea una hora, lo cual ya no es tan breve, pero como es una suposición hagamos que un momento corresponde a una hora. ¡Bien! De las veinticuatro que tiene el día, ¡A, usted! ¿le parece normal indicador de una mente saludable, que alguien no pueda estar una hora, sin apartarse de la persona amada? A fin de cuentas, las personas normales deben ir a trabajar, hacer tareas hogareñas ¿Es así?

Sí, ya sé que se trata de una hipérbole, se trata de sentido figurado, de un giro del lenguaje, para no ser tomado literalmente, es una metáfora; pero, en un texto tan breve esta idea se repite mucho, para no ser tomada en serio. Pero tomemos como buena su aclaración sobre el punto. ¡Perfecto! Entonces ¡Nada! Tome, usted, mi exagerada valoración al considerarlo literal, igualmente como otra metáfora, a fin de que se aprecie mejor mi punto de vista y ¡Quedamos a mano!

Pero sigamos.
El mundo parece distinto, cuando no estás junto a mí.


Estos dos versos son la introducción, para declararnos cómo se siente cuando no está con la persona amada. Dice que el mundo parece distinto, pero no se trata de que parezca mejor…

No hay bella melodía, en que no surjas tú

Significa que cualquier cosa y no solo una bella melodía (me parece a mí) le hace recordar a su pareja. Esto no parece que sea algo desagradable ¡Si se quedara ahí! pero el asunto continúa:

Ni yo puedo escucharla, si no la escuchas tú.

A, usted ¿le parece bien esto? ¿Qué significa que no pueda escuchar una bella canción o cualquier otra cosa como ver un filme o un atardecer, porque su pareja no está presente? A mí me parece que estamos en presencia de una dependencia emocional, y esto no será una patología clínica de urgencia, pero me creo que ya se sentó sobre un barril de pólvora y encendió la mecha. Yo no sé, usted, pero no quisiera que una hija mía se case o tenga un novio como este tío. Usted, ¿Sí? No me da buena pinta que un hijo o nieto mío o los hijos de mis amigos, tengan esposas o novias que los amen tanto, que se sientan mal, si ellos no están presentes. Pero sigue:
Es que te has convertido en parte de mi alma,


Esta idea de convertir a otros en parte nuestra, o de que otro me convierta, con autorización o no, en parte suya, me parece bastante peligroso y te voy a decir por qué. Pues porque cuando las personas se sienten con solo un poco de autoridad sobre otras o cuando las personas reconocen que otros tienen autoridad sobre ellas, se establecen ciertos niveles de ascendencia o dependencia de los cuales la literatura sadomasoquista reúne sórdidos volúmenes, y basados en tales niveles de relaciones de autoridad, están repletas las salas de poli traumatizados, de toxicología, de psiquiatría y de quemados, las funerarias y los centros penitenciarios.

Las relaciones almáticas son un engendro de una estupidez supina, las personas emocionalmente sanas no necesitan a nadie para ser felices, comparten la felicidad que ya tienen estando solas, no buscan a otras personas para ser felices. Es necesario que las personas aprendan primero qué es ser feliz. La felicidad no llega, ni hay que salir a buscarla. Pero bueno, la felicidad no es el tema de este artículo.

Ya nada me conforma, si no estás tú también.

A, usted, ¿le parece esto normal? A mí no, pues a esta persona NADA le viene bien por causa de una circunstancia demasiado simple. Esta es la versión que escribió el autor, la que canta el mexicano Luís Miguel, dice que: ya nada le complace, no es exactamente lo mismo; pero, en términos coloquiales, viene siendo igual. El asunto, es que la persona tiene una dependencia de la otra, ¡Tal! Que pierde la capacidad no solo de disfrutar la simple vida al oír una canción bella, sino que ¡NADA! le conforma ni le complace. ¿Se trata de otra hipérbole? ¡Déjame decirte algo! Las ideas que: por repetición, se aprenden de memoria y están reforzadas emocionalmente, y que, además, tienen el visto bueno de las figuras de autoridad y poder, como la TV, los otros medios de difusión, las personas famosas, ricas, admiradas, etcétera, pasan a la subconsciencia y se establecen como creencias, están desprovistas de crítica y ni siquiera sabes que las tienes; la subconsciencia no reconoce estructuras gramaticales, las cuales están en las áreas de Broca 44 y 45, en el cerebro, detrás de la oreja izquierda, no entiende de, si se dijo en sentido figurado; lo entiende todo literal. 

