viernes, 17 de febrero de 2023

SOBRE QUÉ DEBERÍA ESCRIBIR UN ESCRITOR o SOBRE LA RESPONSABILIDAD DE QUIEN ESCRIBE


Una meditación acerca de la función de quien escribe dada la urgencia de quien lee

Eduardo N. Cordoví Hernández. Contacto: edwacor@gmail.com  

   Creo, en primer lugar, que cuando desde el título digo: Sobre qué debería escribir… se entienda como una forma de decir, como una forma de indicar una posibilidad probable y no una declaración de principios, tipo fundamentación de nuevos paradigmas, ni una embestida ansiosa de notoriedad, con ínfulas de querer arreglar al mundo. Si algo siempre he dicho es que: Todo está bien con la realidad que no puede cambiarse por medios naturales, recursos mínimos y de forma individual por esfuerzos propios.

   Siempre es sano realizar, aunque breve, una pequeña introducción, a fin de precisar detalles que garanticen una sintonía mayor con quien nos lee. Está claro que cada cual escribe lo que le viene en ganas y cada cual lee, otro tanto; así que en cada caso y para cualquier caso, usted, no debe nada. En este asunto como en tantos otros, el deber no es más que una imposición que limita libertades en función de intereses ajenos, a los cuales se les promulga como de ser mayores, nobles, altos y profundos y, sobre los cuales uno debe declinar los propios. 

   A fin de evitar el deslinde de un asunto abstracto y por tanto teórico que, a pesar de que viene al caso, atrasaría el objetivo que impone el asunto práctico a que nos convoca el título, bajemos el listón y dejemos la propuesta hasta dejarla en la simple atención de unos cuantos escritores que pudieran ser susceptibles de atender a la minoría de presuntos lectores aunados en el interés común por ciertos requisitos en falta. ¡Vamos! Qué lo que estás leyendo es solo una opinión y no una propuesta para salvar al mundo.

   Así que: ¡Sube el telón!

   Cuando alguien quien, tocado o impelido por la vocación de sus inquietudes literarias, se prepara para escribir profesionalmente o, por lo menos, con toda la seriedad de quien asume la responsabilidad de lo que hace y con la autoridad no solo de lo que ya sabe, sino de lo que también comprende (que no es lo mismo y que estaremos comentando más adelante) este individuo, debía en ese instante, digo yo, escuchar o sospechar que alguien, posiblemente lector de lo que escribirá o ya escribe aquel, pudiera preguntarle desde su necesidad, insatisfecha o medianamente asistida, como consumidor de literatura; desde su hambre o sed de algún determinado conocimiento, lo siguiente: ¿Qué es lo tan importante que tienes que contarme como para que yo deje de hacer las muchas otras actividades en que pudiera ocuparme? Eso que vienes a pretender que lea ¿Es una historia como las que contamos a los chicos para que se duerman? ¿Un somnífero? ¿Un recurso para escapar de la realidad, para evadir la depresión que proporciona la monotonía de la vida diaria? ¿Algo así como una droga autorizada? O lo que me propones que lea ¿son tus opiniones sobre algo que crees que entiendes, pero con las que no has resuelto el drama de tu propia vida? ¿Es solo para entretenerme, para brindarme un cierto goce estético de ver cuán bien te expresas o manejas el idioma? o ¿solo piensas sorprenderme con el despliegue de tus recursos estilísticos, con las técnicas narrativas novedosas, las de moda, o tus propios hallazgos e intentos en renovarlas? ¿De qué pueden servirme tu cultura, tus muchos años leyendo, tus horas de trabajo, tu cantidad de información, si después de que lo lea quedaré igual, porque no traes soluciones a mis problemas, opciones a mi vida, nuevos enfoques, formas de ver para que, también, yo vea? Lo que vas a decirme ¿es algo nuevo o es lo mismo que dicen los demás que también escriben libros? Tu opinión sobre las cosas ¿son las mismas de los diarios, de los discursos, de las conferencias, de los noticieros? ¿Por qué debía leerte y dejar lo que ahora hago, si no es diferente a lo que todo el mundo dice? Si vienes a contar una nueva historia de amor ¿es nueva de veras o son los mismos requiebros, las mismas escenas de erotismo, de realismo sucio, las mismas infelicidades, las mismas infidelidades, las mismas reacciones y lo mismo de siempre y lo mismo todo? Para eso sigo viendo mi propia vida, la de mi familia y la de mis vecinos. No tengo que leerla.

   Me queda claro que no todos los lectores tienen esta perspectiva ni establecen tales reclamos, pero igual hay muchos que, si conocieran que los escritores pudieran escribir sobre este asunto, serían otros los cantares. De la misma forma sucede con los escritores, hay muchos inventándose historias truculentas y fantasiosas, porque no tienen nada que decir, y así aparece el fenómeno tan llevado y traído. de estar bloquedados. Otra cosa sería si el escritor hubiera organizado su mundo interior, su propia vida y vertiera en sus historias la suya propia de cómo venció a sus demonios (Es un decir) más apropiado sería: de cómo convive en armonía con ellos, vencerlos no se puede.   

   En la obra literaria más antigua del mundo y que inicia el recuento de lo que hoy llamamos las literaturas fundacionales, El poema, o La epopeya de Gilgamesh, la cual se escribió hace unos dos mil quinientos años antes de Cristo, y ya el autor se quejaba de la dificultad de poder decir algo nuevo; luego, alrededor de unos mil quinientos años después, si es que vamos a considerar la autoría de Salomón (algo que se discute pero que aquí no viene al caso) en el Eclesiastés, dice, con reiteración, que: …nada hay nuevo bajo el sol… Quizás pueda decirse hoy, no sin cierta arrogancia considerando nuestro nivel de civilización, que: para el estado cultural de tales épocas pudiera ser razonable esta idea, dado que nos ciega la de un supuesto desarrollo e incluso evolución de la humanidad y que semejante etapa en curso actual continúa abriendo un abanico de novedades en todos los sentidos, para la especie humana. Hay un Pero, porque un acercamiento a esta realidad histórica, nos hace ver que el desarrollo y la novedad evolutiva ha sido en las formas de las cosas y en la forma de articularlas y relacionarlas, pero que el ser humano continúa teniendo la misma problemática existencial de hace diez mil años: Buscar donde cobijarse para protegerse de la intemperie, encontrar a otras personas para ayudarse a conseguir agua, alimentos y tener sexo, afrontar las enfermedades, la pérdida de las cosas que le gustan y de los seres queridos, presenciar y presenciarse en el deterioro físico del avance de la edad y los accidentes, así como ser testigo de su propia muerte. Da lo mismo si viajas a lomos de un burro o si viajas en un jet privado. La diferencia es que quienes viajan en burro seguramente llegarán tarde, si es que llevan prisa, pero los que viajan en asnos no tienen mayores urgencias y los que viajan en jet, si llegan a tiempo, llegarán ansiosos, estresados, inconformes… Da lo mismo el canto o las pócimas del brujo de una aldea sumeria, que los tratamientos del mejor facultativo de un hospital de New York… las posibilidades de morir o salvarte ¡de momento! porque al final vas morir de todas formas, es tan solo del cincuenta por ciento en cada uno.

   Entonces, hasta aquí lo dicho, pareciera que no queda nada nuevo que decir. Pero… ¿qué es lo nuevo que podría escribirse, decirse, necesitar ser dicho, escrito, leído? Te lo digo en breve.

   Hasta lo aquí dicho, no todo aquel que lea dará razón a lo planteado; yo me dirijo a los que su sentido común les dice aquellas palabras que hiciera pronunciar Shakespeare a Hamlet: Algo está podrido en Dinamarca… De la observación diaria de la realidad, de leer diarios, revistas, oír o ver los noticieros, de pasar por los mercados, ver los precios, de chequear nuestras finanzas, de observar el estado de salud emocional de nuestras relaciones de trabajo, de familia y del vecindario, incluso hasta nuestras relaciones ¡con las cosas! podemos decir, casi, lo mismo que el príncipe danés.

