domingo, 22 de agosto de 2021

EL LIBRO MÁS EXTENSO DEL MUNDO

 

Fragmento  de, Enciclopedia de Curiosidades III, Eduardo N. Cordoví Hernández 2021.1

Henry Darger nació en el año 1892, y después; cuando él tenía unos cuatro años su madre fallece al dar a luz a su hermanita, a la que nunca conoció.

Más tarde su padre tuvo que enviarlo a un orfanato católico en el año 1900, debido a problemas económicos y a tener, por ello, que dar a la niña en adopción. Más tarde el padre moriría estando Henry recluido; debido a que, en la escuela presentó cierto retraso escolar, siendo valorado por un médico, quien consideró debía enviarse a un hospital psiquiátrico para niños con problemas mentales  de Illinois. En el asilo estuvo sujeto a tratos ásperos y a labores forzadas, finalmente escapó de allí cuando contaba alrededor de dieciséis años de edad; un año antes de que ¡El asilo! fuera investigado oficialmente bajo acusaciones de abusos físicos con los chicos. Una vez libre, él encontró empleo como trabajador de limpieza en un hospital católico donde vivió una vida solitaria sin que casi nadie lo percibiera.

El día trece de abril del año 1973, el último día de la vida de Henry Darger, El fotógrafo Nathan Lerner y su esposa Kikoyo, quienes le arrendaban el pequeño apartamento al fondo de su propiedad, abrieron la puerta de la habitación donde Darger había vivido en soledad por unos cuarenta años.

Todo parece indicar que el anciano sufrió algún accidente en la calle, lejos de su vecindario, debiendo ser hospitalizado con urgencia. Dado alta, regresó a su lugar de residencia; pero a poco tiempo, tuvo que volver a ser conducido al hospital quedando en un refugio de las Hermanitas de la Caridad, en Chicago, donde falleció a los ochenta y un años de edad.

El casero y su esposa al ser avisados del deceso del anciano Darger, entraron en la habitación que le habían rentado, descubriendo toda su obra, la cual había elaborado, en secreto durante toda su vida, mientras se ganaba el sustento limpiando pisos y recolectando revistas y diarios en las calles para recortar ilustraciones para su monumental obra.

Entre otras pertenencias, este era su legado: más de quince mil páginas de una narración imaginaria con el kilométrico título de: La Historia de las Chicas Vivians, en lo de que se conoce como los reinos de lo irreal, sobre la tormentosa guerra glandeco-angeliniana causada por la rebelión de los niños esclavos; varios cientos de ilustraciones originales para esta obra en dibujos y pinturas en acuarelas que muestran las condiciones de los niños contra los adultos opresivos y malos; unas cinco mil páginas de su autobiografía, titulada, La Historia de mi Vida; unas diez mil páginas de una novela que tituló La Casa Loca. Y un libro sobre el clima.

 Nathan Lerner, el casero de Darger, como fotógrafo, estaba indisolublemente ligado a en la historia de la cultura visual en Chicago, según el diario News York Times, y ¡Al instante! reconoció el mérito artístico de las composiciones de Darger. Era una coincidencia notable que alguien, como Lerner, fuera el primero en ver la obra secreta de Darger. Bajo la mayoría de otras circunstancias, todo el trabajo plástico y de diseño, así como literario habrían quedado perdidas para siempre. Nathan Lerner, y su esposa Kiyoko, ganaron los derechos de la propiedad intelectual de Darger y han atraído la atención del mundo hacia él. Desde el descubrimiento de Lerner, la obra de arte de Darger ha logrado la más amplia aclamación como arte marginal. Sus historias y pinturas, y su estado mental se han vuelto un tema de libros y filmes documentales.

En La Historia de Las Muchachas de Vivians, la cual comenzó a escribir e ilustrar alrededor de la edad de veinte años, nosotros conocemos que la Tierra está girando junto con la luna, alrededor otro planeta mucho más grande. En este otro astro se desarrolla la historia de Darger, y en este mundo dargeriano, los niños maltratados toman venganza y la inocencia triunfa.

La rebelión infantil contra los adultos, es dirigida por siete lindas niñas guerreras llamadas las Vivians. La trama se desarrolla en el enorme planeta mayormente católico alrededor del cual gira la Tierra. Las Vivians son siete princesas de Abbiennia, una de sus naciones y las que luchan contra los glandelinianos, quienes tienen un régimen de esclavitud infantil.

En las ilustraciones las niñas aparecen desnudas con órganos sexuales masculinos. Se cree que, como Darger se mantuvo virgen por miedo a llegar a tener sexo con su desconocida hermana, no sabría cómo era el aparato sexual femenino, pensando que fuera igual al de los varones.

Henry, no cursó estudios especializados siendo por completo autodidacto, pero ilustró mediante distintas técnicas la historia de sus pequeñas heroínas y además escribió dos finales, uno en el que vencían los adultos, y otro en el que lo hacían las Vivians.