Investiga, no me creas. Tómate tu tiempo.

Más allá de tus labios, del sol y las estrellas, Contigo en la distancia, amada mía, estoy.

El final, muy poético, muy sideral, no puede ser más cósmico. Lo veo como si dijera, No importa lo que digas, (con relación a más allá de tus labios) y con más allá del sol y las estrellas estoy contigo, como están bastante lejos ya, me suena a… ¿Advertencia? Es algo así como; donde quiera que te metas te estoy vigilando, así que anda al hilo.

No estoy queriendo decir que el autor se propusiera escribir o haya escrito a consciencia el contenido de la letra que he descrito. En su momento siguió, tal como todo el mundo sigue, los cánones estilísticos y los códigos referenciales del histórico imaginario colectivo. Y sucede igual a como hoy, los críticos descubren, por ejemplo, relaciones con nuestro tiempo en la obra del Quijote, que Cervantes no pudo ¡bajo ningún concepto! haber imaginado, sin embargo, están ahí y ¡Eso! Es lo que una de obra de arte, es: una circunstancia de su momento histórico. En algunos casos las relaciones son óptimas y positivas y en otras no, no por culpa de los autores o por deficiencias en las obras, sino de las ideas y cánones que las circunstancias históricas establecieron por causas que, a veces, ni venían al caso. Pero esto de querer explicar de dónde sale un problema, es ya otro problema aparte. El asunto aquí es el problema inmediato:

Casi toda la poesía, la literatura en prosa, y las canciones románticas llevan una carga deformadora de la salud emocional de las personas, y esto repercute en su salud física y en sus relaciones sociales de todo tipo: amorosas, profesionales, familiares, domésticas, etcétera. 
La solución: No hay que prohibir nada ni quemar libros, lo que hay es que advertirlo, hacerlo saber a los consumidores de estas producciones artísticas y, sobre todo, a los autores, porque es necesario que los autores sean personas sanas emocionalmente, porque solo se puede dar lo que ya se tiene. Y el caso es que hay mucha gente triste, apabullada sentimentalmente; mucha gente con el alma rota, creyendo que el mundo lo está tratando mal.

Entonces. a todas esas personas que están escribiendo novelas, poemas, y canciones, podemos preguntarles: ¿Quo vadis? (¿A dónde vas?).
¿De veras crees que es de amor de lo que nos hablan todavía los autores contemporáneos? Yo te voy a decir de qué es de lo que nos están hablando en nombre del amor:
El esquema básico reiterado hasta la saciedad son ideas tales como: No me abandones, No puedo vivir sin ti, eres mi vida, quiero hacerte feliz, sin ti no soy feliz,  me muero sin ti, estoy perdido sin tu amor, eres mi cielo y mi todo, eres todo para mí, eres mi perdición y mi locura y la luz de mi vida, si no te tengo soy nada, me siento morir si no estás a mi lado… y tales ideas instaladas en el disco duro de nuestro sistema operativo es decir, en nuestra subconsciencia, funcionan como un virus informático, para que encuentres todo lo contrario a lo que es el amor, la felicidad, la libertad… que, dicho sea de paso, nos la pasamos exigiéndola a los políticos; si te interesa el tema, escribe en el buscador de Google el título de mi libro, Problemática sobre la libertad mal comprendida, Descárgalo GRATIS y quizás descubras por qué Ortega y Gasset decía que Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil… Pero, si te interesa más conocer sobre este asunto de las canciones románticas, escribe en el buscador de Google el título de mi libro: Lo que no se llevó el viento, e igual te lo descargas GRATIS y, si después de analizar más de cincuenta canciones románticas, verso por verso, todavía no tienes claro qué coño es el amor real, dónde puede estar la felicidad que crees que te falta y cómo desprogramarte, sin contar con nadie; pues escribe en el buscador de Google el título de mi libro, Reflexiones acerca del amor, y Google te llevará a la página donde te lo descargas GRATIS  también, (quiere decir que no pagas nada por eso) ¡No temas! No te estoy regalando libros que dicen poco, para que luego me compres un curso con el que quizás pienses que quiero desplumar tus ahorros, ¡Nada de eso! Y no es que no me interese ganar dinero, me interesa y ¡Mucho más de lo que imaginas! pero ¡Eso! es ya parte del drama de mi vida, no de la tuya. 