   A ver; si por las mañanas te levantas y ya montas un pollo (como dicen en España) porque no encuentras las pantuflas al pie de la cama, algo no está bien en ti. Si te interesa relacionarte amorosamente con alguien y esa persona no te quiere o si la persona que amas decide amar a otra y eso te entristece, te deprime o te encolerizas; algo anda mal en ti. Si estás en cualquier parte pensando, con quién pudiera estar hablando, ahora mismo, tu pareja; algo anda mal en ti. Si quieres que no llueva y, sin embargo, llueve, y eso le mortifica, te saca de quicio porque interfiere con tus planes de estar a cierta hora en algún sitio, algo anda mal en ti. No es un asunto de gravedad urgente, pero puede matarte a largo plazo, así que atiende. Lo que no funciona bien en ti es tu relación con la realidad. Piensas que la realidad está en tu contra, pero la realidad no tiene ningún plan en contra tuya. La realidad es todo lo que ocurre y que no puedes evitar. No puedes evitar que llueva, ni que tu pareja se enamore o que de pronto le guste más, otra persona. Las personas están haciendo lo mismo que tú quieres para ti, ser felices, al costo que sea. Somos egotistas. El egoísmo es otra cosa y no precisamente lo que te han dicho que es. Quizás ser egoísta sea lo que necesites y ya esto es algo nuevo que quizás lees por primera vez.

   Cuando todo funciona bien en ti, te sientes bien, estás sereno y si algún suceso no previsto puede alterarte un tanto, no es ni intenso ni duradero… porque cuando todo funciona bien en ti, estás en control de tus estados de ánimo y encuentras recursos para recobrar la serenidad de inmediato. Cuando todo funciona bien en ti eres feliz de que todo sea lo que es. 

   Esto es algo que ahora lees y ya lo sabes, pero quizás no lo aceptes porque no lo comprendes. Puedes saber cosas y no comprenderlas. Comprendes algo cuando la aceptas. Comprender significa: estar de acuerdo. Si no estás de acuerdo con algo no lo has comprendido. Ese es tu problema con la realidad. 

   Entonces, escritor, si no estás de acuerdo con la realidad porque crees que está mal, y que la realidad hay que cambiarla; algo está mal en ti. Y si algo como esto no te permite ser feliz y comprender al mundo en que vives ni a ti mismo, si escribes vas a continuar contaminando al mundo con tu opinión de que el mundo está mal y debe ser cambiado; porque tu vida se convierte en la de alguien que está en una fiesta y, sin embargo, se la pasa con el hígado a la vinagreta.
   Y tú, lector, si has descubierto que algo tampoco funciona bien en ti, procura buscar entonces lecturas de escritores que te muestren lo que pasa contigo.  

EL FIN

  

viernes, 29 de julio de 2022

SOBRE LA VENTA DE MIS LIBROS

 

Según he declarado en  mis escritos y tal como saben quienes me conocen, desde adolescente, y a pesar de dedicarme la mayor parte de mi vida a actividades laborales ajenas a la literatura, he logrado vivir y atender a mi familia gracias a pintar cuadros y realizar tallas en madera con cierto nivel de decoro artístico, sin llegar a ser talentoso: no obstante ¡Siempre! Mi ruta crítica de realización personal ha sido literaria.

Las dificultades, para canalizar mi obra escrita de forma pública, han sido mayúsculas y reforzadas en negritas. Y eso me llevó a decidir dejar de ser un escritor que vive de escribir como un trabajo, así que publiqué toda mi obra, hasta cierto momento en que sobrepasaba ya los quince libros, de forma gratuita en internet, en la editorial norteamericana Freeditorial, lo cual sostuve durante años, durante los cuáles los vi descargarse por miles, mientras realizaba ayunos forzosos en La Habana, por falta de economía. 

Tampoco lo sufrí. Comprendia que era algo que estaba fuera de mi capacidad de resolución. 

Al final, todo sirvió para darme cuenta que escribir, con interés de ser exitoso, podía ser también alimento para la incapacidad de ser persona eficiente en su propia realización. 

Y me sentí como un árbol que da frutos a la orilla de un camino, sin reparar en quien los desdeña ni en quien, sin echar un poco de agua en su tronco reseco, los disfruta. Y ¡qué fuera así! no me pareció algo especial, como para sentirse desdichado o considerarlo una injusticia, era sencilla y llanamente: La realidad, siendo lo que es.

Al cabo de unos pocos años, de forma sorpresiva descubro que Freeditorial ¡No sé cómo ni por qué! Abre la opción de poder vender sus libros a todos los autores quienes habíamos publicado forma gratis, así como a cualquier otro.  Ahora los autores editan sus libros, ponen sus precios, los suben a la plataforma o los eliminan de ella, sin contar con nadie y son libres de publicarlos en cualquier otro sitio, editorial, blogs, etcétera. Si bien se trata de una edición no profesional, pues los libros uno los edita en Word, no llevan ISBN y sus cubiertas son prediseñadas a partir de imágenes típicas que ofrece la editora, para  uno escoger.

Si uno no está muy pagado de sí mismo y cree que tiene urgencia en dar a conocer un mensaje sano que ha descubierto, que le hace feliz y quiere compartirlo, pues, no necesita acariciarse el Ego queriendo ser ¡más cualquier cosa! que ya sea.

Así es que, acá les relato cómo es que paso a vender mis libros. Sería estúpido, no querer recoger algo después de años de gastos y restricciones, para seguir escribiendo. Mis libros, más caros no sobrepasan los cinco dólares y muy pocos se venden en ese precio.
¡Desde ya! estoy agradeciendo a los amigos, que van a comprarlos por ayudarme en el objetivo de garantizar que pueda continuar escribiendo en medio de una economía adversa, etcétera. GRACIAS. Pero mis amigos no tienen que comprar los libros que durante años regalé a extraños, me los piden y se los envió gratis, les agradezco más que compartan los links de tales libros o el procedimiento de acceso a ellos.

Llegar a vender mis libros no es un sueño perseguido que acabo de lograr. No fue una meta, un objetivo, ni algo de lo que espero un resultado. Me sorprendió la oportunidad y sigo la corriente como un muchacho que se divierte con el juego y no como uno que juega para divertirse.

Pido disculpas por no ofrecer un libro impecable, no soy editor, no soy ¡ni siquiera! Un escritor, solo: uno que escribe y no puede pagarle a un profesional, para escamotear los gazapos que mi estado de conocimientos no logra  advertir.

De todas formas algunos serán vendidos ¿De qué otro modo puede, usted, explicar que: un individuo que no tenía intención en publicar en forma comerciable, publicara toda su obra, en una editora que nunca vendió libros y que luego de años ¡De pronto! Esa editora comience a dar la opción de venta? Cualquier cosa que ocurra ¡Será un milagro!

MUCHAS GRACIAS por leerme.

Eduardo N. Cordoví Hernández
Ponga mi nombre o los títulos de mis libros directamente en el buscador de la editora Freeditorial.com

martes, 31 de mayo de 2022

REFLEXIONES EN TORNO A LA CANCIÓN, CONTIGO EN LA DISTANCIA


Eduardo N. Cordoví Hernández



No existe un momento del día,
en que pueda apartarme de tí,
el mundo parece distinto,
cuando no estás junto a mí.

No hay bella melodía
en que no surjas tú
ni yo quiero escucharla,
si no la escuchas tú.

Es que te has convertido
en parte de mi alma,
ya nada me conforma,
si no estás, tú, también.

Más allá de tus labios, 
del sol y las estrellas,
contigo en la distancia,
Amada mía, estoy.

Aunque se repiten las últimas dos estrofas, este es el cuerpo total de lo que se llama: la letra de la canción, Contigo en la distancia; bolero dado a conocer en La Habana, en el año 1948, pero escrito dos años antes, a los veinticuatro de edad de su autor el trovador, compositor y guitarrista, César Portillo de la Luz (1922-2013).