Las ilustraciones pintadas por Darger son, en gran medida, violentas; incluso brutales, desplegando la tortura y el asesinato de los niños en sus historias. Ellos, también pueden, ser muy vívidos, juguetones, sinceros e inocentes. Darger, como de suponer, utilizó sus experiencias de vida en el asilo. Su estilo singular ha dado lugar al término dargerismoEl American Folk Art Museum (El museo de arte autóctono americanoreconoció a Darger como: uno de los artistas más significativos del vigésimo siglo e inauguró en el año 2002, el Centro de Estudios Henry Darger.

Sus textos están marcados por la idea que expresa este fragmento de la primera parte de su saga: El derecho de los niños a jugar, a ser felices, a soñar, el derecho a que duerman bien de noche, el derecho a una educación, que podamos tener las mismas oportunidades para desarrollar por completo nuestras mentes y corazones.

Según cuenta en su autobiografía, su único amigo, llamado William Shloder, compartía con él, el proyecto de fundar una Sociedad Protectora de los Niños; pero, Shloder dejaría Chicago alrededor del año 1935.

Henry Darger se encuentra sepultado en el Cementerio de los Santos, en Des Plaines, Illinois, en la modesta lápida mortuoria de Darger se le califica como: Artista y Protector de Niños.


martes, 20 de julio de 2021

Cómo escribí mi novela, CONSPIRACIÓN EN...

        Cómo escribí mi novela, CONSPIRACIÓN EN LA HABANA

De la serie Así escribí mis libros.
Eduardo N. Cordoví Hernández
 
   Parafraseando un poco al escritor español Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891) con su, Historia de mis Libros, o al contemporáneo Bayly Jaime, peruano, con su breve artículo, La Historia secreta de mis libros; vengo yo a disfrutar el recuento de los míos, comenzando con este que, aunque no sea el primero que escribí, inicia la serie de comentarios que, poco más o menos igual, hoy titulo, Así escribí mis libros.

  Conspiración en La Habana es mi segunda novela. Ya escribiré en otro artículo sobre la primera, Pero sí es la primera novela de las tres que he escrito, que se ha publicado. La tercera y última que voy a escribir  a esta fecha (Julio del 2021) está en proceso todavía a unos tres años de haberla iniciado y digo última ¡ya que proyecto seguir escribiendo solo ensayos! 

  Esta que trato hoy, fue teminada en el año 2009, como fruto de un esfuerzo de voluntad, porque me costó mucho trabajo escribirla. Llevaba más de diez años sin tocarla ¡No precisamente por olvido! porque pensaba en ella, como si fuera una amante, casi a diario.

  Conspiración… no nació como una novela, de hecho es un gran "colasch", una mezcla de muchos artículos, cuentos, relatos, y muchos datos curiosos en cierta consonancia con la atmósfera gótica que, con pretensión humorística aunque puede parecer irónica, la envuelve, estando todo hilvanado por una historia soportada por la verosimilitud que confiere todo acuerdo literario que realiza cualquier lector al enfrentarse a una novela. 

  Recuerdo que había hecho una guía, algo como una tabla de contenido donde enumeraba los capítulos y de qué iba cada uno; en esta forma, había desarrollado todo el argumento y ¡Así! casi todos estaban iniciados, aunque el último y otros varios, ya estaban definitivamente terminados, pues eran un relatos que formaban parte de un proyecto de libro de cuentos muy anterior que nunca terminé, pues la mayoría de ellos sirvieron para formar los capítulos de esta novela. 
 
   Quiero comentar este proceso inicial. Tal asunto ya lo traté en la introducción de mi libro Lo que no se llevó el viento… y es lo que sigue:
Desde la escuela secundaria me dije a mí mismo, personalmente y en forma confidencial (lo cual hoy hago público): Lo mío es por las Letras. No sabía cómo, pero estaba seguro; me dedicaría, con prioridad, entre otras cosas, a escribir, y escribí un poema (tal como han hecho casi todos quienes se inician en la producción literaria) pero larguísimo, trágico, una solemne epopeya existencial… Sin contar siete o nueve versos con algo de dignidad (quizás haya contado algunos de más) una vez terminado, supe que no era poeta. Redacté en versos lo que pudo ser argumento para novela. (Que de hecho escribí, pero eso es otra historia que cuento allí).
 
  Luego, durante el cumplimiento de mi servicio militar, por entonces declaradamente obligatorio , garrapateé una, con tono más aterrizado y tema de corte social… cuyo argumento se desarrollaba ¡En Italia! Uff… Otra barrabasada que envié a la editorial Unión; no es necesario os cuente que fue objeto de rechazo; tiempo después la destruí, por eso no aparecerá en el catálogo de mis obras como primera.