Ojalá estos libros que te estoy regalando te sirvan, para comprender todo lo que aprendí de otros. Mientras tanto, Diviértete, porque (Como decía el filósofo Pangloss) todo está, que no puede estar mejor.

Eduardo N. Cordoví Hernández
Lawton, Ciudad de La Habana, Cuba
Mayo 31, 2022.

FIN


 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

IV. PROBLEMÁTICA DE LA LIBERTAD MAL COMPRENDIDA

O EL PROBLEMA DE NO SER PERSONA

Eduardo N. Cordoví Hernández. Lawton, La Habana. Cuba.

1.- Las personas valientes que se atreven a manifestar su descontento, desaprobación o no reconocimiento del derecho a gobernar de cualquier figura de poder dentro de un gobierno o del gobierno mismo ¿Tendrían derecho a disminuir, a abuchear, a ofender a quienes no lo hicieron?

2.- Las personas quienes, aun estando en desacuerdo con un gobierno tiránico, decidieran no manifestarse, no señalarse, no tomar partido, abstenerse, no participar ¿Son cobardes? ¿Pueden ser tratados de forma despectiva, como seres de segunda categoría? ¿Pueden ser desprovistos de las conquistas que, una vez derrocado un sistema opresor, pudieran disfrutarse?

3 y 4.- Las personas que fueron simpatizantes, emocionalmente proclives a una dictadura, que de alguna manera colaboraron, recibieron estímulos, facilidades y reconocimientos del estado por sus actividades de apoyo ¡Siempre que no condujeran a delitos o circunstancias de perjuicio para otras personas! ¿Se les puede tratar con hostilidad, maltrato, disminución de los derechos civiles y que ordinariamente cualquier ciudadano merece y/o disfruta?

Por regla general, sentimos en cualquier caso, en todos los casos ¡En todos! no solo en este; que debemos responder ¡Siempre! sin ambigüedades, una de dos: Sí o No. Tal es el paradigma instalado por la cultura y la tradición a través de las instituciones de todo tipo, porque tal arquetipo se basa en el principio de la separación, de la exclusión, de la dualidad en que todo es diferente, y de acuerdo con este postulado las respuestas, para cada una de estas interrogantes, serían distintas; Sí, para unas y No, para otras. Sin embargo, y por extraño que parezca, un nuevo modelo se impondrá en el III milenio en que ya vivimos, es el arquetipo ecológico de la inclusión, de la relación y la interconexión, donde las respuestas, para cada una de estas preguntas, es la misma; en lugar de un (Sí) o un (No) por separado, será un (Sí y No) juntos la misma respuesta para todas o casi todas, para no sonar drásticamente absolutos.

1.- Las personas valientes que se atrevieran a manifestar su descontento, desaprobación o no reconocimiento del derecho a gobernar de cualquier figura de poder dentro de un gobierno o del gobierno mismo, Sí tendrían derecho a disminuir, a abuchear, a ofender a quienes no lo hicieron; por una razón sencilla: Son libres de hacerlo, nadie se los puede prohibir, porque es su derecho natural inalienable hacer lo que elijan libremente y, hacerlo, es algo que se encuentra dentro de las reales posibilidades probables de poder hacerse. No se trata de hacer una ley para impedir que lo hagan, porque si alguien deja de hacerlo por decreto, entonces no tiene gracia que la gente sea buena. El mérito está en que ¡A pesar de que puedas hacer daño! elijas no hacerlo; pero si elijes no hacerlo por miedo al castigo, quizás buscarías la manera de poder evadirlo. Además, no hacer daño por miedo al castigo puede ser un beneficio para alguien, pero ¿Qué mérito tendría?