Al día de hoy, continúa siendo un tema de culto de la cancionística romántica, y canción amorosa de obligada presencia y continuidad en el repertorio de cualquiera que pretenda seguir los pasos de los más grandes intérpretes a nivel internacional quienes, sin excepción, la cantaron; por lo que no expondré una lista de nombres que sería tediosa, ni señalaré a unos cuántos, para dejar de nombrar a otros, tan dignos como aquéllos. La canción se escucha en las bandas sonoras de más de diez filmes, así como es la más cantada en fiestas, bares, tertulias, peñas y festivales de la canción romántica de habla hispana, aunque ha sido cantada en casi todos los idiomas occidentales; por lo que resulta obvio sea considerada una joya de la cultura cubana para el acervo del patrimonio universal, en cuanto expresión artística representativa de los valores sentimentales más genuinos de la humanidad.

Con semejante aval, pudiera parecer absurdo y hasta arriesgado que alguien se levante para señalar faltas en obra semejante. Es por ello, que resulta necesario dejar claro que no se está produciendo en esta manifestación ataque, ofensa, agravio o cualquier otro tipo de definición negativa en cuanto a la calidad de la crítica, puesto que cualquier obra puede ser objeto de una valoración, interpretación, apreciación, etcétera, y tal juicio debe tener espacio dentro de los límites del respeto, para reclamar atención sobre lo que expone, de modo que se precisa escuchar lo que se dice y, ya después, uno puede desatender o no la demanda, según la considere.

Dicho esto, digo que la canción me gusta. De hecho, es una que le gusta a todo el mundo, y eso ya marca una situación importante bajo el viejo proverbio latino de la jurisprudencia que reza en español; lo que abunda no daña, o sea que, algo que a todo el mundo le gusta no puede ser dañino. Pero ahí tiene, usted, cómo le gusta fumar a una cantidad importante de la población humana del planeta, o beber alcohol, o consumir azúcar, o los alimentos industrializados… y cada día se levantan más voces autorizadas para señalar sus perjuicios.

En cuanto a la canción, que es lo que nos reúne aquí, tiene una melodía preciosa, y en cuanto la letra es, según los cánones históricos que conocemos gracias a la cultura, tierna y representativa del sentimiento más hermoso de humanos; el amor, pero ¿lo es? ¿Se veras? No digo que el amor no sea eso que se dice, lo que quiero demostrar es que, lo que estamos llamando amor, no lo es, solo le estamos poniendo ese nombre a otra cosa, y ¡Esa otra cosa! No es amor.

Ante esta problemática: La de diferenciar cuál es el verdadero amor y cuál es el sucedáneo, Tenemos una herramienta infalible, sencilla y de un sentido común aplastante, se trata de otro dicho antiguo; Por sus frutos los conocerás, pues no puede el árbol bueno dar malos frutos, y viceversa. Pero antes de entrar en tales deslindes definitorios, tendríamos que demostrar que la letra de esta y ¡Por supuesto! De la mayoría de las canciones llamadas románticas y amorosas, tales como baladas, rancheras, tangos, boleros, etcétera, así como casi toda la poesía lírica que recrea las relaciones de pareja, hacen más referencias a estados depresivos, neuróticos, emociones negativas, enfermizas y de morbosidad patológica y conductas socialmente inadecuadas e insanas que usted, ¡Sí! Usted, quien lee este artículo NO quisiera ver en sus hijos ni en los hijos de sus hijos, ni en los hijos de sus amigos, ni en usted mismo, si es persona adulta saludable sexualmente activa.

Al final, cualquiera puede pensar que se trata de una pedantería mía, ¡Perfecto! No intento mejorar lo que cualquiera piense sobre mí, prefiero que trate de mejorar lo que piensa sobre sus hijos, sobre los amigos de sus hijos, sobre las personas con las cuales sus hijos y los hijos de sus hijos van a relacionarse para fundar sus familias. Piense que las canciones son ideas que se aprenden de memoria, que se cantan bajo estados más o menos alterados de la conciencia o por lo menos con algunos cuantos tragos de alcohol entre pecho y espalda, y dejémoslo ahí… analice, con este espíritu, las muchas otras canciones que nos gustan tanto, y evalúe si estamos o no estamos, en peligro. Yo creo que sí.
Siéntese en el cuerpo de guardia de cualquier hospital, cualquier tarde y puede que descubra una realidad horrible. No se trata de un problema de mi país, se trata de una situación del mundo.

De modo que, os invito a analizar juntos, verso a verso, esta canción.  

Como toda canción romántica, llamada amorosa, trata de dos personas. Ésta, por el título, nos hace presumir que se trata de dos personas que se encuentran separadas, no se nos dice el motivo, solo sabemos que no están cerca. Ya que, desde el título, dice que media la distancia; quizás una de ellas murió y se le habla al recuerdo de tal persona; estos, pormenores en definitiva no importan, Solo se sabe que no están juntas ¡O quizás sí, están juntas! Pero la persona que habla o canta, le comunica a la otra (y al cantar nos informa) del estado en que esta separación real o de probable realidad, puede tener para sí. Y dice:

No existe un momento del día, en que pueda apartarme de tí

Veamos lo que aquí se dice. ¡En serio! ¿A, usted, le parece normal, práctico, medianamente lógico que alguien no pueda estarse bien, sin otra persona ni en un momento del día? Aunque un momento, se entiende como una cantidad breve de tiempo, no sabemos qué cantidad es. Vamos a suponer que sea una hora, lo cual ya no es tan breve, pero como es una suposición hagamos que un momento corresponde a una hora. ¡Bien! De las veinticuatro que tiene el día, ¡A, usted! ¿le parece normal indicador de una mente saludable, que alguien no pueda estar una hora, sin apartarse de la persona amada? A fin de cuentas, las personas normales deben ir a trabajar, hacer tareas hogareñas ¿Es así?

Sí, ya sé que se trata de una hipérbole, se trata de sentido figurado, de un giro del lenguaje, para no ser tomado literalmente, es una metáfora; pero, en un texto tan breve esta idea se repite mucho, para no ser tomada en serio. Pero tomemos como buena su aclaración sobre el punto. ¡Perfecto! Entonces ¡Nada! Tome, usted, mi exagerada valoración al considerarlo literal, igualmente como otra metáfora, a fin de que se aprecie mejor mi punto de vista y ¡Quedamos a mano!

Pero sigamos.
El mundo parece distinto, cuando no estás junto a mí.


Estos dos versos son la introducción, para declararnos cómo se siente cuando no está con la persona amada. Dice que el mundo parece distinto, pero no se trata de que parezca mejor…

No hay bella melodía, en que no surjas tú

Significa que cualquier cosa y no solo una bella melodía (me parece a mí) le hace recordar a su pareja. Esto no parece que sea algo desagradable ¡Si se quedara ahí! pero el asunto continúa:

Ni yo puedo escucharla, si no la escuchas tú.

A, usted ¿le parece bien esto? ¿Qué significa que no pueda escuchar una bella canción o cualquier otra cosa como ver un filme o un atardecer, porque su pareja no está presente? A mí me parece que estamos en presencia de una dependencia emocional, y esto no será una patología clínica de urgencia, pero me creo que ya se sentó sobre un barril de pólvora y encendió la mecha. Yo no sé, usted, pero no quisiera que una hija mía se case o tenga un novio como este tío. Usted, ¿Sí? No me da buena pinta que un hijo o nieto mío o los hijos de mis amigos, tengan esposas o novias que los amen tanto, que se sientan mal, si ellos no están presentes. Pero sigue:
Es que te has convertido en parte de mi alma,


Esta idea de convertir a otros en parte nuestra, o de que otro me convierta, con autorización o no, en parte suya, me parece bastante peligroso y te voy a decir por qué. Pues porque cuando las personas se sienten con solo un poco de autoridad sobre otras o cuando las personas reconocen que otros tienen autoridad sobre ellas, se establecen ciertos niveles de ascendencia o dependencia de los cuales la literatura sadomasoquista reúne sórdidos volúmenes, y basados en tales niveles de relaciones de autoridad, están repletas las salas de poli traumatizados, de toxicología, de psiquiatría y de quemados, las funerarias y los centros penitenciarios.

Las relaciones almáticas son un engendro de una estupidez supina, las personas emocionalmente sanas no necesitan a nadie para ser felices, comparten la felicidad que ya tienen estando solas, no buscan a otras personas para ser felices. Es necesario que las personas aprendan primero qué es ser feliz. La felicidad no llega, ni hay que salir a buscarla. Pero bueno, la felicidad no es el tema de este artículo.