  Una vez desmovilizado, al cumplir con imposición mi servidumbre militar, estaban en auge los talleres literarios. Me asocié al de mi municipio. Conocí personas quienes no solo sabían de literatura: se la traían en serio con ella. Comencé a seguirles y a producir… no sabía a derechas qué, pero realicé mis primeras narraciones. Luego, trabajando un libro de cuentos con unidad temática (hasta entonces solo había escrito unos seis cuentos que no tenían nada que ver entre ellos) y me sorprendí al comprobar que podría estar escribiendo capítulos de novela; solo faltaba un conflicto y me inventé uno, donde mezclé muchas ideas que me atraían entonces: tema policiaco, esoterismo, hombres lobos y vampiros, Historia, humorismo, conflictos sociales y hasta política y teorías conspirativas; y, aprovechando algunos de aquellos cuentos ya escritos, comencé a tejer una historia sin saber cómo iba a terminar, así nació mi segunda novela, Conspiración en La Habana, la cual no fue, cronológicamente, mi primera obra de larga extensión por quedar detenida en el tiempo mientras me inventaba la trama donde ensartar aquellos cuentos, proceso que duró más de diez años.

  El capítulo XV de la novela, fue un cuento que dio origen a la obra. En él se relata la historia del hallazgo de un manuscrito encontrado en un basurero, y que se convierte en una historia cíclica parecida al de La buena pipa, el cuento comenzaba con el encuentro accidental de, al parecer, el manuscrito de una novela, pero que era la historia de un documento donde se narra el descubrimiento de otros documentos que a su vez narran los encuentros de otros textos y así hasta que termina con una carta cifrada, pero con un código de fácil solución cuyo mensaje era una breve reflexión filosófica sobre la existencia, la vida y la felicidad. En una relectura del texto, y pensando ya en emprender una obra más compleja, pensé que como todo buen argumento debe tener entre sus principales componentes ¡Por lo menos! un villano, un héroe, un secreto y una historia de amor… pues ya tenía, para empezar, tema para inventarme un secreto oculto en aquella carta cifrada cambiándole el texto. Y luego lo demás fue viniendo solo poco a poco.
  
  En realidad la trama central, el argumento base o ruta crítica de la obra es simple y de extensión tan corta que ¡Si acaso! sería un cuento largo o una noveleta. Ahí se me ocurrió, para justificar la inclusión del villano, remontar los orígenes de las sectas satánicas, la historia real, legendaria y hasta modernamente arcaica de los vampiros y un tanto menos sobre los hombres lobos; luego-luego tratando de argumentar cuán probables o fantásticos pueden ser a veces los sucesos reales, dedico un largo capítulo (aunque de veras tampoco lo es tanto, pues a lo sumo no pasa de catorce páginas) a recorrer la historia de las sectas satánicas ante lo cual pienso que, a pesar de no aportar gran cosa a la trama, me pareció ¡De tanto interés! Por la cantidad de información curiosa presentada que, yo mismo, como lector, se lo agradecería a cualquiera que escribiera una novela así. Lo mismo ocurre cuando, para introducir a uno de los personajes protagónicos, el agente secreto designado por el Vaticano para investigar la conspiración de La Habana, me sirvo de la información que ofrece Eric Fratini en su obra investigativa La Santa Alianza, de la cual tomo, y acomodo a mi decir, la historia de este mecanismo de defensa y espionaje, fundado por el cardenal Miguel Ghislieri siendo general de la Inquisición, llevándolo a su máximo nivel cuando quince años después en enero de 1566, se convirtiera en el papa Pio V; hasta llegar a nuestros días, momento en que este mismo aparato de inteligencia, designa a este agente con la identidad de Augusthe Duphane y lo envía a esta capital caribeña. 

   De hecho la trama del argumento y todo lo que gira a su alrededor como apoyo, no es más que un escenario que tomo como excusa y oportunidad, para exponer ideas que aunque no son mías, pues han sido expuesta por muchas otras personas antes de mí y por tanto no son nada nuevas, tienen la capacidad de resultar un tanto novedosas debido a que estuvieron siempre dentro de un medio reducido, elitista ¡Incluso! con toda consciencia de pasaran como invisibles; ideas que he hecho propias y que son, en definitiva, las que aparecen en el capítulo XXIX en boca de un personaje que está veladamente presente en toda la obra, pero cuyo protagonismo es simplemente ofrecer este discurso que no aporta nada al argumento. Usted, como lector, se salta este capítulo, y entiende perfectamente todo lo que ocurre en la narración, pero ¡Quizás! se pierda lo mejor del trabajo, a mi juicio como autor; porque ¡Precisamente! escribo esta novela para decirle ¡Eso! ya que el capítulo XXIX es el verdadero propósito de la misma.
  
  Asimismo, comencé a intercalar entre los capítulos que ya estaban escritos ¡Otros! que iban narrando el desarrollo de la vida social habanera, durante la niñez de otro personaje central de la trama, Rodelio Fandel con lo cual se brinda una panorámica un tanto romántica o bucólica del reparto Lawton en las afueras de la ciudad de La Habana durante los últimos años de la década de los cincuenta del pasado siglo XX y los posteriores después del año cincuenta y nueve, con lo cual se asiste a una visión literaria, sin llegar a ser costumbrista, de la evolución social en pleno auge del proceso llamado revolucionario de Cuba.

  Algunos amigos me han dicho que mi novela no es todo lo crítica que suponían y que, dado el título, suponían algo más contestatario, más disidente o más actualizado en el sentido de ser más real, ya que evade situar la responsabilidad del posible deterioro económico, moral, social o de cualquier otra índole al colocarla como chivo expiatorio de una teoría conspirativa absurda o ridícula, en lugar de dejarla caer sobre quienes debía.