Y, No tendrían derecho a disminuir, a abuchear, a ofender a quienes no lo hicieron, por otra razón sencilla: El reconocimiento de la libertad que tienen otras personas, para haber elegido otra cosa distinta a la que eligieron ellos, no les permitiría disminuir esa libertad, porque es exactamente lo que los otros hicieron respecto a ellos; los otros permitieron que ellos se manifestaran o al menos no lo impidieron, aunque hayan podido criticarlo. Pero la crítica con respeto, nunca ha ofendido a nadie.

2.- En el caso de las personas quienes aun estando en desacuerdo con un gobierno tiránico decidieran no manifestarse, no señalarse, no tomar partido, abstenerse, no participar ¿Son cobardes? El caso es bastante ambiguo, porque las personas pudieron no hacer todo lo que no hicieron ¡También! por muchas otras razones. Supongamos como hipótesis que sí lo son, en tal caso tendríamos que preguntar ¿Y qué importa eso? ¿A quién le importa si los demás son valientes o cobardes? ¿No será que alguien está necesitando el desempeño de los valientes y lo que molesta de la cobardía de otros es que no poder manipularlos? ¿No será que a veces hay que ser muy, muy valiente para ser cobarde? ¿Y si alguien elige ser cobarde, acaso no está ejerciendo su derecho de ser libre? ¿No será, ser cobarde: una rara forma de valentía? ¿Pueden ser tratados de forma despectiva, como seres de segunda categoría? Bueno yo contesto con otra pregunta ¿Alguien lo merece? ¿Pueden ser desprovistos de participar de las conquistas que, una vez derrocado un sistema opresor, pudieran disfrutarse? Y volvería a preguntar ¿Pero no eran esas las características propias de otra tiranía? ¿Es que acaso esta tiranía es menos repulsiva o más justa que la anterior? ¿Dejaría por eso de ser tiranía? Pero contestaré de todas formas a estas preguntas, solo que las contestaré en el siguiente párrafo donde comento el punto tres, ya que tiene la misma respuesta.

3.- Las personas que fueron simpatizantes, emocionalmente proclives a una dictadura ¿Se les puede tratar con hostilidad, maltrato, disminución de los derechos civiles que ordinariamente cualquier ciudadano merece y/o disfruta? ¿Pueden ser tratados así? Y la respuesta sería: ¡Pues claro que Sí! ¡Poder se puede! Si no se pudiera las personas no serían libres. Hay que terminar por comprender que lo que marca la diferencia, en todo momento es que es precisamente la putísima Libertad la que nos da la oportunidad de ser responsables de elegir cuándo vamos a ser civilizados, inteligentes, fraternos, comprensivos, amistosos, pacíficos y cuando vamos a ser todo lo contrario. No estoy hablando de justicia. La justicia es una masturbación mental, ya que no existe más que en la cabeza de la gente que se cree muy inteligente. La justicia no existe en la Naturaleza. La justicia es una ilusión, igual que lo son las fronteras geográficas de las naciones o los conceptos morales: hoy son y están y mañana pueden dejar de serlo, pues no son más que ideas, palabras, puntos referenciales sin basamento sólido, son solo palabras escritas que hoy son justicia y mañana puede que no; recuerde a María Antonieta a los treinta y siete años de edad, un día: reina de Francia y ¡Unos días más! una mujer sin cabeza.

No significa que considere innecesarias las leyes ni el concepto de justicia, pero tampoco más que eso.