Ya nada me conforma, si no estás tú también.

A, usted, ¿le parece esto normal? A mí no, pues a esta persona NADA le viene bien por causa de una circunstancia demasiado simple. Esta es la versión que escribió el autor, la que canta el mexicano Luís Miguel, dice que: ya nada le complace, no es exactamente lo mismo; pero, en términos coloquiales, viene siendo igual. El asunto, es que la persona tiene una dependencia de la otra, ¡Tal! Que pierde la capacidad no solo de disfrutar la simple vida al oír una canción bella, sino que ¡NADA! le conforma ni le complace. ¿Se trata de otra hipérbole? ¡Déjame decirte algo! Las ideas que: por repetición, se aprenden de memoria y están reforzadas emocionalmente, y que, además, tienen el visto bueno de las figuras de autoridad y poder, como la TV, los otros medios de difusión, las personas famosas, ricas, admiradas, etcétera, pasan a la subconsciencia y se establecen como creencias, están desprovistas de crítica y ni siquiera sabes que las tienes; la subconsciencia no reconoce estructuras gramaticales, las cuales están en las áreas de Broca 44 y 45, en el cerebro, detrás de la oreja izquierda, no entiende de, si se dijo en sentido figurado; lo entiende todo literal. 

Investiga, no me creas. Tómate tu tiempo.

Más allá de tus labios, del sol y las estrellas, Contigo en la distancia, amada mía, estoy.

El final, muy poético, muy sideral, no puede ser más cósmico. Lo veo como si dijera, No importa lo que digas, (con relación a más allá de tus labios) y con más allá del sol y las estrellas estoy contigo, como están bastante lejos ya, me suena a… ¿Advertencia? Es algo así como; donde quiera que te metas te estoy vigilando, así que anda al hilo.

No estoy queriendo decir que el autor se propusiera escribir o haya escrito a consciencia el contenido de la letra que he descrito. En su momento siguió, tal como todo el mundo sigue, los cánones estilísticos y los códigos referenciales del histórico imaginario colectivo. Y sucede igual a como hoy, los críticos descubren, por ejemplo, relaciones con nuestro tiempo en la obra del Quijote, que Cervantes no pudo ¡bajo ningún concepto! haber imaginado, sin embargo, están ahí y ¡Eso! Es lo que una de obra de arte, es: una circunstancia de su momento histórico. En algunos casos las relaciones son óptimas y positivas y en otras no, no por culpa de los autores o por deficiencias en las obras, sino de las ideas y cánones que las circunstancias históricas establecieron por causas que, a veces, ni venían al caso. Pero esto de querer explicar de dónde sale un problema, es ya otro problema aparte. El asunto aquí es el problema inmediato:

Casi toda la poesía, la literatura en prosa, y las canciones románticas llevan una carga deformadora de la salud emocional de las personas, y esto repercute en su salud física y en sus relaciones sociales de todo tipo: amorosas, profesionales, familiares, domésticas, etcétera. 
La solución: No hay que prohibir nada ni quemar libros, lo que hay es que advertirlo, hacerlo saber a los consumidores de estas producciones artísticas y, sobre todo, a los autores, porque es necesario que los autores sean personas sanas emocionalmente, porque solo se puede dar lo que ya se tiene. Y el caso es que hay mucha gente triste, apabullada sentimentalmente; mucha gente con el alma rota, creyendo que el mundo lo está tratando mal.

Entonces. a todas esas personas que están escribiendo novelas, poemas, y canciones, podemos preguntarles: ¿Quo vadis? (¿A dónde vas?).
¿De veras crees que es de amor de lo que nos hablan todavía los autores contemporáneos? Yo te voy a decir de qué es de lo que nos están hablando en nombre del amor:
El esquema básico reiterado hasta la saciedad son ideas tales como: No me abandones, No puedo vivir sin ti, eres mi vida, quiero hacerte feliz, sin ti no soy feliz,  me muero sin ti, estoy perdido sin tu amor, eres mi cielo y mi todo, eres todo para mí, eres mi perdición y mi locura y la luz de mi vida, si no te tengo soy nada, me siento morir si no estás a mi lado… y tales ideas instaladas en el disco duro de nuestro sistema operativo es decir, en nuestra subconsciencia, funcionan como un virus informático, para que encuentres todo lo contrario a lo que es el amor, la felicidad, la libertad… que, dicho sea de paso, nos la pasamos exigiéndola a los políticos; si te interesa el tema, escribe en el buscador de Google el título de mi libro, Problemática sobre la libertad mal comprendida, Descárgalo GRATIS y quizás descubras por qué Ortega y Gasset decía que Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil… Pero, si te interesa más conocer sobre este asunto de las canciones románticas, escribe en el buscador de Google el título de mi libro: Lo que no se llevó el viento, e igual te lo descargas GRATIS y, si después de analizar más de cincuenta canciones románticas, verso por verso, todavía no tienes claro qué coño es el amor real, dónde puede estar la felicidad que crees que te falta y cómo desprogramarte, sin contar con nadie; pues escribe en el buscador de Google el título de mi libro, Reflexiones acerca del amor, y Google te llevará a la página donde te lo descargas GRATIS  también, (quiere decir que no pagas nada por eso) ¡No temas! No te estoy regalando libros que dicen poco, para que luego me compres un curso con el que quizás pienses que quiero desplumar tus ahorros, ¡Nada de eso! Y no es que no me interese ganar dinero, me interesa y ¡Mucho más de lo que imaginas! pero ¡Eso! es ya parte del drama de mi vida, no de la tuya. 

Ojalá estos libros que te estoy regalando te sirvan, para comprender todo lo que aprendí de otros. Mientras tanto, Diviértete, porque (Como decía el filósofo Pangloss) todo está, que no puede estar mejor.

Eduardo N. Cordoví Hernández
Lawton, Ciudad de La Habana, Cuba
Mayo 31, 2022.

FIN


 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

IV. PROBLEMÁTICA DE LA LIBERTAD MAL COMPRENDIDA

O EL PROBLEMA DE NO SER PERSONA

Eduardo N. Cordoví Hernández. Lawton, La Habana. Cuba.

1.- Las personas valientes que se atreven a manifestar su descontento, desaprobación o no reconocimiento del derecho a gobernar de cualquier figura de poder dentro de un gobierno o del gobierno mismo ¿Tendrían derecho a disminuir, a abuchear, a ofender a quienes no lo hicieron?

2.- Las personas quienes, aun estando en desacuerdo con un gobierno tiránico, decidieran no manifestarse, no señalarse, no tomar partido, abstenerse, no participar ¿Son cobardes? ¿Pueden ser tratados de forma despectiva, como seres de segunda categoría? ¿Pueden ser desprovistos de las conquistas que, una vez derrocado un sistema opresor, pudieran disfrutarse?

3 y 4.- Las personas que fueron simpatizantes, emocionalmente proclives a una dictadura, que de alguna manera colaboraron, recibieron estímulos, facilidades y reconocimientos del estado por sus actividades de apoyo ¡Siempre que no condujeran a delitos o circunstancias de perjuicio para otras personas! ¿Se les puede tratar con hostilidad, maltrato, disminución de los derechos civiles y que ordinariamente cualquier ciudadano merece y/o disfruta?

Por regla general, sentimos en cualquier caso, en todos los casos ¡En todos! no solo en este; que debemos responder ¡Siempre! sin ambigüedades, una de dos: Sí o No. Tal es el paradigma instalado por la cultura y la tradición a través de las instituciones de todo tipo, porque tal arquetipo se basa en el principio de la separación, de la exclusión, de la dualidad en que todo es diferente, y de acuerdo con este postulado las respuestas, para cada una de estas interrogantes, serían distintas; Sí, para unas y No, para otras. Sin embargo, y por extraño que parezca, un nuevo modelo se impondrá en el III milenio en que ya vivimos, es el arquetipo ecológico de la inclusión, de la relación y la interconexión, donde las respuestas, para cada una de estas preguntas, es la misma; en lugar de un (Sí) o un (No) por separado, será un (Sí y No) juntos la misma respuesta para todas o casi todas, para no sonar drásticamente absolutos.