  No voy a establecer la defensa ni mucho menos la justificación de lo que escribo. Pero en realidad escribí mi novela con intención de publicarla en Cuba y por mucho menos de lo que digo en ella otros escritores cubanos fueron estigmatizados, y de la misma forma que algunos amigos me dijeron que no era la obra que esperaban de mí, por ser muy floja, otros amigos me dijeron que me podría buscar un problema con ella, por lo contrario. En definitiva no escribo para hacer política ni quedar bien con los sectores de opinión. Mi intención es aprovechar la literatura, para compartir lo que pienso sobre la filosofía de la vida y el drama de la existencia, algo que está siempre de manifiesto dentro de cualquier desarrollo político-social, socio-económico o lo que sea. Mi intención literaria es divertirme escribiendo, pasarla bien, y comunicar eso, no sé si los demás lo reciben (parece que no) ¡Yo sí! Mi novela es una novela humorística; y, como toda novela, pretende crear una realidad aparte de la que normalmente vivimos; pero, sobre todo, hacer ver que la realidad ¡Eso que llamamos realidad! no es ¡De veras! lo que creemos que es, y que ¡La vida! es mucho más mágica e increíble que aquellas cosas por las que estamos continuamente entregando la vida o literalmente muriendo por ellas.
   Y estos son los por qué no he corregido muchos de los posibles defectos o excesos que pueden o puedan advertirse o considerarse, muy a pesar de que les he estado realizando correcciones y reajustes menores, casi cada seis meses durante varios años, aún después de haber sido publicada en formal comercial en el año 2010 por la editorial Azu press de New York en su sitio web: loslibrosdigitales.com donde, todavía, se vende tiempo de lectura on line, aunque en una versión que ya está superada.  

  En esta obra se mezclan surrealismo, realismo sucio, humorismo, y géneros como la novelas policiaca, gótica y fantástica; la investigación y el ensayo. Aunque la trama ocurre en Cuba, principalmente a partir de la década del cincuenta del pasado siglo XX y hasta hoy, muchos de sus cuarenta capítulos transcurren en Hawái, Miami, Madrid, Moscú, París, Berlín, Ciudad Vaticano, así como en otras ciudades europeas en épocas pasadas, para descubrir trazas, conexiones y relaciones con temas que pertenecen al ocultismo, la teosofía o el esoterismo, con la realidad político-social y socio-económica de la Cuba posterior a 1959. 

  Entérate de sectas satánicas reales, de complots, intrigas y confabulaciones internacionales por el poder y el dinero; y descubre, entre líneas, el destino de la fabulosa herencia de los Manso de Contreras, el verdadero objetivo de la visita de Juan Pablo II a la Habana… pero sobre todo: Descubre la realidad, ésa que no aprecias, porque se encuentra tras el velo de tu propia imaginación.

jueves, 8 de abril de 2021

CONSPIRACIÓN EN LA HABANA

 Es una novela que disfruté mucho escribir. Me divertí mucho tratando de corregirla. Al final nunca estamos conformes del todo con lo que hacemos. Tiene todavía sus problemas de estructura y quizás le sobren un par de capítulos. Pero si quieres reírte un poco con asuntos serios esta es tu oportunidad. Está basada en hechos reales aunque no sean exactamente real todo lo que ocurre. Incluso la misma realidad puede ser algo que te imaginas.

Si quieres leer algo que puede cambiar tu forma de ver la vida lee Conspiración en La Habana, donde verás que la vida es mágica sin que nos demos cuenta. Léela.

Siento mucho haber tenido que quitarla de su acceso público de descarga gratuita en Freeditorial.com donde estuvo colocada por cerca de cinco años llegando a recibir casi tres mil descargas sin haberle hecho más que una pobre promoción entre pocos amigos.

Digo que tuve que quitarla, pero no fue tan así. La quite porque estoy necesitando actualizar mis dispositivos electrónicos para escribir. Mi laptop está al cantar el manicero, ya saben que la canción dice; se va, se va, se va... el manicero se va... y uno se cansa de ser una carga para familiares y amigos y, si otros venden libros, yo voy a probar a ver si vendo los míos y a ver si me gano ¡al menos! para seguir leyendo y escribiendo. Más adelante, voy a ir contando más sobre el proceso de este libro.

Aquí te estoy dejando el link, espero lo compres, y te rías porque, aunque digo cosas muy en serio, no deja de ser un libro humorístico... aunque no de chistes.