Todo esto de tener o mantener cierta ojeriza con quien piensa diferente, con quien no coincide con nuestras opiniones o con quien habiendo estado alguna vez de acuerdo con nuestras ideas ¡Un buen día! deja de hacerlo, disiente o se cambia de bando; tiene que ver con nuestra creencia errónea de que somos iguales, cuando en realidad no lo somos. Creemos verdad, una mentira. Quien piensa distinto no es un enemigo, solo es otro que piensa diferente. Si creemos que la libertad es algo estupendo, y si ¡De verdad! queremos pensar que podamos ¡Ciertamente! ser todos iguales un poco en algo ¿Por qué no respetar que otro elija tener otra idea? El asunto, en realidad, parte del criterio egotista de querer que los demás se nos parezcan, porque decimos que amamos a la humanidad, y que somos amistosos, pero en verdad, no lo somos, lo que en realidad queremos, lo que amamos de veras en el otro es: ¡Al otro que en ellos! se nos parece; y es así, porque ese otro, nos dará gusto, sería nuestro doble. Ahora pregúntate: ¿Por qué alguien tendría que ser cómo tú o pensar cómo tú? Si amas a alguien quisieras que fuera libre, aunque su libertad no te incluyera. No encuentro una definición mejor, para explicar el amor. Si amas a los demás, para que te sirvan en plan de que seas feliz, te has convertido en un manipulador. Ahora piensa ¿Por qué otra persona tendría que ocuparse en hacerte feliz, siguiéndote en tu línea de pensamiento y acatando tus criterios; en lugar de hacerse feliz a sí misma, teniendo pensamientos y criterios propios? ¿Te parece justo eso? ¿No parece eso un tilín abusivo?

Amamos a nuestras ideas en los demás, pero ¡No! a ellos. El asunto de la civilización y el desarrollo moral, el asunto de la evolución y de la madurez emocional, el tema de si somos inteligentes o no es cuando nos vemos tal cual somos, cuando logramos ver que no somos tan buenos, ni tan nobles, ni tan justos, ni tan civilizados y morales como nos creemos. Todos tenemos un mundo sombrío, oscuro, en las tinieblas de una ignorancia obstinada y subconsciente, es el mundo que reúne toda nuestra problemática infantil irresuelta, todas las incongruencias y dudas de un ser de sesenta centímetros, desvalido dependiente, en medio de un mundo hostil de gigantes que lo saben y lo pueden todo. Todos somos en alguna medida un niño que no terminó de crecer emocionalmente, pero que ahora tiene cuerpo de persona adulta y no quiere reconocerse débil, ingenuo, torpe e ignorante.

Nunca existirán ciudadanos justos ni realmente libres si antes no existen personas individualmente maduras, individuos felices, personas que hayan hecho consciente la totalidad de su ser aceptando que tiene seguir viviendo con sus instintos animales a los cuales su estado adulto y el conocimiento de que es tan torpe y ruin como los demás, así como es tan digno de respeto como los demás. Esto es la esencia de lo que quiso decir Karl Jung cuando escribió estas ideas:

Pensar es dificil, es por eso que la mayoría de la gente prefiere juzgar.

Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad.

Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino.

La realidad del ciudadano medio en, vamos a decir: casi, cualquier país del planeta, pero mayoritariamente en los del tercer mundo, es la de exigir libertad de expresión cuando ni siquiera usa su libertad de pensamiento; porque tiene libertad de pensamiento, pero es esclavo de sus hábitos, creencias, prejuicios (a los cuales llama con error sus opiniones, ya que son los paradigmas impuestos por la cultura, la tradición, etcétera) como patrones inmovilizante de su conducta.

En cuanto a la libertad de expresión ya quedamos en que ¡Expresarse! Puede. Lo que tiene limitado es la amplitud y la calidad de la expresión; o sea, en cuanto a lo primero: puede escribir un libro, pero publicarlo le resultaría muy difícil y hasta imposible; puede hacer comentarios con sus amigos, pero no dar un discurso público en un parque y ¡Mucho menos! en la radio, etcétera. En cuanto a lo segundo: cantar loas al gobierno, aunque no sea tampoco tarea fácil, quizás consiga abrirle paso dentro de un sistema totalitario.

Al final, la mayoría no quiere ser libre, porque serlo implica ser responsable. Para ser responsable hay que pensar, pero es más fácil juzgar que pensar. Es más cómodo tener a quien poder echarle las culpas.

CONTINUARÁ PRÓXIMAMENTE…


V PROBLEMÁTICA DE LA LIBERTAD MAL COMPRENDIDA O EL PROBLEMA DE NO SER PERSONA Comentarios filosófico-psicológicos sobre la realidad político-social del mundo