1.- Las personas valientes que se atrevieran a manifestar su descontento, desaprobación o no reconocimiento del derecho a gobernar de cualquier figura de poder dentro de un gobierno o del gobierno mismo, Sí tendrían derecho a disminuir, a abuchear, a ofender a quienes no lo hicieron; por una razón sencilla: Son libres de hacerlo, nadie se los puede prohibir, porque es su derecho natural inalienable hacer lo que elijan libremente y, hacerlo, es algo que se encuentra dentro de las reales posibilidades probables de poder hacerse. No se trata de hacer una ley para impedir que lo hagan, porque si alguien deja de hacerlo por decreto, entonces no tiene gracia que la gente sea buena. El mérito está en que ¡A pesar de que puedas hacer daño! elijas no hacerlo; pero si elijes no hacerlo por miedo al castigo, quizás buscarías la manera de poder evadirlo. Además, no hacer daño por miedo al castigo puede ser un beneficio para alguien, pero ¿Qué mérito tendría?

Y, No tendrían derecho a disminuir, a abuchear, a ofender a quienes no lo hicieron, por otra razón sencilla: El reconocimiento de la libertad que tienen otras personas, para haber elegido otra cosa distinta a la que eligieron ellos, no les permitiría disminuir esa libertad, porque es exactamente lo que los otros hicieron respecto a ellos; los otros permitieron que ellos se manifestaran o al menos no lo impidieron, aunque hayan podido criticarlo. Pero la crítica con respeto, nunca ha ofendido a nadie.

2.- En el caso de las personas quienes aun estando en desacuerdo con un gobierno tiránico decidieran no manifestarse, no señalarse, no tomar partido, abstenerse, no participar ¿Son cobardes? El caso es bastante ambiguo, porque las personas pudieron no hacer todo lo que no hicieron ¡También! por muchas otras razones. Supongamos como hipótesis que sí lo son, en tal caso tendríamos que preguntar ¿Y qué importa eso? ¿A quién le importa si los demás son valientes o cobardes? ¿No será que alguien está necesitando el desempeño de los valientes y lo que molesta de la cobardía de otros es que no poder manipularlos? ¿No será que a veces hay que ser muy, muy valiente para ser cobarde? ¿Y si alguien elige ser cobarde, acaso no está ejerciendo su derecho de ser libre? ¿No será, ser cobarde: una rara forma de valentía? ¿Pueden ser tratados de forma despectiva, como seres de segunda categoría? Bueno yo contesto con otra pregunta ¿Alguien lo merece? ¿Pueden ser desprovistos de participar de las conquistas que, una vez derrocado un sistema opresor, pudieran disfrutarse? Y volvería a preguntar ¿Pero no eran esas las características propias de otra tiranía? ¿Es que acaso esta tiranía es menos repulsiva o más justa que la anterior? ¿Dejaría por eso de ser tiranía? Pero contestaré de todas formas a estas preguntas, solo que las contestaré en el siguiente párrafo donde comento el punto tres, ya que tiene la misma respuesta.

3.- Las personas que fueron simpatizantes, emocionalmente proclives a una dictadura ¿Se les puede tratar con hostilidad, maltrato, disminución de los derechos civiles que ordinariamente cualquier ciudadano merece y/o disfruta? ¿Pueden ser tratados así? Y la respuesta sería: ¡Pues claro que Sí! ¡Poder se puede! Si no se pudiera las personas no serían libres. Hay que terminar por comprender que lo que marca la diferencia, en todo momento es que es precisamente la putísima Libertad la que nos da la oportunidad de ser responsables de elegir cuándo vamos a ser civilizados, inteligentes, fraternos, comprensivos, amistosos, pacíficos y cuando vamos a ser todo lo contrario. No estoy hablando de justicia. La justicia es una masturbación mental, ya que no existe más que en la cabeza de la gente que se cree muy inteligente. La justicia no existe en la Naturaleza. La justicia es una ilusión, igual que lo son las fronteras geográficas de las naciones o los conceptos morales: hoy son y están y mañana pueden dejar de serlo, pues no son más que ideas, palabras, puntos referenciales sin basamento sólido, son solo palabras escritas que hoy son justicia y mañana puede que no; recuerde a María Antonieta a los treinta y siete años de edad, un día: reina de Francia y ¡Unos días más! una mujer sin cabeza.

No significa que considere innecesarias las leyes ni el concepto de justicia, pero tampoco más que eso.

Todo esto de tener o mantener cierta ojeriza con quien piensa diferente, con quien no coincide con nuestras opiniones o con quien habiendo estado alguna vez de acuerdo con nuestras ideas ¡Un buen día! deja de hacerlo, disiente o se cambia de bando; tiene que ver con nuestra creencia errónea de que somos iguales, cuando en realidad no lo somos. Creemos verdad, una mentira. Quien piensa distinto no es un enemigo, solo es otro que piensa diferente. Si creemos que la libertad es algo estupendo, y si ¡De verdad! queremos pensar que podamos ¡Ciertamente! ser todos iguales un poco en algo ¿Por qué no respetar que otro elija tener otra idea? El asunto, en realidad, parte del criterio egotista de querer que los demás se nos parezcan, porque decimos que amamos a la humanidad, y que somos amistosos, pero en verdad, no lo somos, lo que en realidad queremos, lo que amamos de veras en el otro es: ¡Al otro que en ellos! se nos parece; y es así, porque ese otro, nos dará gusto, sería nuestro doble. Ahora pregúntate: ¿Por qué alguien tendría que ser cómo tú o pensar cómo tú? Si amas a alguien quisieras que fuera libre, aunque su libertad no te incluyera. No encuentro una definición mejor, para explicar el amor. Si amas a los demás, para que te sirvan en plan de que seas feliz, te has convertido en un manipulador. Ahora piensa ¿Por qué otra persona tendría que ocuparse en hacerte feliz, siguiéndote en tu línea de pensamiento y acatando tus criterios; en lugar de hacerse feliz a sí misma, teniendo pensamientos y criterios propios? ¿Te parece justo eso? ¿No parece eso un tilín abusivo?

Amamos a nuestras ideas en los demás, pero ¡No! a ellos. El asunto de la civilización y el desarrollo moral, el asunto de la evolución y de la madurez emocional, el tema de si somos inteligentes o no es cuando nos vemos tal cual somos, cuando logramos ver que no somos tan buenos, ni tan nobles, ni tan justos, ni tan civilizados y morales como nos creemos. Todos tenemos un mundo sombrío, oscuro, en las tinieblas de una ignorancia obstinada y subconsciente, es el mundo que reúne toda nuestra problemática infantil irresuelta, todas las incongruencias y dudas de un ser de sesenta centímetros, desvalido dependiente, en medio de un mundo hostil de gigantes que lo saben y lo pueden todo. Todos somos en alguna medida un niño que no terminó de crecer emocionalmente, pero que ahora tiene cuerpo de persona adulta y no quiere reconocerse débil, ingenuo, torpe e ignorante.

Nunca existirán ciudadanos justos ni realmente libres si antes no existen personas individualmente maduras, individuos felices, personas que hayan hecho consciente la totalidad de su ser aceptando que tiene seguir viviendo con sus instintos animales a los cuales su estado adulto y el conocimiento de que es tan torpe y ruin como los demás, así como es tan digno de respeto como los demás. Esto es la esencia de lo que quiso decir Karl Jung cuando escribió estas ideas:

Pensar es dificil, es por eso que la mayoría de la gente prefiere juzgar.

Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad.

Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino.

La realidad del ciudadano medio en, vamos a decir: casi, cualquier país del planeta, pero mayoritariamente en los del tercer mundo, es la de exigir libertad de expresión cuando ni siquiera usa su libertad de pensamiento; porque tiene libertad de pensamiento, pero es esclavo de sus hábitos, creencias, prejuicios (a los cuales llama con error sus opiniones, ya que son los paradigmas impuestos por la cultura, la tradición, etcétera) como patrones inmovilizante de su conducta.