Se trata de un libro digital, pero a pedido te lo envían en papel, encuadernado a tu casa a lo sumo en menos de tres días a cualquier parte del mundo.

ttps://www.amazon.com/dp/B08X5WCWVV

martes, 3 de marzo de 2020

Conociéndome en Conozcámonos

"Conozcámonos" es el nombre de un tema de Forodeliteratura.es donde yo tengo un hilo en el que escribo a menudo mis historias sobre cómo asumo el drama de escribir o la comedia de escribir o lo que sea... así comienza:

Saludos,
Es de pensar que poco pudiera importarle a alguien los esfuerzos de otro por conocerse, explicarse el mundo, orientarse en la existencia, etcétera ¡menos aun! cuando tal panorámica se inserta dentro de un camino tan variopinto y escabroso como, puede serlo, el de la literatura y, un tanto más, cuando quien lo expone es desconocido, venido a menos; pero entre los posibles lectores de este hilo que se inserta en la tan noble intención que propone “Conozcámonos”, puede haber ¡al menos uno! a quien le sea propicio ahorrarse algunas horas de trabajo al hallar atajos o sorpresas, si encontrara coincidencias con sus propias inquietudes existenciales.
En realidad, no me mueve ningún propósito pedagógico, no estoy buscando una tribuna, aunque no deje de serlo, de hecho; lo mucho o poco que he aprendido y puedo dar como sentado de su veracidad y confiabilidad práctica en mí mismo, lo he aprendido de otros que hicieron igual. Más bien, los que nos une, a todos los llamados buscadores que encuentran, es el factor común de bastante egoísmo, porque todo lo que hacemos, lo hacemos por nosotros, para nuestro beneficio, satisfacción y agrado, no por los demás, aunque ellos, indirectamente, se beneficien. Ya les diré cómo, más adelante. Cómo es que hago y cómo es que puedan beneficiarse otros.
Y para eso, me aplico yo a la literatura, tal como otros se aplican a tejer alfombras, otros a danzar girando en círculos u otros a cantar mantras en sánscrito. Ya aquí, casi entramos en el tema de los caminos, pero es prematuro hablar de eso ahora. De momento, hablaremos de literatura ¿qué es? ¿para qué la hacemos? ¿para qué y por qué escribimos? ¿para qué leemos? ¿cuál es el objetivo de tener una pasión por escribir o por leer? ¿qué perseguimos, qué buscamos, cuál es el objetivo de leer y escribir? ¿lo hacemos bien? o ¿no es tan así lo bien que lo hacemos o creemos que hacemos? y ¡desde luego! ¿cómo darnos cuenta darnos cuenta de la diferencia? ¡De esto! y de otras cosas afines, escribiré en mi hilo: Conociéndome en Conozcámonos.
2
Tal como a todo el mundo, comencé a sentir atracción por escribir debido a mis lecturas. Por querer parecerme a los autores que leía y, hacer lo que ellos. Y tal como Dios hizo el cielo y la tierra y vio Dios que era bueno, pues así leía, escribía y la verdad es que, si no era bueno al menos, grato era lo suficiente como para querer continuarlo. Y como escribir no solo es un gustazo sino, también, un trabajo del cual se puede llegar a vivir, tal como otros viven de tocar piano, pintar cuadros, jugar pelota, nadar, o hacer zapatos o cualquier otra cosa también quise vivir de eso.
Pero si quieres ser escritor tienes primero que aclararte a tí, qué tipo vas a ser, porque para ser escritor, aparte de que hay que saber de casi todo, hay que saber qué tipo de escritor serás. En primer lugar encuentras el escollo de que en ningún sitio ¡que yo sepa! Te graduas de escritor. Se supone que los escritores estudien filología, filosofía y letras, derecho, historia del arte, licenciatura en historia, periodismo, sociología, comunicador cultural, etcétera, pero en esencia puedes tener un título de cualquiera de estas carreras universitarias no llegar a ser escritor por eso, y muchos escritores y hasta premios nobel de literatura no han tenido ningún diploma de altos estudios académicos. Siempre me llamó la atención que las primeras universidades comenzaron hace acaso trescientos años, y ¡desde mucho antes! ya había escritores importantes quienes habían sentado cátedra por derecho propio, los cuales hoy son clásicos sin haber tenido que soportar ir a la universidad. No voy a metenerme aquí en eso, pero habría mucho que decir sobre la educación académica, sobre la cultura y acerca de la misma civilización, en cuanto a al papel que desempeñan como deformadoras de la conciencia humana y de su responsabilidad con relación al sufrimiento y al deterioro emocional y ético del Homo sapiens, hay suficiente literatura escrita sobre el caso para llenar una bibilioteca.
Voviendo a los conejos de España, ya me había dado cuenta que existen escritores para entretener, para hacerte pasar el tiempo, quienes son como buenos amigos con los que la pasas bien, te ries, te diviertes o no, pero ni te vuelves más listo, ni aprendes nada útil, ni cuando terminas de leerlo, aplicarte a la lectura, hace que tu mujer hable o gaste menos o tu suegra te estime más. Otros, parecidos, no te divierten, pero te subyugan, te atraen, te enredan, te enganchan y por curiosear en las vidas que él se inventa te lees cientos de páginas como un tonto sin lograr ser mejor persona de la que eras antes de abrir el libro y sigues arrastrando una vida que supones aburrida si no lees otro texto; una existencia con prejuicios, pensamientos tristes, miedos, postergando acciones o tomando malas decisiones. Yo, al menos, no quise ser un escritor para niños con toda la importancia que pueda reconocerles, nunca me fue atractiva la literatura infantil tipo Gato con botas, o o Jack y los frijoles mágicos; tampoco los autores de aventuras para la edad heroica de los adolescentes, como Verne o Salgari, Jack London o Walter Scoot fueron mis ídolos ni me hizo querer seguirles con todo y que los leyera en su momento y los recuerde con ese gustillo de simpatía semejante a tener una relación de complicidad sana.
Mis lecturas de adolescencia comenzaron con Martí, Amicis, Herminio Almendros, con Ingenieros, con Vargas Vila, con Quiroga, con biografías de personajes célebres, con Dostoiesky, Zola.
También me di cuenta que muchos narradores continuaban apegados al tradicionalismo de contar historias con un argumento lineal que ponían más enfasis en lo que dicen o sea en el contenido de lo que cuentan, más que en la forma en que lo comunican; y otros, más actuales, que siguen siendo de esos que te entretienen, pero tienen más atención sobre cómo dicen lo que dicen que en lo dicho, como Heminway, Joyce, Yeat, Faulnek, kafka o Proust.
Y ¡catapum! Llegaron quienes tenían de mí o yo de ellos, donde encontré autores que me decían cosas que yo ya había pensado y me hicieron creerme que era como ellos o que ellos fueron como yo, porque leerlos era como conversar con personas que me decían cosas que nadie me había dicho y era como si me hicieran recordar cosas que había olvidado: Unamuno, Ortega y Gasset, Pappini… Gurjieff. Ouspenski, Nicoll

