martes, 24 de abril de 2018

APOLOGÍA DEL EGOÍSMO



                                                                                                    
         
Si las palabras tuvieran mala suerte, yo diría que, egoísmo, es una de ellas, pues todo el mundo habla muy mal sobre el egoísmo y nadie quiere ser llamado egoísta.

Sin embargo, existe una antigua máxima que, en el Nuevo Testamento de la Biblia, fue puesta en boca de Jesús, y dice: ama a tu prójimo como a tí mismo. Esta orientación, refrán, normativa, o como se llame, muy a pesar de ser cristiana es aceptada hasta por los más recalcitrantes ateos porque no se puede negar que es evidente su llamamiento a la concordia, al amor entre los seres humanos.

Pero ¿Quién es tu prójimo? Bueno tu prójimo es: otro, cualquier otro como tú. Eso está claro, ahora bien fíjate que no dijo que lo ames menos que a tí; tampoco dijo: más que a tí; sino COMO A TÍ MISMO, o sea igual que a tí.

De modo tal; sea yo cristiano, musulmán, budista o ateo, para realmente amar mucho a mi prójimo, lo cual todo el mundo concuerda que es un ideal loable, debo amarme primero, mucho, a mí mismo.

Sabes muy bien que hay personas que no se aman suficientemente a sí mismas, no es que no se quieran, ni que se quieran poco, sino que se quiere deficientemente. ¡Vaya! que algunas veces dicen que no a cosas que les gustaría decir sí, o dicen sí a otras por las cuales se morirían por decir rotundamente no, pero por miedo, por cobardía, por falsos deberes o compromisos, en fin, no lo hacen y sufren en silencio. Estas personas no son honradas consigo mismas porque si a mí, que (hipotéticamente) tengo dinero y otras amistades a quienes pedirle, me dan el poco de azúcar que les pido y sufren por quedarse sin el único poquito de azúcar que tienen e internamente se quedan pensando: ¡Contra! ¿Este tipo venir a pedirme a mí con tanto dinero que tiene?!Ñoooo!

Concordarás conmigo, que su pensamiento hacia mí no resulta muy amoroso. Pero con cierta justicia o no, no podemos hablar de amor en tal caso. Estas personas que se aman poco y quedan desvalidas ante un descarado como yo, no puede y no está en condiciones de amar a nadie, sus sentimientos hacia los demás están regidos por miedos, falsos sentidos del deber, por compromisos, compulsiones religiosas, obligaciones morales, tradicionales, etcétera.

Entonces, para quererse bastante uno y estar en condiciones de poder amar sin contradicciones a nuestro prójimo, debemos amarnos bastante nosotros mismos, pero, eso quiere decir que debemos convertirnos en egoístas, porque egoísmo significa, etimológicamente, amor desmedido a uno mismo.

Quizás ese miedo a amarnos mucho, hasta que pueda ser dañino, provenga de la falsa creencia de que interiormente tenemos límite para el amor, que debe llegar un momento en que uno no pueda contener más amor, pero eso es falso, repito. Puedo amarme infinitamente. No tenemos límites hacia adentro.

También sea por costumbre que no hayamos reparado en que usamos mal la palabra, alguna vez quizá, alguien de rango, con mucha autoridad la empleo con este sentido y todos los demás continuamos repitiendo como papagayos.

Otras palabras quizás sean más dañinas: como egolatría, que significa culto del yo, o sea creerse dios. Un ególatra se siente endiosado. Tal vez, egocentrismo, que quiere decir creerse el centro de todo. O egotismo, que es el sentimiento exagerado de la personalidad, me parece la que más razón tiene de ser quien termine por disfrutar de los valores que le atribuimos con impropiedad a la palabra egoísmo, y que pasemos, definitivamente a amarnos todo lo más que podamos, a amarnos mucho, mucho para, de la misma forma, estar en condiciones de amar, de igual manera, a nuestro prójimo.

De modo que usando toda la propiedad que nos confiere la Etimología podemos decir que la humanidad necesita que nos volvamos egoístas ¡Pero mucho! o lo que sea, que en definitiva la cosa no es de palabras sino de hechos reales y que no lo hagamos por el otro sino por nosotros, porque amándonos más seremos más felices y la dignidad humana está necesitando eso para su subsistencia.

Y hasta la próxima analecta...



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