En cuanto a la libertad de expresión ya quedamos en que ¡Expresarse! Puede. Lo que tiene limitado es la amplitud y la calidad de la expresión; o sea, en cuanto a lo primero: puede escribir un libro, pero publicarlo le resultaría muy difícil y hasta imposible; puede hacer comentarios con sus amigos, pero no dar un discurso público en un parque y ¡Mucho menos! en la radio, etcétera. En cuanto a lo segundo: cantar loas al gobierno, aunque no sea tampoco tarea fácil, quizás consiga abrirle paso dentro de un sistema totalitario.

Al final, la mayoría no quiere ser libre, porque serlo implica ser responsable. Para ser responsable hay que pensar, pero es más fácil juzgar que pensar. Es más cómodo tener a quien poder echarle las culpas.

CONTINUARÁ PRÓXIMAMENTE…


V PROBLEMÁTICA DE LA LIBERTAD MAL COMPRENDIDA O EL PROBLEMA DE NO SER PERSONA Comentarios filosófico-psicológicos sobre la realidad político-social del mundo




lunes, 6 de septiembre de 2021

DE LA SERIE DE ARTÍCULOS: ASÍ ESCRIBÍ MIS LIBROS


CUENTOS DE OTRO MUNDO

 Por Eduardo N. Cordoví Hernández, Lawton, La Habana, verano del año 2021



Es mi único libro de cuentos.

Consta, actualmente, de tres partes principales; una Introducción o prólogo, que funciona como un relato más, donde se narra un fantástico origen del libro. El libro en sí mismo, formado por doce relatos y un Apéndice, formado por otros cuatro relatos, donde los relatos personificados o los protagonistas que en ellos intervienen; conversan con el autor.

En el texto principal, el personaje protagónico es un pueblo. Se trata de la historia humana vista desde la pespertiva de un reducido grupo social. En realidad, estos relatos me parecen muy emparentados con la poesía. Igual resultan mis más viejos textos y los que primero aplican, según mi criterio, como obras definitivas y no meros ejercicios de redacción. Lo escribí a principio de los años setenta del pasado siglo y lo releo y corrijo a veces hasta dos veces por año y siempre le encuentro algo que no está bien, sin embargo, es lo que considero mi mejor trabajo literario, aunque no mi mejor libro; porque no es más que un libro imaginativo, un libro producto de un esfuerzo, intencional, de decir algo velado, oculto, para que sea descubierto, y ya ¡Eso mismo! me parece una pretensión de querer decir algo importante, una pose o la creencia de tener algo que decir a unos y no a otros. Mis mejores libros son los más útiles ¡Útiles, para mí! aquellos donde me explico a mí mismo algo que aprendí, y escribo como resumen, para demostarme que lo asimilé, que lo comprendo y que puedo estar de acuerdo. Luego si alguien lo lee y le sirve, pues resulta un asunto accidental y ¡Me alegra! aunque solo sirva para que se dé cuenta de cuán tonto pudo ser el autor (yo).

Tengo el video de una entrevista a Jorge Luis Borges, donde refiere que durante una conversación le preguntaba a Alfonso Reyes: ¿Por qué publicamos? Y éste le contestó: Para no pasarnos la vida corrigiendo los mismos manuscritos.

Quiero relatar una anécdota sobre este libro. Tal, bien pudiera tener como título: X, Y, Z, en un cierto interés de generar una expectativa, pues el primer impulso nos lleva hacia otro sitio, digamos tan matemático como los ejes de coodenadas cartesianas para la representación del espacio; pero no ¿Acaso incognitas? Bueno, sí, pero no en plural, pues se trata de una incógnita y dejémoslo ahí, hasta tanto…

Este libro lo comencé a escribir a mediados del año 1973 y estuve añadiéndole cuentos durante casi veinte años, en 1993, ya había publicado mi libro Bebidas notables en la Editorial Oriente de Santiago de Cuba, obra que aunque tiene algo de anédotas, curiosidades, datos y opinión,  no llega a ser un ensayo y ni siquiera un texto que cualquier escritor pueda llamar literario a pesar de no ser tampoco un texto técnico y, ya con cuarenta y tres años de edad, tenía yo ganas de publicar un libro de más propiedad literaria. El caso es que pensé en armar un libro de cuentos con todos los que tenía más algunos relatos más, a fin de presentar algo con más cuerpo, como para como presentar un libro y no un simple folleto. Ahí intercalé algunos que no tenían nada que ver ni entre sí y mucho menos con la mayoría que formaba la historia mayor que vengo tratando.

Vino entonces el gran problema de titular a aquel mounstruo que se parecía más a Frankestein que a otra cosa. Me gustaba como título El camino de los pinos, por ser frase que se repite ocho veces en el libro haciendo referencia a la entrada o salida del pueblo y lugar relacionado con todas las incidencias que narran, pero tenía el asunto de los cuentos intercalados como relleno que nada tenían que ver con ese rollo. Con la ideal de tratar de ser o al menos aparentar ser original y asistido ya de la firme convicción de serlo, por el simple hecho de que desde niño por ser zurdo ya me sentía ser un bicho raro entre tanta gente diestra, decidí titularlo bajo el rótulo de Cuentos eduardianos y, con la mayor frescura, armé mis cuartillas en un legajo y me fui a la Editorial Unión, la cual radicaba en El Vedado, en la sede de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC. Allí me lo recibieron y me informaron que, más o menos, en un mes me daban noticias sobre su aceptación o no, para ser publicado y me daban un papelito con la fecha de recogida y un númerito bajo el título de mi libro.

No tengo que contar como pasé ese mes; aunque, para esa fecha ya estaba curado de espantos o más o menos, pues tampoco era tan pesimista que me la pasara todo el tiempo pensando en molinos de viento ni tan optimista creyendo que los caminos fueran perfumados, mullidos y coloreados con pétalos de rosas, pero al fin y al cabo vivimos en un mundo mágico donde la suerte es loca y a cualquiera le toca.

Al término me presenté en busca de la respuesta. Allí, la persona que me atendió me dijo que la obra había sido rechazada, pero… dado el dictámen elaborado por el lector especializado que realizó la evaluación, yo debía considerar hacerle algunos cambios al trabajo. Para ello, me dijo, que iba a dejarme leer el informe, algo que estaba ¡Absolutamente prohibido! Para evitar reclamaciones obvias, pero dado el caso era razonable que así lo hiciera. En efecto, me extendió una hoja de papel mecanografiada, la cual decía aproximadamente lo que sigue: Eduardo Cordoví Hernández, es un autor desconocido que tiene una forma de narrar nada frecuente en la literatura cubana, por lo que debe ser seguido. Tal como aparece no es publicable a menos que cambie el título, los cuentos (escribía los títulos de cuatro de los más extensos) los cuales no tienen unidad con el resto y los sutituya por otros que sigan la misma línea o considere la posibilidad de incluir ilustraciones que recreen escenas de la narración o paisajes del la misma, para ampliar la cantidad de páginas. También mencionaba algo de algunos giros que según su parecer eran propios del alemán y no del español, algo con lo que yo no estaba de acuerdo pues no tengo la menor idea sobre la lengua germana. Y firmaba X, Y, Z; para ocultar su identidad.

El individuo que me atendía me devolvió mi legajo y me dijo: Arregla eso y vuelve a traerlo lo más pronto que puedas. Y salí de allí tan contento como si me hubieran aceptado el libro, de hecho no era totalmente un rechazo.

En resumen, no me dolía cambiar el título; estaba de acuerdo con quitar los cuentos que citaba, con los giros germánicos no las tenía todas, pero si era el precio a pagar por que me publicaran pues ¡Santa Palabra! en cuanto a incluir dibujos no me hacía gracia, me daba idea de librito para niños y ¡Aunque no tengo nada contra la literatura infantil! tampoco quería parecer lo que no era. Ya el asunto de reescribir otros cuentos era otro cantar. Pero yo ¡Qué no escribía más que un cuento o dos por año! Escribí cinco en menos de una semana. De ahí salieron los cuatro que forman el Apéndice y la Introducción, la cual me dio pie para el nuevo título, que es el actual.

A la semana siguiente realicé la entrega en el mismo lugar. Estaba el mismo señor quien con una sonrisa afable me extendió un papelito para la recogida y me dijo lo mismo de la vez anterior: Vuelva en un mes.