continuará...

lunes, 9 de diciembre de 2019

Reflexiones acerca del amor. Cap. 38



38 OTRAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS SENTIMIENTOS


Hablando sobre estos temas con un amigo, me decía que mis criterios planteaban una supremacía del raciocinio sobre las emociones y que pretendían desproveer, a la persona, de la cualidad humana más preciada: sus sentimientos; en otras palabras, convertirla en un ser duro de corazón. Nada más errado. Es más, yo diría que es todo lo contrario, más bien abogo por una preferencia por las emociones en lugar de la razón.
A mi modo de ver la cultura, desde el Renacimiento a la fecha, ha mostrado demasiada atención por la razón gracias a la política y a la propaganda comercial; mecanismos estos, los cuales, se han valido de atizar las emociones sutiles, la evocación, la sugerencia, la insinuación y los símbolos para ¡Por asociación de ideas! manipular tanto a electores como a consumidores usando las emociones en función de las conveniencias que la razón impone. Así, se han promovido campañas bélicas, con su correspondiente costo humano, mediante el manejo de imágenes y conceptos tales como el azul de nuestros cielos, el verdor de nuestros bosques, el amor a nuestra tierra, a los ancestros o a los símbolos patrios, la inocencia de nuestros niños o la virtud de nuestras jóvenes, o la valentía de nuestros hombres… con la sucesividad se han instaurado prejuicios, tradiciones, normas morales y hasta leyes, como la institución del matrimonio, para anclar al terruño a las familias, y asegurar la gobernabilidad de los individuos.
El caso es que sea o no así, es un hecho que todos nos criamos reconociendo una dependencia, que cada vez es mayor; siempre estamos a merced de padres, tutores, maestros, cónyuges, jefes, banqueros, la nación o la patria que es como decir:el estado o mejor dicho sus dirigentes, etcétera y podrá argumentarse, siendo muy cierto, que nunca podremos ser, en absoluto, independientes pero también es verdad que sobra control porque, una buena parte de tal, es manipulativo y, cuando no, contraproducente; lo cual significa innecesario, todo bajo la disculpa de la buena intención de realizarse por nuestro propio bien, entiéndase del bien de todos los otros como nosotros mismos o sea de los subordinados, hijos, discípulos, súbditos o lo que es igual, de aquellos que aceptan de buen grado tales apelativos.
Por esoes tan importante deslindar entre sentimientos y sentimentalismo, entre sensiblería y sensibilidad. Estamos casi todo el tiempo confundiendo ñoñerías con hechos impregnados de sensibilidad sentimental o con conceptos rígidos y estrechos, lo cual nos lleva a tomar decisiones que más adelante nos serán adversas.
Algo semejante ocurre con el concepto tiempo; así habrás podido oír muchas veces la alarmante y amenazadora expresión de estar perdiendo el tiempo, que alguien le haga estar perdiendo el tiempo a uno, o que uno pueda estar en posibilidad de estar perdiendo o malgastando el tiempo con alguien, ideas por el estilo las cuales surgen del valor que se le otorga al tiempo y de la necesidad de evitar que alguien pueda hacernos malgastarlo ya que este determina la propia vida. Y a esta errada circunstancia las personas, llamadas y tenidas por normales, llaman amor.
Nadie te hace perder tu tiempo. Eres siempre quien lo entrega porque obtienes o crees que obtendrás algún beneficio o gratitud a cambio. No deposites tu responsabilidad sobre ser feliz o sentir amor en la persona o personas de quien supones que te llegará tal retribución. Eres quien haces tu propia felicidad comportándote como si lo fueras y estás aquí para dar amor viviendo como si fueras el amor mismo y si te lo dan de vuelta ¡disfrútalo! Es agradable pero no lo necesitas ni hay seguridad de que ocurra, y que tal sea así no es una pena ni significa que algo esté equivocado de parte de la realidad.