Y pasó el tiempo y pasó, un águila por el mar…

Y allí estaba nuevamente, yo extendiendo mi recibito de reclamo de obra, no estaba esa vez el mismo individuo, sino una muchacha. Me entregó el manuscrito en un sobre y me dijo: Lo siento fue rechazado.

No sentí nada, fue raro. Tomé sobre, dije: Gracias, y me fui.

Cuando llegué a mi casa. Saqué el manuscrito y me puse a leer, una vez más después de de tantas veces durante veinte años. Leí la Introducción, y pensando hacerme un café para continuar leyendo, al ponerlo sobre la mesa cayó una hoja de papel suelta, que me llamó la atención, la tomé y ¡Oh, sorpresa! Era el dictámen del lector especializado que realizaba la evaluación, solo que esta vez era otro pues la firma no eran mayúsculas escritas a máquina sino un garabato a mano, decía así: Es un libro de cuentos que ni siquiera son cuentos. Apenas hay diálogos. Son como apuntes para cuentos que no llegan a cuajar. Es increíble que se acepten este tipo de obras en esta editorial. Por supuesto, no recomiendo su publicación.

Pensé un poco en lo ¡Absolutamente prohibido! que tanto estaba que los autores leyeran los informes de las lecturas especializadas, pero supongo que la muchacha olvidara sacar la nota. Esas cosas pasan. En fin, el tiempo volvió a pasar y al cabo de algunos años más, unos diecisiete, en el año 2010, cansado ya de tener mis libros guardados en gavetas sin encontrar ninguna editorial interesada en publicarlos, decidí ponerlos gratis en internet y descubrí Freeditorial.com un consorcio norteamericano que publica gratis y para descargar gratis, en español y otras lenguas, todos los libros que quieras; solo teniendo una dirección de correo electrónico y que la obra resista unos stándares mínimos de redacción. Con lo que terminé colocando allí todos mis libros hasta principios del año 2020 que decidí retirarlos, porque también se cansa uno de ser tan regalón.


domingo, 5 de septiembre de 2021

III. PROBLEMÁTICA DE LA LIBERTAD MAL COMPRENDIDA


O EL PROBLEMA DE NO SER PERSONA

Eduardo N. Cordoví Hernández. Lawton, La Habana. Cuba.


La palabra libertad es una de esas palabras mágicas, como por ejemplo democracia, las cuales a todos los gobiernos les encanta atribuirse sus significados y ostentarlas en sus estandartes. Pero ¡Déjame decirte! que apenas consientes o aceptas ser un ciudadano, es decir ser gobernado por un estado, y esa preciada libertad natural que más arriba he comentado has dejado de disfrutarla, porque en primer lugar cuando le concedes al gobierno que te cuide, dejas de ser libre, porque debes cumplir la ley de defender la patria y engrosar las filas del ejército contigo y con tus hijos en edad militar, así que no eres tan libre ni estás tan seguro como piensas ¡No se trata de que no vayas a la guerra! Si quieres ir a una guerra ¡Perfecto! Pero que no sea porque haya una ley para eso, que no sea porque si no vas ¡Vas preso! Si eres libre de verdad, vas si quieres y si no quieres no vas y que no pase nada.

Porque ¡Mira! Con todo este asunto de la libertad hay mucho truco. Un gran truco para decirte que eres libres sin que lo seas, porque te sentirás satisfecho y hasta agradecido de que te manipulen: es cuando eres libre pero no lo sabes, te hipnotizan, te duermen, te roban la voluntad y te llevan y traen con la historia de un cuento chino que nunca estuvo en Asia, ese cuento, es una historia que tiene varios nombres, uno de ellos es: defender la patria, los derechos o las conquistas que hemos alcanzado, los principios, el deber patriótico o una supuesta libertad que te dicen que disfrutas o el futuro de tus nietos… cuando lo que en realidad defiendes es el bienestar y los intereses de algunas familias de banqueros judíos (Es un hecho, nada que ver con ideas anti sionistas) de magnates industriales, de las familias de las antiguas noblezas europeas, de altos jefes militares y jefes de estado a nivel global. Yendo al detalle en nuestros países del tercer mundo, se trataría de las cúpulas del poder político, en contubernio o no, con sus homólogos del primer mundo.

Recuerda ¡Siempre! que la guerra ¡Aparte de ser el negocio más lucrativo del mundo! Es un lugar al cual varios viejos (Quienes a veces se visitan y reúnen a menudo, para conversar) envían, para que se maten entre ellos, a miles de jóvenes que no se conocen entre sí; y ¡Todo! en nombre de la libertad y la justicia. (Texto cuya idea es de un autor que no conozco).

Un tanto similar ocurre con tus propiedades o con tu dinero; un buen día vienen y te dicen que ahí, en el patio de tu casa, quieren hacer cualquier cosa, para el beneficio de la nación y te mudan para donde el diablo dio las tres voces y te quitan las comodidades que tenías, para complacer al estado, en fin. Son cosas que debes tener bien claras, porque ser libre no es tan tan así como te imaginas; aunque el estado, el gobierno o el rey te digan o te creas, que gozas de libertad. Los ciudadanos sólo tienen libertad civil y política, no la inalienable libertad natural con la que todos nacen ¡Esa! los gobiernos no nos la quitan con sus leyes porque no pueden quitártelo de otro modo, pero sí le ponen un precio por las nubes. No nos la quitan, ocurre algo peor, de lo que ni los mismos gobiernos tienen ya ni siquiera recuerdo, pero eso lo comentaré en un próximo artículo, que titularé, El sueño de no ser libre.

Esos derechos inalienables fueron expuestos por primera vez por Thomas Jefferson en La Declaración de Independencia de los Estados Unidos del año 1776, pero no se contemplan en la Constitución de ése, ni en la de ningún otro país. Se trata de dos documentos diferentes, quizás esta sea una de las causas del asesinato de Lincoln, quien juró su presidencia sobre la Declaración de Independencia de Jefferson, la cual había quedado olvidada por los quince presidentes anteriores, incluyendo al propio Jefferson, que fue el segundo de ellos.

Es sencillo, ser libre no es hacer lo que se quiera. Es poder hacer lo que es posible dentro de las circunstancias probables, posibles… Si tienes el pelo rubio y te gustaría tenerlo negro, aunque te apliques el mejor tinte del mundo mundial, solo lo tendrás negro por poco tiempo, pues siempre te seguirá creciendo rubio; la diferencia es que, en este caso, el riesgo a contravenir la realidad es de un resultado leve. ¡Señor! Entienda que las circunstancias probables, posibles… que constituyen la realidad en el sistema de cosas en que vive el disidente del ejemplo, provocan que el resultado conseguido sea la norma; tal como en el caso de quien salte por la ventana de cualquier piso, se impacte contra el suelo, sin que nadie se sorprenda por eso, y si ¡Alguien se alarma! por semejante acontecimiento es porque es tonto o se hace el tonto debido a algo que se trae entre manos.

Cuando un gobierno tiránico legisla, a su favor y conveniencia, leyes que aseguran su permanencia; no limita la libertad de sus ciudadanos, solo le aumenta el precio a la libertad, de ahí se comprende por qué Jean Paul Sartre, al inicio de su obra, La república del silencio, escribiera: Nunca fuimos más libres que bajo la ocupación nazi.

De modo que, cuando un disidente es detenido, perseguido, maltratado y/o preso por un gobierno tiránico opresor, y dice que por eso: No es libre, lo que dice no es cierto, aunque no mienta conscientemente. Tan solo habla sobre la libertad, sin saber de qué se trata. Solo No sería libre, si se viera imposibilitada su manifestación; porque, como dijera el escritor mexicano, Premio Nobel de Literatura en el año 1990, Octavio Paz, La libertad es el instante mágico que media en la decisión de elegir entre dos monosílabos: sí y no. Y en este caso el disidente, eligió.

Veamos las posibilidades numeradas y analicémoslas una vez más y preguntémonos: 

¿Qué responderíamos a estas interrogantes finales: Sí o No?

CONTINUARÁ PRÓXIMAMENTE…



IV PROBLEMÁTICA DE LA LIBERTAD MAL COMPRENDIDA O EL PROBLEMA DE NO SER PERSONA Comentarios filosófico-psicológicos sobre la realidad político-social del mundo




sábado, 28 de agosto de 2021

II. PROBLEMÁTICA DE LA LIBERTAD MAL COMPRENDIDA O EL PROBLEMA DE NO SER PERSONA


Eduardo N. Cordoví Hernández. Lawton, La Habana. Cuba.

Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder para elegir nuestra respuesta.

En nuestra respuesta yace nuestro crecimiento y nuestra libertad.

Víctor Frankl (1905-1997).


Psiquiatra judío sobreviviente de los campos de concentración nazis.

Su libro, El hombre en busca de sentido, está considerado por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, como uno de los diez libros más influyentes del siglo XX.


Después de haber visto los tres grupos mayoritarios de personas a reaccionar ante un evento civil cualquiera tenemos tres posibles elecciones ¡Así de simple! Adjetivarlas, ponerles color, aplaudir una y abuchear las demás, son otras elecciones acerca de tales elecciones; pero, en su esencia última, todas son decisiones que expresan el ejercicio de la libertad que se tiene y, por tanto, todas son reacciones diferentes ante cierto estímulo ¡No más que eso! y tan respetables como otras cualquieras. Que, usted, no lo acepte así, también constituye una libre elección de su parte. Las elecciones que tomamos no nos hacen ni mejores ni peores en el sentido más estricto.

Por otra parte, como es lógico, un gobierno tiránico, como cualquier otra entidad viva, lo único que hace es defenderse, aferrarse a la existencia y, en el rigor científico, ya biológico o jurídico, le asiste o al menos le acompaña un mínimo de razón a querer seguir viviendo; que sea eso egotismo, egocentrismo, aberración o injusto, son ya otros veinte pesos y tema para otro discurso. No defiendo ni promuevo gobiernos tiránicos, ni a sectores específicos de opinión; solo estoy elaborando algunas ideas, para explicarme al mundo en que vivo. Puedo entender que tal entidad de poder deba ser cambiada, modificada, eliminada, etcétera, pero debo partir desde lo que es y no desde lo que debía ser, porque lo que es, existe, lo que debía; no. Y no es inteligente marchar hacia ese lugar todavía ausente de lo que debe ser con un proyecto imagen del anterior o algo más diferente, pero no suficientemente meditado o sujeto a la inspiración o la improvisación.

En el estado de cosas de un momento teórico representativo de la realidad, la existencia de un gobierno tiránico existe con una cierta autoridad, al menos se encuentra en ejercicio del poder y lo usa en propiedad del poder que ostenta, no valoramos en este juicio si el hecho de esta realidad sea justa o no, ni significa asentimiento ni aceptación del hecho. Y el hecho de si el poder que sustenta, lo ejerce o lo aplica en función de su seguridad como entidad jurídica, política o de simple poder, es algo que SIEMPRE debió haber sido previsto y nunca lo fue, y si estuvo fue violado, y si se obvió durante el proceso legislativo de la carta magna o constitución, primera ley o como se llame, es algo que es lugar común desde que los seres humanos de mayor fuerza, cantidad de dinero, más listos o lo que sea, se las arreglaron para gobernar, con imposición o no, a otros, algo que se pierde en la espesura de las lejanas edades; por lo que con tan larga experiencia como antecedente, poco espacio de confianza queda, para abrigar esperanzas de que una vez derrocado cualquier supuesto gobierno tiránico, sea instaurado otro que enrumbe hacia un destino diferente. Lo cual, en alguna medida, es lo que hace que aparezcan las personas que aplican para el segundo grupo.

Quiero hacer notar, hacer ver, comunicar unas reflexiones más sobre este tema.

Desde estos tres presupuestos, me parece que aquellas personas que ¡Por no comulgar con estas ideas! consideren que está bien referirse a las personas de este segundo grupo, en forma peyorativa aplicándoles calificativos, referencias o ideas definitorias de cobardes o creándoles una relación arbitraria de conexión con ideales pro tiránicos u otros giros semejantes, todo lo que hacen es intentar manipular o crear presión sobre las libres decisiones de los otros, algo que ya ¡En principio! se encuentra opuesto a las ideas que intentan defender. Esto es peligroso, porque lleva en sí el germen de la obstinación tiránica de creer que se tiene razón o que pueda existir alguna razón mejor que cualquier otra.

Muchas veces la forma de invocar la justicia con la óptima intención, se parece al crimen, y ¡hasta lo ejecuta! (Ha pasado más de una vez).

Así que, la máxima expresión de la libertad es el respeto por la forma en que ¡Cada quién! Decide cómo va a hacer ejercicio de la que dispone, siempre que no entre en contradicción o perjuicio con la libertad ajena, ya que, como dijera el benemérito de las Américas, el mexicano Benito Juárez…el respeto al derecho ajeno, es la paz.

Esto tiene una razón natural y súper lógica, tu libertad (Sí la tuya, quien estás leyendo) no tuviste que conquistarla, nadie te la dio y nadie puede ni podrá quitártela, no tienes que morir por ella, solo tienes que vivir usándola porque ¡Naciste con ella! Y porque tu libertad es para que seas responsable ¡No para que estés contento! Ser libre es una carga a llevar no un beneficio que se disfrute. Ser libre es mucho más complejo de lo que la mayoría piensa, y ¡En el mayor de los casos! las personas piensan que es mejor que otro piense por uno, para luego tener a quien culpar.

 Un individuo libre es un individuo autosuficiente. Un individuo que sabe y reconoce que no sabe ¡Nada de nada! y que a cada momento elige, esto o lo otro, voy o no voy, y sabe que nunca sabe qué rayos podrá pasar, sabe que apenas tiene un cincuenta por ciento de posibilidades de que, las cosas, salgan como le convienen o como quisiera o le gustaría, pero ¡Así y todo! se arriesga y si le sale mal no se queja y, si no se arriesga, sabe que perdió la posibilidad de haber logrado algo, pero no sufre por eso. Esta es la fotografía ¡En pelotas! de una persona libre. Ser libre es una decisión personal, íntima y secreta, la libertad no te la tiene que dar ninguna persona y mucho menos un gobierno. Un gobierno a lo sumo lo más que puede hacer es crear más posibilidades de elección o restringir esas posibilidades. No perdamos de vista eso; morimos o peleamos por tener más opciones para usar la libertad que ya tenemos, no para ser libres pues libres, ya somos, a menos que no lo hayamos decidido nosotros mismos solos, antes y siempre que no estemos atados.

Hemos nacido inculcados en la idea de que todos somos iguales; sin embargo, vivimos en contrapunteo con la idea opuesta, ya que hay dos grandes grupos: el de los Ganadores y el de los Perdedores, siendo el gran propósito del entorno de la vida social civilizada, luchar por ganar un puesto en el primero.

De tal manera, se ve bien afiliarse a subgrupos, religiones, asociaciones, sectas (no importa si son satánicas) clubes, lobbies o cualquier otra institución, ya sea paralela, registrada, privada o clandestina que nos una con personas dispuestas y empeñadas por las mismas causas.

Así, con esta bendición o herramienta cultural, entramos al juego usando la libertad con el paradigma de creer en los compromisos de lealtad, los juramentos, las iniciaciones, los ritos y de medir a los otros con la vara de la traición. Quien no piensa como nosotros nos traiciona de alguna manera, mucho más si alguna vez coincidimos en algo, jugamos pelota juntos o juntos gritamos ¡Goal! Viendo un partido de fútbol y ¡Más aún! si votamos por el mismo partido en las elecciones y después de todo eso ¡Un buen día! ya no le vas más al Barsa, pierdes tu afecto por la izquierda o ¡Por la derecha! o decides salir del clóset.

Pero no queda en esto. Hay algo mucho más tétrico todavía; porque puede ser muy emotivo y hasta eufórico, andar por las calles gritando a voz en cuello ¡Viva la libertad! O simplemente ¡Libertad, libertad, libertad! Y que te quedes sin conocer como es la historia completa.


CONTINUARÁ PRÓXIMAMENTE…

III PROBLEMÁTICA DE LA LIBERTAD MAL COMPRENDIDA O EL PROBLEMA DE NO SER PERSONA Comentarios filosófico-psicológicos sobre la realidad político-social del mundo