Mira, sin duda las relaciones humanas son formas de transacción, convenios no escriturales que dan por supuestas ciertas conductas. Algunas, como el matrimonio, han devenido en institución normada mediante contrato legal aunque las personas continúen invirtiendo y desarrollando talempresa basándose en acuerdos no discutidos pero en los cuales ¡increíblemente! las partes dan por supuesta la seguridad del consentimiento de sus contrapartes, que así resulte da lugar a justas infracciones, errores lógicos, malentendidos, tergiversaciones y malas interpretaciones todo lo cual concluye en terreno fértil para infidelidades, vidas infelices o definitivas disoluciones del vínculo. Y si esto da lugar en el matrimonio; relación, como dicho, establecida mediante documentos legales firmados ante notario y amplia repercusión social y hasta bajo bendición divina ¿Cómo podríamos esperar un comportamiento diferente en otras relaciones menos oficiales (entiéndase más relajadas) tales como comportamiento entre novios, amistades, familiares, vecinos o compañeros de trabajo?
Acerquémonos más a la situación. Digamos que dentro de una relación cualquiera (aunque nuestra prioridad en este texto resulta una relación amorosa o de pareja) pides ayuda sobre cualquier trabajo o asunto y no aclaras en qué forma quieres que te ayuden. Esto da a entender que no tienes un definido criterio sobre el caso y te da lo mismo como se afronte la solución del problema, su ejecución, velocidad o método de gestión, etcétera. Iniciada la ayuda solicitada, descubres desacuerdo con tu punto de vista o con tu estilo de hacer las cosas, en fin. Esto, por lo general, puede ser mal recibido por quien ofrece la ayuda convirtiéndose en inicio de una disputa o pasarse por alto si es primera vez, pero quedar grabado y resurgir en otro momento. Funcionamos así en enorme mayoría.
De modo tal, si alguna vez necesitas ayuda para algo piensa bien cómo quieres recibir la ayuda y deja claro los puntos y si no hay acuerdo no aceptes la ayuda, aunque no la hayas pedido; si acaso, pide una opinión sobre cómo resolverlo y jódete y asúmelo tú, pues el problema es tuyo.
Desde otro ángulo, si ves a alguien en apuros necesitando le echen una mano y deseas ayudarle siempre pregunta: ¿Cómo quieres que te ayude? Y olvídate de cómo lo harías si fuera tuyo el problema. Ahora bien, si las condiciones exigidas son demasiadas y no vas a sentirte cómodo durante la tarea, al extremo de peligrar la calidad final del trabajo o, al aplicarte de tal forma, vas a consumir mucho más tiempo del que dispondrías al hacerlo a tu manera pues ¡Posición anterior! Y que siga buscando ayuda o aprenda a resolver sus propios problemas. Amar a alguien no significa sacarle las castañas del fuego cada vez que se le trabe el paraguas… o más o menos; ni significa ser su sirviente. Amar a alguien es ayudarlo a hacerse cargo de su vida y asumir la responsabilidad y los riesgos de vivir, así como contribuir a la elección o descubrimiento, de un propósito de vida, una misión existencial, la realización de sus sueños; pero nunca, sacrifiques los tuyos por los de otros, aunque suene egoísta. Nunca te permitas que tus actuaciones se vuelvan reacciones automáticas, repetitivas, esperadas, predecibles o por costumbre; hoy actúas de una forma y mañana de otra; hoy dices que sí porque quieres, porque lo disfrutas y porque te da la gana, y mañana di que no tan solo para variar, para que el sí, no se vuelva rutina; ten en cuenta los beneficios de la lluvia, pero observa que no siempre llueve. Tampoco tienes que ser así como te digo porque, al final, ser feliz, no es obligatorio.

lunes, 13 de agosto de 2018

REFLEXIONES ACERCA DEL AMOR



REFLEXIONES ACERCA DEL AMOR
Texto registrado en el centro nacional de derecho de autor de la república de cuba
Eduardo N. Cordoví Hernández 
Contactos; edwacor@gmail.com
Julio/2018


CONTENIDO
                
La inmensa mayoría de las personas que conforman lo que llamamos la humanidad, vivan donde vivan ¡En cualquier parte del mundo! y sin importar el idioma que hablen, siempre que esos lugares sean tan solo medianamente civilizados, estarán de acuerdo con que cada uno de sus hijos estudie y se prepare para ser alguien en la vida. Siguiendo esta idea, muchos estados han legislado leyes en las cuales se decreta el carácter obligatorio de la enseñanza; pero si vamos a ser precisos, prácticos y objetivos, creo hay algo que se pierde de vista con esta intención, y es que, como ejemplo sencillo, una persona pasa en aulas unos dieciocho años de la mejor parte de su vida (siete años de primaria más preescolar, tres de estudios secundarios, tres más de estudios preuniversitarios y cinco de una carrera profesional) todo para prepararse a fin de ser ¿qué? ¡Ah! Dijimos que: para ser alguien en la vida. Al cabo de esto la cosa quedaría como que ser alguien en la vida se resumiera en obtener un diploma universitario pero, en lo que suele llamarse la vida real, el hecho de que una casa de altos estudios académicos te extienda un diploma acreditativo por haber vencido una cierta cantidad de asignaturas solo sirve para certificar tu aptitud para desarrollar un trabajo profesional, algo que tiene más afinidad con los objetivos de la sociedad y el estado que con los propósitos iniciales de tus padres, porque ser alguien en la vida puede llegar a ser algo mucho más complicado de lo que ordinariamente se cree; y sería tu capacidad para resolver problemas simples de la cotidianidad lo que estaría en juego o que el no poderlos resolver fueran capaces de hacerte perder la ecuanimidad o el sentido del humor, así como ¡además! Y que ¡Con tan solo un poco de destreza en asuntos simples de la vida! pudieras lograr optimización y eficiencia en tus relaciones con otras personas, ya sea en el mercado, en el vecindario, en tus relaciones laborales, familiares o de pareja, dicho en una palabra un tanto compleja: que pudieras ser feliz, hacer feliz a otros y que los inevitables golpes de la vida apenas pudieran afectarte, algo que ¡seguro! es lo mismo que deseas para tus propios hijos.
Sin embargo, nada de esto último que comento al final del párrafo anterior es lo que ocurre, pues pocas personas son felices, haber dicho ninguna hubiera sido exagerado, pero más exacto sería añadir que son muy pocas.
Los años pasados en las aulas no nos preparan para sobresalir marcando nuestra diferencia sino para formar parte de una manada lo suficientemente inteligente como para realizar un trabajo: construimos sus[1] ciudades, operamos sus máquinas y luchamos sus guerras, todo lo cual sirve para enriquecer más a los banqueros multimillonarios dueños de las empresas transnacionales donde laboramos, aunque no es el dinero lo que los mueve sino el poder, el dinero es el medio mediante el cual nos controlan para que comamos y estemos entretenidos, ellos nos dan el dinero y nosotros les entregamos el mundo. Spencer Cathcart.
Pero, en realidad, todo comenzó mucho más atrás, cuando éramos niños. Desde esa edad nuestro entorno familiar, nuestros padres o tutores por medio de la cultura y las tradiciones nos condicionaron, entre otras muchas formas de conducta, para creer que la opinión de los otros es más importante que la nuestra, a resolver los problemas mediante la violencia, nos enseñaron a rendir culto a los ganadores y rechazar a quienes pierden, etcétera…
En ningún lugar te enseñan a ser feliz, nadie ostenta un diploma de eso. Sería más productivo que las personas aprendieran a ser felices antes de ser médicos o ingenieros en algo, pues serían más eficientes, se cometerían menos errores y se divertirían trabajando.
Que no haya escuelas de ese tipo no significa que no exista un conocimiento metodológico elaborado al respecto, disponible, sencillo, barato ¡casi gratis! y de calidad, el problema es que tal enseñanza en su mayoría está dispersa y debe ser hallada, reunida y puesta en práctica y eso es un trabajo que nadie quiere hacer porque piensa que va a ser feliz cuando se case, cuando se jubile o cuando se gane el premio gordo o cuando las cosas mejoren o, tan solo, cree que ya lo es; pero lo peor del caso es que las personas creen que son felices cuando están alegres o cuando pasan momentos agradables, tan solo no saben qué es felicidad, como no saben muchas otras cosas que creen saber: como cuando dicen que aman, sin saber lo que es amor o cuando luchan por una paz que nunca han conocido y solo saben de ella por lo que oyen decir o por la libertad que nadie les ha quitado. Aunque esto es otro tema, aunque también voy a escribir sobre, él, aquí.
El verdadero problema es mucho más trágico de lo que la gente imagina porque sucede que no sabemos vivir, no sabemos para qué vivimos… la propia idea de querer llegar a ser alguien en la vida implica ya un cierto conocimiento de no ser algo. Todo quien haya alcanzado un título académico sabe que se quedó corto, siempre va a faltarle un posgrado, un diplomado, hacerse máster, hacer una candidatura, un doctorado o ganar un Premio Nobel pero ¡aun así! puede que arrastre una vida triste porque no soporta a su suegra o a su jefe, porque es hijo de una prostituta o le tiene miedo al acosador ex de su mujer y quien intenta recobrarla…
Por lo regular creemos que la verdad es nuestra opinión acerca de la realidad, olvidando que entre nosotros y la realidad se halla el velo de nuestra propia interpretación acerca de ella y, olvidando además, que cada cual tiene sobre ese asunto una versión distinta no menos válida. Vivir sin conflictos con las personas que tienen otras valoraciones, opiniones y verdades es lo que unos llaman amor y otros llaman democracia.


[1] Se refiere a las personas quienes forman la élite del establishment que detenta el poder estatal, político-financiero, etc.